Monday, July 28, 2008

"Mito en Historia: 26 de Julio, Castro, Revolución" (Ensayo)


(Cuartel Moncada - Santiago de Cuba)

Mito en Historia: 26 de Julio, Castro, Revolución
Por Gerardo Munoz
Julio 28, 2008

"The anger of the mythical son of a goddess against the rational warrior king and organizer; the hero's undisciplined inactivity; finally, the enlistment of the victorious, doomed hero in a cause which is rational, Hellenic, and no Langer tribal, an allegiance mediated by mythic royalty to his dead comrade – all these reflect the intertwinement of history and prehistory"
- T. Adorno & Max Horkheimer, Dialectic of the Enlightenment

" La nation moderne est donc un résultat historique amené par une série de faits convergeant dans le même sens "
- Ernest Renan, Qu'est-ce qu'une nation ?


Hoy puede ser una fecha ambigua: de calamidades para algunos, o de ilusorias glorias para otros. Cada hecho de la Revolución Cubana es un pellizco en la mejilla, un "porrazo" en las orejas; porque todos somos, o fuimos sus niños. Los pocos comunistas ( o 'ventajistas', da igual) que quedan celebran, y no seria desmesurado creer que las "fechas" para los Totalitarismos son vivas señales que funcionan como lapidas de mármol con el solo propósito de disfrazar, enterrar, deseconstruir y construir el pasado de la Historia: invención de una fabula con moraleja de fondo. Existió un Emperador Chino que quemó todos los libros y que erigió una muralla para impedir que los sumisos ciudadanos salieran del fatigoso imperio. Procedió con los fuegos a todos los libros del imperio – borrar, físicamente, la palabra: el artificio y el signo de la Libertad. Sabemos el dictum de Heine, cientos de años después: ese que quema el libro, quema al hombre. El dictador actúa en maneras no muy disímiles.
Un hombre encierra a un pueblo en una isla y durante medio siglo se le ensaña a instruir los dones del hambre, del calor, del sudor, del odio, del rencor, de las discordias cívicas, de lo delatoria doble moral, de lo inmundo, o del "arte de hacer ruinas" como dice Ponte. Aun mas: el hombre aprende el odio a la Libertad individual, el odio contra si mismo! Una vasta tarea y condicionamiento que solo puede resultar en el agrietamiento de una conciencia, de una identidad; en la Modernidad decimos de un ente de "Nación". En el Totalitarismo se mantiene la fabula con una ingenua simplicidad que solo puede ser compleja: la maestría hechizada sobre un puñado de cifras y de fechas (otros símbolos) de la Historia que termina en la abolición de la misma: se historiza hacia lo Absoluto Apocalíptico – sin principio y sin fin. Walter Benjamin diagnosticó esta línea de exegesis en vísperas de las estatizaciones del Nacionalismo Socialista. No se equivocó. Las proximidades entre las actividades políticas modernas y la de los antiguos escribanos apocalípticos hebreos, llevan hacia el mismo destino de la muerte; salvo que en la primera categoría el arquetipo Totalitario es el Dios y el Profeta, aunque confunde sus intenciones como Padre Sumo de sus hijos. En el régimen Totalitario la guerra es de índole perpetua (cristalización perfecta de Clausewitz), y por consecuencia, se declara el fin del mundo como existencia (no en esencia); ergo fin del Sujeto.
El 26-JULIO es una abstracción; una cifra no puede anhelar a ser otra cosa. Las fechas, como la del "26" marca aquella esencia que dejó perplejo al propio San Agustín: el Tiempo. Sin embargo en la sociedad Totalitaria una fecha como esta, dos números agrupados se convierten fácilmente en una realidad asimilada, o mejor aun; en una imagen que TODOS pueden visualizar como si vieran al gran Ulises o al Cid Campeador, el héroe creador, un veronil forjador de la Historia – una cifra que retiene la memoria, como cuando se contempla un cuadro y la pupila lo atraviesa; la cifra es significante