Tuesday, July 8, 2008

Redescubrimiento de 'Playa Albina' con Botero


Botero en HOTEL FOUR SEASONS
(Mia, Fl, 102.45 millas del Caiman Verde)



-Para Juan, Gabriel, K, y Lorenzo (la ciudad que nos cautiva)

Mis viajes, o lo que llamo ‘Peregrinajes de un Ángel’, son siempre mentales, imaginarios, secretos. Soy un egoísta, y como egoísta en fin, no me gusta compartir con las masas mecánicas de los trenes y autobuses que habitan e inundan las grandes ciudades. Las caminatas y los laberínticos recovecos me agobian: soy el ‘new flaneur’; consumo la imagen digital y combato las vitrinas de consumo, y por de facto; también los centros comerciales con rubias potentes quienes cuelgan descomunales melones.
Hoy decidí, romper mi ética de fijeza. Desde hace mucho tiempo ya no tengo ética personal, sino inter-subjetiva que incluye (sin ningún orden de importancia) amigos/cenáculos/cafeterías/tabaco/café/librerías/galerías…son mis nuevas incursiones en la vida social moderna; o en el ‘pinguerismo intelectual’. En “Playa Albina”, metonimia ironista de mi Lorenzo García Vega, la ciudad es incompleta, imperfecta e insuficiente en su pseudo-estructura de metrópolis en cuanto a la arquitectura, acrecentada por la presencia de un calor de belnario barato. La sombra es inexiste en Miami; la sombra de la playa albina es blancura, sudor y pudor. La ética del peatón y del metropolitano de la ciudad cosecha la descortesía y el arrebato.La falta de ética y los insultos (gárrulas diatribas vociferadas) no son una práctica deportiva, sino una costumbre. Le decía en una platica hoy a unos compatriotas colombianos, que Miami es imposible de poetizar, que para poetizarse, la ciudad exige primero dejar de ser Miami; sin olvidar que muchos de los ‘nuestros’, mágica ironía de lo personal, han fracasado en la poetización imagista de la bella ciudad del Sol. Puede ser que vivamos muy cerca de la ciudad para comprender y esto nos ciegue. Para comprender la ciudad a fondo necesitamos la distancia y el fuego memoral de los escombros romanticos de un Novalis o un Caspar Fredrich; recordemos que Goethe nunca quiso ir a Berlin. No obstante , espero por la novela o la epopeya que aun no llega: la poetica de la ciudad de Miami esta por escribirse después de muchos intentos fallidos, de los cuales no me referiré, ni mucho menos quiero atestiguar.
La intimidad en ‘Playa Albina’ hoy la encontré, no en las proposiciones guerrilleras de un comandante de Frómeta que me prometía ingresar en una ficticia secta de ejército de las “Guerras de las Galaxias” mientras tomaba el cafe patriota en el Versalles (quiero decir el Capitolio del exilio), sino en un lobby de un Hotel de Lincoln Road: Four Seasons. Me recibieron dos gigantes esculturas de Francisco Botero, el maestro barroco colombiano. Me pensé una versión albina del Nietzsche que contemplaba el Laocoon entre las soledades de su exilio de Turín; salvo que mi exilio proviene de la divinidad, y no del nacionalismo o del sentimentalismo insular. Botero, gigante: Esculpidas en bronce, medían más de 10 pies, gordas, hinchadas por los martillazos del maestro, huecas y latentes (como si vivas estuvieran) del espíritu original de la fertil tierra cafetera colombiana. A la derecha del lobby la mujer con sus grandes senos, esbelta y con unos dedos gordos que envolvían mi mano. A la izquierda, la figura masculina, desnuda, y con un pene figurativo en una corneta encapuchada: anti-judaico, anti-esterilización. Tradición católica, la del monaguillo y la suciedad: metáfora de los jesuitas y Loyola. Fueron hechas hacia el 2002. No se cuando se vendieron, o fueron trasladadas a Miami. Recordé que hace un tiempo llegue a ver las otras esculturas de Botero en el patio de la galería de Gary Nader. Hoy, felizmente, he llegado a tocar los dedos de las gordas y rollizas bolas de bronce de Botero en un lobby de un Hotel 4 estrellas.
Mi excitación puede parecer misericordiosa, pero es de alguna maldita forma, sincera: dos figuras de Botero justician todo viaje por la alegre ciudad de Miami y sus gallos. La justifican, y hasta alivian el pavoroso horror de los precios de la gasolina, los problemas de los empleos, la emigración latinoamericana o los infernales temas de la educación de los distritos. El arte es antidote para la realidad; puede también ser olvido. ‘El arte es el abismo de la vida’ dijo Thomas Mann. Así pensé cuando desde el séptimo piso del hotel contemple una de las ultimas imágenes de Miami, hoy (Julio 9, Martes) desde la distancia; como Cabrera Infante quise ver la ciudad desde el vertice del trópico, pero no en su amanecer virginal, sino en su mudo ocaso.
Que es toda esa luz eléctrica? Que me dicen estos mudos edificios? Por que hallo tristeza en la terminación de un día que se apaga en la ciudad? Dos franjas azules dividian el cielo abierto. Siempre espero respuestas en mis serendipias, pero siempre olvido que contemplo solo un silencio de una plenitud del descontento de calles, de gallos, de todas las tardes que se amontonan detras de las arboledas; día tras día. Quiza solo me quedan algunas voces de esos amigos visibles.

