Sunday, April 20, 2008

Diálogo con un Ogro Estético (II): El Felipe IV de Don Diego Velazquez



Munoz: Ogro, hoy nos encontramos con uno de los Felipes del taller de Diego de Velazquez.

Ogro: Bien, parece un hombre fino, no?

Munoz: Ogro, tu siempre con tu comentarios circunstanciales…quien hubiera dicho que Centro America nos iba a dar un Ogro tan estético! Bueno, si, Felipe era un hombre finísimo. Recuerda que fue su padre quien construyo el Escorial, uno de los palacios mas sublimes de las monarquías europeas, digno de figurar con los de Federico el Grande y su Sans-Succi, o el Versailles de Luis XIV, el Rey-Sol. Pero ahora que me hablas de su finura, puedo remontarme a las páginas de Arturo Pérez-Reverte, en su Capitan Alatriste, donde condena la vida decadente y enfermiza de Felipe IV. El monarca era del linaje de los Habsburgo Austriacos desde Carlos I, el famoso emperador del Imperio Sacro-Romano. Lo de su condición de continua enfermedad lo puedo confirmar. Hace unos anos, indague en las mandíbulas de esta monarquía para explicar su condición de prolaxis mandibular para una de mis clases de biología. Tracé en dos planes, la biología con la historia del arte.

Ogro: Eres un genio, Munoz!

Munoz: Ni tanto, mí querido Ogro, aunque agradezco tu honestidad: bruto no soy. Pero dejemos tus elogios a un lado, y hablemos del Felipe. Que te parece Ogro?

Ogro: Como te dije anteriormente, el Rey da la impresión que es un hombre alto, corpulento, 'iluminado', porque lleva un plano en mano, y nos mira de frente. En fin: es un Rey muy listo.

Munoz: El rey es importante para entender el cuadro, enriquece la obra, sin duda alguna, pero lo más importante de este cuadro es que es un Velazquez. Tal vez la figura de Felipe IV no fuese tan importante, si no hubiese existido un Diego Velazquez, quien pudo recrear y plasmar la figura para la posteridad. Lo mismo pasa con la Infanta Margarita de sus Meninas, o con el Balaguer de Vargas Llosa; creo que he ahí la astucia del arte, crear de lo cotidiano y monótono, una llama encendida que ha sido transfigurada en la misma realidad. Felipe IV, el de la pintura, es mucho más rico e interesante que el Felipe IV histórico. Primero porque el segundo, es un conjunto de fechas, de hechos, de batallas, de ordenes, que nada dibujan sobre la esencia de este monarca "fino" como tu lo has tildado. Y además, algo mas nos queda por decir. Felipe IV, vive en este cuadro porque lo vemos en su intimidad, algo que los anales históricos siempre nos ocultan.

Ogro: Mi pregunta seria, Maestro Munoz: Se le puede entender a Velazquez, hoy, en pleno Siglo XXI?

Munoz: Ogro, tu pregunta es equivoca. Si te refieres al hombre carnal y de la Orden Española, Don Diego Velazquez, si creo que si le pudiese entender. Ahora, si me dices que si se le puede entender a la obra de Velazquez (la identidad fantasmagórica que firma Velazquez en esos lienzos) entonces te diría que no. Lo que si podemos entender es que no podemos entender a Velazquez después de los arriesgados movimientos absurdo del Arte como el DADA, la Transvanguardia Italiana y los jueguitos infantiles de Pollock con Soutine. La mística de la costura telúricas de Velazquez, hoy por hoy, se nos deshacen en nuestros ojos. Es una lastima.

Ogro: Puede entonces que la obra de Felipe IV, sea lo que Umberto Eco ha llamado una opera aperta?

Munoz: No lo dudes Ogro, hay mucha gente que pueden confundir al Felipe IV, que ahora vemos con una gran pera por su color, o también nuestro Velazquez con un Dalí, por sus bigotes.

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