de una historia fija y semi-cinematográfica; una cifra que dice sin decir, ya que se ausenta de palabras. Fidel Castro es el Ulises de esta imagen. Fidel ametrallando al Cuartel Moncada. Amarillo Cuartel, soldados valientes. Barbas. Batista es cobarde, los militares sanguinarios. Uniformes Verdes. Fidel que corre y dirige a su batallón de pocos hombres lampiños, y que son derrotados, pero que al final son vencedores de su realidad, de su insurgencia, de su historia. Fidel llega al cuartel como Ulises a Ítaca: a cobrar a su Historia; un retorno mimético hacia la victoria del poder, criticismo de Auerbach. Propósito/hilo de argumento: salvar una Constitución Nacional. Las masas (entiéndase el signo como grupo de seres sin identidad quienes se agrupan para imaginarse) imaginan una gran épica, lo súbito del héroe de los mitos pre-modernos, que como el Aquiles del viejo Homero o el David de los Hebreos tratan con sus hazañas hasta el riesgo existencial de la aniquilación con el fin de salvar a un pueblo del atroz destino que impones los otros. Los otros en la modernidad son los mismos: dialéctica histórica desde Hegel y Vico. El verdugo es nuestro liberador. Mito y olvido es parte de la propia dialéctica unitaria, conformando un dibujo que insinúa y circunvala las sombra de una "nación imaginada" con símbolos, museos, recuerdos y fracasos, como nos advierte Benedict Anderson y Hobsbawm. La mitología, el mito no se encuentra diametralmente opuesto a la historia; sino asimilada, penetrada, fugada, esparcida y muchas veces palpitante dentro de la conciencia del sujeto. El mito empata cortes diagonales y huecos que la Historia no limita, o que confunde. El mito como suplemento de lo histórico.
El mito después de ser lucrado en la industria de la fabricación (lo que Anderson en su magnifico libro Imagined Communities, aclara como "Nacionalismo Oficial Histórico" dentro de la nueva concepción del Tiempo secular) hacia el discurso oficial, requiere una religiosidad fanática digna de una beatificación: el líder, la fecha. El cubano aun cuando cuestiona y ataca la beatificación de Castro, comete un error estéril: limpia su conciencia pero no su Historia. Las masas en la Plaza de la Revolución durante el 26-JULIO se atomizan, se hacen una unidad para la recreación y el ejercicio del mito. Aunque ya muchos no crean. La retórica del mito esta siendo vencida por un historicismo de la misma Historia, con lo que se descubre que el Santo no es inmortal y que el fin del mundo no es el fin sino otro comienzo; no es el nihil de lo existencial sino la restauración de lo Moderno. De los estudios del tema (bibliografía que abarca físicamente mas que la historia y el tiempo de la Historia de la Isla – verbigracia: véase los ensayos de Miguel de Unamuno sobre la historia de la Republica de la Argentina) recojo uno: Dr. Antonio de la Cova. Unas breves enumeraciones dan la idean del destape de la mitología revolucionaria 26-JULIO como anti-mitología histórica por excelencia (The Moncada Attack: Birth of the Cuban Revolution):
i. Fidel se queda dormido en un barrio que conoce. (El idolillo no esta afín con su naturaleza.)
ii. Fidel no tira un tiro en el Cuartel Moncada. (El héroe es un cobarde, lo cual es imposible. Se me dirá que Martín Fierro lo fue. Contraataco diciendo que solo la muerte es el pago por la traición o la cobardía.)
iii. Abel Santamaría no le extirparon los ojos, ni Boris Luis Santa Coloma perdió sus testículos. (Destrucción de una imagen bella de dolor. Imaginemos que salga un recibo donde se compruebe que el Polifemo tenía dos ojos y media seis pies.)
iv. El 26-DE-JULIO fue un fracaso táctico; un fracaso total. (La gran batalla no fue más que un juego de ajedrez entre un tuerto y un viejo sabio. Troya no existió para nada – o el Caballo de madera fue tirado al mar con sus hombres.)

