Sunday, June 22, 2008

¿Un Varadero Orientalizado?

Un Varadero Orientalizado ?
"Miami es el fantasma de la isla" - Reinaldo Arenas

Miami, geográficamente, es un plato (los Everglades no es Miami, es "otra cosa"; que me disculpe mi innombrable amigo y Ralph Waldo Emerson): como la llanura del gaucho, pero con piedras y palmas tropicales importadas. Miami es cara porque hay sol, y porque los eruditos geólogos dicen (estropeando y violando a las fluidas cifras estadísticas) elocuentemente mientras afirman que el clima es el más estable del planeta. Las estadísticas nunca mienten. Tampoco el precio de las casas y de las cosas: 350,000 dólares BUY NOW WITH FINANCE AT 3%! - dejo pasar este cartel, mientras voy en el asiento de copilo del Camry mientras maneja mi padre con su despiste.

Las tiendas, los 'malls', los restaurantes con gallos, los pequeños centros comerciales de baratijas y finalmente el cubano sudoso, son los recortes más memorables de esta ciudad de la bulla. Esta es una de las 'Miami'. Aunque Miami en su forma más discursiva es siempre 'otra': tres cuadras de Miami Beach y una playa. Solo este todo eso es Miami. Escribo esto porque de la misma forma que Miami es vista por las pupilas del extranjero como una especie de campismo tropical y jungla sexual; no lo es. En Miami (aunque no lo dicen las estadísticas, pero lo insinúan) las putas son carísimas, quiero decir, las putas sanas – las mujeres en general. Conozco a un amigo que pago a una puta barata y contrajo una enfermedad sexual, traspasando las barreras del látex del condón. Para conseguir una mujer – me decía en un amigo cubano balsero, "uno tiene que darle billete con pinga para que ella te de la papaya". Pues es así. Esta ciudad es un laberinto de calles y edificios en construcción, donde la creación es imposible, y el incesto no es una posibilidad.

Todas las mujeres son feas en Miami, pues las bonitas no están a mi presupuesto: soy un mero intelectual proletariado aunque no comunista. Ni leo a Brecht. Así entre a uno de estas tiendas de baratijas con mi padre en busca de una nevera de jugos y líquidos para ir a la playa. Entrando a la laberíntica tienda, me topo con todo tipo de cosas: cuadros colgantes, revisteros, caramelos, ristras de tangas para mujeres por dos dólares en diferentes colores, llaveros, caramelos, camisetas PERRO, sillas plásticas y otras muchas confecciones para las damas de casa. Nada de esto me emociona salvo una reproducción grafica de un afiche, que cuelga del techo, es de mi ciudad natal:

VARADERO CUBA – ROUND PARADISE IS!

Varadero fue en su tiempo titular mundial como la "mejor playa del mundo", titulo que es mas una hipérbole chistosa de mis hermanos cubanos, que de la realidad topográfica que la respalda. Me llamaron los signos del afiche: VARADERO – PARADISO ES. Localizo el sistema interno del mensaje: el paraíso esta en la isla, en una playa, aquí esta – ven al paraíso, aproxímate, es bueno. Tal significación reside en la estructura semiológica del afiche. Las ilustración suele reafirmar visualmente esta sensación de paz y de armonía: maracas, palmas, arena, playa, una mulata rumbera, un señor bailando la rumba, el tambor musical, pero mas siniestro; el señor (el Otro) que desde la derecha mira la pachanga tropical, con su traje monocromático grimoso. Este señor sabe que ese es "Paraíso", pero no se decide. Tiene las manos metidas en su gabán, y no ríe, no simula ese 'ninguneo' significante de lo corporal – a quedado como un cuerpo visual del espectador que queda frente al afiche. Yo soy ese hombre/ ese hombre soy yo. "Me quedo en el paraíso? Cuanto vale el paraíso?" Esta son seguramente las preguntas que esta rumiando (que estamos rumiando) en torno a nuestra próxima estancia en tal paraíso.

Pero el afiche es solo eso: una representación de una foto, de una realidad inventada –
representación de lo invisible. Yo no estoy en ese "ahí" del Paraíso, sino en este "aquí" del Eckerd de la Ocho y la Cincuenta y Dos. Yo no estoy ni en el Paraíso, ni en el infierno. El Paraíso no existe.

Como definir a Miami?
Como, ir mas allá de este símbolo de dicotomías?
Conozco Varadero, y no es un paraíso, tampoco no lo es.

Me quedo atónito; indiferente. Encuentro la nevera que buscaba en la línea cuatro (le tuve que preguntar a una dependiente gorda cubana). El afiche me lleva al olor de la tierra mojada de Varadero y a las aguas cristalinas, y también a otra cosa. Cuba no es un paraíso (imagen orientalizada como dice Said, en el mundo), aunque todos "tratan de construir un paraíso" – la frase es de Yocandra/Zoe Valdés, desde este Miami – otro lugar paradisiaco.

1 comment:

juanfelipe said...

Interesante escrito sobre la ciudad que como tu dices, no es unitaria sino mas bien multifacetica. Pues Miami Beach representa ese lugar de lujo, sudor y sexo que tal vez la infinita suburbia nunca podra adquirir. Y se presenta como la verdadera Miami que el turista y el millonario internacional deben conocer y disfrutar. Por el contrario estos barrios como desde donde escribo, plasticos, inertes, frivolos e insipidos; donde no existe el peaton sino el auto, no existe un laberinto encantador de la urbe desordenada y añejada sino una detestable cuadricula de distancias interminables, no son merecedores de las miradas turistas de Rusos, Italianos o Americanos, que al final, son tan turistas como el Ruso mas foraneo y Siberiano