Thursday, August 7, 2008

Diálogo con un Ogro Estético V: El Cristo Andariego y Secular


GM: Hoy he visto, Ogro, en mi galería de espectros al Cristo entrando en Bruselas.

Ogro: ¿Te refieres al Cristo Entrando de Bruselas de James Ensor?
GM: Si, me refería a ese lienzo enorme y brillantemente ejecutado que pinta a Cristo entrando a la Brusela del Siglo XIX. La obra fue terminada en 1888, en el pequeño pueblo de Ostand donde vivía en ese entonces Ensor. No creo que nadie se haya deleitado con esa pintura grotesca, colorida, y gigante que muestra al Redentor del Occidente montando un burro como si fuese el maniquí de una comparsa festiva o de unas fiestas laicas del consumo moderno.

Ogro: Es muy interesante ver que el Cristo este en un vasto espacio, ósea; en soledad: ¿representación alegórica del hombre Moderno?
GM: No lo dudo. Como en Kafka, donde el hombre se convierte en una cifra estadística dentro del enorme sistema burocrático; Ensor siente que la divinidad es imposible en lo moderno. Si Cristo regresara no seria reconocido ni aceptado por aquellos que lo alaban dentro de una mini-iglesia o una mega-iglesia que abundan en las grandes ciudades metropolitanas. Nuestra carencia de fe llega hasta ese extremismo: revestimos nuestra nadería con imágenes y con Biblias manufacturadas en Colombia o en Guatemala, donde se explotan a niños en filas de producción. La sentencia en aquella carta de Flaubert a Madame Chalet sigue estando certera: el hombre esta solo sin sus dioses y sin su Dios. Salvo que el destino del hombre moderno como la del artista es el espacio de la soledad. Ya lo vemos en Holderlin y su castillo y hasta en la misma vida de Jesús que nos cuenta Renán. El hombre en su creatividad es solitario. La obra de Ensor, no solo muestra la soledad del hombre entre las masas, también desarrolla esta idea eslava del regreso del Mesías. ¿Recuerdas a tu querido Dostoievski, ese dolido antisemita? No se si llegaste a leer por completo a ese canalla, pero hay un capitulo en Los Hermanos Karamazov, donde Ivan le cuanta a su prófugo hermano Alyosha la parábola del Cristo en la Inquisición. Jesucristo llega, lo acusan de réprobo y lo queman en los siniestros autos de fe. Algo similar sucede en la pintura de Ensor, Cristo se le ve entrar como a una gran fiesta, mientras que la gente lo aplaude y le grita como si fuese una “estrella laica del Rock”. No dudo que como las estrellas de Hollywood después lo despojen de su fama y lo lleven al borde de la locura y la ansiedad. Recuerda también Ogro, que es por estos tiempos que mi querido Nietzsche declara la muerte de Dios; esa rapsodia y cántico a la angustia que hoy muchos de los blusson-noirs, snobs y punks escriben en sus camisas para tratar de aparentar su amplia sabiduría filosófica. Filosofía como rebeldía, que oximoron. ¡Hasta eso ha sido manufacturado en el capitalismo!

Ogro: ¿Y que me dices de las raras mascaras y de esa profusión de trazos que hace de la obra una pancarta política y social?

G.M: Cada día que pasa Ogro, tu inteligencia va brotando hacia otras alturas – ¡Que dichoso fuiste de haberme conocido! No solo este elemento lo encontramos en esta pintura, las mascaras de Ensor es un leitmotiv que tiene como función esa “Otredad” que existe en la Modernidad. Recuerda que Bloy dijo: “Nunca sabréis quien sos”. Ensor no fue el único, podemos recordar a Tiepolo, ese genio veneciano, que jugaba con las apariencias manieristas de las Mascaradas de la sociedad. Ahora que menciono sociedad seguramente que viste esa pancarta roja en la pintura de Ensor que dice: “Vive la Sociale!”. Seguramente la proclama afirma lo dicho a priori: Cristo fue confundido como líder socialista de la agitación publica. No me sorprendería que en este lienzo ya se encuentren los elementos de esa macabra filosofía de la “Teología Liberación”, donde se mezcla la figura cristiana con las granadas del Che Guevara: en fin, en nuestro Macondo todo es posible. Ensor, con su Cristo llegando a Bruselas destapa los conflictos existenciales y sociales mas importantes del hombre – una pintura que es a su vez, una ventana de nuestros tiempos.

Ogro: Si…Ensor es muy interesante. ¿Terminamos?

GM: Como quieras, tengo tiempo. Solo para terminar te comento que mucho después un escribano cubano, Severo Sarduy, elogió este lienzo con un relato donde Cristo entra a la Habana desde el Oriente al Occidente de la ínsula. Los viajes del hombre moderno son siempre extraños. ¡Hasta la próxima Ogro!

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