Con el análisis historico de la Historia, el mito se disipa, se polvoriza, y finalmente se diluye en sustancias liquidas que penetran y despiertan nuevas conciencias, nuevos discursos y debates. La transparencia de la Historia es doble: el mito se acepta como mito y la fabula "revolucionaria" nace dentro de su espacio de irrealidad o de artificio.
Hoy no caen bombas, ni es un día muy dramático – hoy escribo en las soledades (ese hermoso epíteto gongorino) desde mi pieza pensando en lo que voy construyendo con palabras de esta Historia. Hoy es 26 de Julio. Fecha cumbre de un mito. Cincuenta y cinco años me separan de la Revolución y del mito. Un instante me une con el sufrimiento de una nación y de un pueblo solo – el mito es un instrumento para poblar soledades. Imposible es la aseveración que la revoluciones tienen orígenes. El origen, como la fecha, es un punto imaginario, inestable y movedizo, que se multiplica y que desaparece. Una abstracción como las cifras, como un hombre, como el color de la piel, como los días del mes, como las tupidas barbas – la Revolución (desde 1688 0 1789 hasta el 1959) es un laico "Holy Ghost" que secuestra no al hombre, sino a los "hombres" (la pluralidad es la diferencia). Marx despojó del cielo a Feuerbach y lo ubicó en la Tierra material; donde lo épico y lo infernal se rebajaba a promesas huecas como la justicia, nación, progreso, identidad: la revolución es otro Mito.
Bajo la omnipotente sobra del Caudillo, tan comun en la historia de America Latina, habla hoy Raúl Castro en Santiago de Cuba. Acude a recursos literarios como las licencia lucreciana de su mito, La Naturaleza de las cosas: la metáfora con la alegoría metoníca – "un vaso de leche para todo el pueblo…". La política en el Comunismo, como en el fascismo, se metamorfosea en estética verbal y vertical como parte del discurso; así se controlan a las masas, pero también se impone una posibilidad de "ser", una ideología y se otorga silencio a los problemas históricos a cambio del lenguaje mitológico. El Totalitarismo Castrista como cualquier otro (el Castrismo no es forma única, sino patrón esquemático del Totalitarismo Moderno – Gramsci, James Scott, Scokpol, Mann) esta mas cerca de Homero, que de los libros de Marx o los cuentos panfletistas de D'annunzio.
Dentro de ese volcán invisible que llamamos la Revolución, el poeta José Lezama Lima, nuestro pontifico totalizador, entendió como nadie la duplicidad de las fechas, de la nación, del mito y de la posibilidad histórica: "El 26 de Julio significa para mi como para muchísimos cubanos tentados por la posibilidad, la imagen y el laberinto, una disposición para llevar la imposibilidad a la asimilación histórica, para traer la imagen como un potencial frente a la vascubilidad del fuego, y un laberinto que vuelve a ir al nuevo Anfión y se derrumba" ( "Imagen y Posibilidad": 26 de Julio, 1965. p.22). Lezama, con la arriesgada sensibilidad de la poesis juega con la idea que termina con la oposición entre dos variables: el estado de lo "posible" y el estado de la imposibilidad del mito como necesidad de la Historia. Mientras que el laberinto se derrumba, y deja de ser sorpresa y perdición; el Anfión o el Castro nace al ser derrumbado; el derrumbe cifra un laberinto menos visible y mas inquieto – el laberinto de la Historia, o de la "Soledad" como Octavio Paz lo llamó para descifrar la conciencia de los mexicanos. ¿Existe tal laberinto para el cubano del futuro? ¿Existe ya un laberinto abierto de la revolución y del 26 de julio? El 26 de Julio es uno de esos vacíos en la Historia de Cuba que solo ahora se destapa con Lezama, con Cova, con esto que escribo que ya es mito y también Historia (vuelvo a repetir que la historia y el mito no son opuestos dentro de la dialéctica; como el mito y la Ilustración). Un mito y vacío de cinco décadas que para el infra-espacio pascaliano no es mas que un instante, para el cubano que hoy ondea su bandera en la Plaza es el deterioro de toda una vida desde un país invertebrado. Es la condena del olvido contra la Historia. La condena es un refugio bajo el mito, porque la Historia ya es, como el Árbol del Edén y la ciudad perdida de Platón, siempre otro mito, que imita ser puesto en manifiesto por el hombre. O, por todos los hombres.

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