Wednesday, July 9, 2008

El Realismo de Guillermo Munoz Vera






El Año 59 hizo promesas para futuras construcciones de sueños: la justicia universal del hombre, y acabar con el ‘prostíbulo nacional’ que era Cuba. Después de casi cincuenta años, la cara de la revolución cubana sigue el mismo esquema de los Totalitarismos que ya se podían pulsar a principios del Siglo XX europeo: Rusia de Stalin, o la Italia del Duche. La destrucción de un país bajo el Totalitarismo afecta a los inseparables niveles que componen a la Nación. Nada tomara mas tiempo para la cicatrización nacional, que el millar de vidas de los hombre dañados por medio siglo de la infección política y ética. Ya Eric Fromm y Teodoro Adorno han diseñado largos tratados sobre el efecto psicológico de la personalidad Autoritaria sobre el hombre civil de la sociedad cerrada. La libertad para el sujeto (en el totalitarismo no existe el ciudadano) de sociedad totalitaria se disuelve hasta cuando alcanza a ver la libertad: el efecto es total, derramamiento mental de lo negado. La segunda dimensión de la destrucción Cuba, después de la del hombre, es la de la ciudad. La Habana, que tantos mitos ha dado, desde los luminosos Cerros de Portocarrero hasta las caminatas de Julián del Casal (invierto la cronología); la Habana hoy duerme bajo la oscuridad de los pobres que duermen en sus parques, y sus enternecidos sueños. Sueños de siglo y medio.

No existe un pintor más comedido que Munoz Vera, para poder retratar los escombros y las ruinas de la Habana. Es un pintor contemporáneo chileno. Heredero de la tradición realista de la gran pintura de Chile, y de su mejor maestro, Claudio Bravo, Vera ha rescatado la ‘estética de la ruina’ habanera en la pintura. Captura la soledad, los edificios despoblados, las sabanas blancas a las cuales le cantaba el trovador Gerardo Alfonso, y también el silencio de la nadería de la juventud cubana. Como en los cuentos de Antonio Ponte (“El Arte de Hacer Ruinas”), la existencia cubana es rescatable aun por la espiritualidad de las ruinas. Ruinas que hablan, imágenes vacías. Como si hubieran pasado por la plenitud de una guerra, la guerra que nunca sucedió; la ruina de la Habana es representación del cubano contemporáneo. Todavia, sin embargo, algo nos queda entre esas piedras y mansiones desabitadas de Miramar.

En los ochentas, la Comisión de la UNESCO juzgo la arquitectura de la Habana como patrimonio Mundial de las artes. Hoy, en menos de tres décadas, la visibilidad de la Habana ‘histórica’ queda solo en la memoria, no en la realidad cartográfica. Munoz Vera deja en sus telas las últimas vistas de una ciudad que se apaga, como se apagan los sueños; con sus luces angulares y los múltiples claroscuros y evanescencias de George de La Tour.

1 comment:

red dragon tatuajes said...

guillermo muñoz vera es el pintor realista mas interesante del mundo, sin duda alguna, sus imagines estan repletas de significados filosoficos, que nos invitan a cuestionar el mundo que hemos creado.su arte con la presicion de visturi nos muestra nuestra herida, esa que tratamos de esconder a cada día. para no sentir remordimiento por no hacer nada para cambiar...