*(Anexo: El floresto movil de los Gallos lo ignoro; es mejor no saber. El saber mata lo divino. Prefiero pensarlos como minimos homenajes vivientes a Mariano, o como un símbolo non-politicus, de los residentes de Playa Albina. Dan cierta alegría y musicalidad alternante al desparpante rio de gritos del cubaneo y su estridente choteo. Ojo: En el Capitolio Mayamense se mata y se sepulta al 'Dictador' todos los Viernes con ritmos de Willy C.)


(Gallo Gallego de la Calle 8)



Gerardo M.R
Julio 2008

3 comments:

juanfelipe said...

Bueno querido amigo caribe, me parece que posee usted una imaginacion descomunal y no tiene miedo de plasmarla como viene, sin mucho editar, en las paginas digitales de su Blog. Una buena reseña para una tarde un poco mediocre y austera aunque siempre con la inquietud girando alrededor de los infinitos libros y el eterno tabaco. Primero: si, Miami se caracteriza por sus habitantes bullosos, sus audiencias mal educadas y como para completar , la ausencia de sombra que no solo enfatiza el reflejo del imponente sol sino que tambien acentua la falta de relieve y la interminable llanura de asfalto caliente y 'shoppings' baratos y sucios. Triste y desolado panorama para una ciudad a la cual tengo que agradecer su hospitalidad y sus muchas lecciones. Segundo: El gallo, el cafe y el tabaco 'nos' sacan (asumo de manera atrevida) de la omnipresente vitrina digital, de la poderosa intrusion del mas vulgar y atrevido marketing americano y de la frivola rutina que nos dice que cuando no hay nada que hacer le pagemos al 'Mall' nuestros respetos y le traigamos nuestros tributos (maldita rutina tan incrustada en la conciencia de la gente que los ciega y los dopa de por vida, por no mencionar manipulacion, chantaje, usureria e idiotizamiento cronico). Bueno para no prolongar este humilde escrito me despido por agradecerle amigo matancero por aquella ronda y por sus precisas observaciones accesibles a las 'masas mecanizadas' por medio de este muy interesante blog.

GerardoFilosofo said...

Caramba hombre! Su comentario bien pudiera remplazar mi humilde retazo mayamense. Recapacito: la obsesión por los libros y la lengua me asusta, ya que puede ser una de las 'patologías modernas' hermanas a los grotescos ejercicios humanísticos como el reggaeton, el culeo, la televisión, los deportes en masas o el uso tangas por féminas. Sin embargo no lo es. Opto por una secreta intelectualidad como la propuso Goethe; entonces esa seria Miami: secreta y silenciosa. Y más aun: serruchar los Everglades y aplastar cada gallo!

Jorge Ramiro said...

Hola, quería saber en que hotel en miami están ubicadas estas esculturas porque me encantaría conocerlas. Creo que es un rincón de Miami que no todos conocen y que estaría bueno difundir. Saludos