Saturday, September 13, 2008

Diálogo con un Ogro Estético (VI): Hopper, entre la alienación y el Eros



G.M: Ogro, hoy he divisado a Edward Hopper en mi galería de espectros.

Ogro: Te refieres al enigmático artista americano, Edward Hopper? Seguramente viste el eminente Night Hawks, cuadro que figura en cada catalogo del arte moderno y en afiches de las tiendas de un Mall.

G.M: Si, me refería precisamente a Edward Hopper, aunque no específicamente a ese cuadro trillado por la reproducción de las láminas de todo catalogo del arte moderno. He vislumbrado otro mucho mas siniestro donde se entrelazan dos elementos aun presentes en la posmodernidad. Me refiero al Burócrata y la Chica. Un cuadro donde la soledad del hombre, con un fondo de carácter elegiaco se encuentra en perfecta armonía. Vemos dos de los aspectos del derroche de nuestra cultura. Primero la monotonía de lo cotidiano, simbolizado por el hombre atrás del buró (el burrócrata) que le es imposible conocer a los hombres y mujeres que pasan por sus manos, pero que igual no los quiere conocer. Odia su trabajo y encuentra su vida absurda. El otro símbolo de nuestra cultura esquizofrénica es el fetichismo por el cuerpo de la mujer, que denota explícitamente Hopper de una forma tímida el vicio de nuestro placer por la carne y por el deseo de esa posesión del Otro de que tanto nos informan los sicoanalistas. La Venus ha bajado a la tierra para ser devora por hombres. No es casualidad que Hopper decidió pintar a la mujer alejada del hombre pero de espaldas a nosotros, convirtiendo a la audiencia también en un poseedor de esa mujer enigmática y silente cuyo vestido azul se ajusta a su cuerpo y deja las piernas al descubierto.

Ogro: Me parece también Munoz que uno de los elementos que caracteriza a la pintura de Hopper es el silencio, no como concepto metafísico sino como resultado de los desarrollos tecnológicos del presente. Este silencio que también puede ser la bulla de las fiestas nocturnas o de los infames 'bailes perreos' en las oscuridades de una fiesta. Vemos un teléfono en el buró que en cualquier momento puede sonar, es una de las cosas más aterradoras de la sociedad en la cual vivimos. Estamos solos?

G.M: Ogro tu lectura me parece adecuada. No solo en esta pintura, sino en toda la obra de Hopper el silencio es uno de los personajes centrales del lienzo, lo que también muestra el silencio que circula en la respiración del ente que mira la obra de Hopper. Es también una de las paradojas de la Modernidad que, aun cuando se desarrollaban los medios de comunicación masiva, y las redes de proliferación que, aunque anulan distancias y nos conectan con los otros, sigue existiendo aun la soledad, el vicio y la indiferencia ante los demás. Si te fijas el burócrata no mira a la mujer, mientras que la mujer tampoco trata de buscar la mirada del burócrata. Derrida, como bien tú sabes, decía que los medios tele-comunicativos tenían como propósito multiplicar infinitamente los espectros fantasmagóricos entre nosotros. Si el personaje intelectual de Hamlet podía ver a su padre en una imagen de fantasma, el hombre moderno ya no tiene visiones sino solo ojos para los espectros que se repiten y se multiplican en sus representaciones.

Ogro: El espacio cerrado también es parte de la economía de nuestros tiempos – la reducción, o el trauma por la fijación de un espacio. Hay salida de este laberinto?

G.M: Si te fijas en el cuarto del burócrata la ventana esta abierta, algo que nos recuerda a la simbología del famoso retrato de los Arnolfini por Jan Van Eyck, donde el hombre se encuentra mas cerca de la ventana para dejar claro que el es parte de ese mundo. En Hopper el mundo exterior pueda que sea parte del mismo cubículo donde nos encontramos o una mera extensión de un despacho. Ni una gota de luz penetra el cuarto, solo el resplandor del bombillo de luz fría. El laberinto ya no es un juego mental o estético (como lo fue el Minotauro), sino una realidad que habita en cada de los destinos del hombre. El hombre, como diría Borges, es ya un laberinto infinito. Hopper encuentra este punto borroso donde habita la sensualidad siniestra y la alienación total. Dudo aun que con la muerte podramos saber nuestro destinatario; dudo también que pocos lo hayan imaginado tan brillantemente como Hopper.

Gerardo Munoz
Septiembre 13, 2008

3 comments:

juanfelipe said...

Pues muy interesante esta corta resena sobre este misterioso lienzo de Hopper asistido por los atinados comentarios de nuestro querido 'shrek' virtual [sera virtual o un fantasma mas de la memoria y el silencio de aquel que compartio habitacion]. Varios temas encuentro atractivos: 1(uno) la soledad del hombre, 2 (dos) el fetishismo y el cuerpo femenino, 3 (tres) el elemento del silencio no con tonos metafisicos, sino como producto de la organizacion y la configuracion demasiado rigurosa de nuestros tiempos, 4 (cuatro) acertada ironia medios-de-comunicacion/soledad, i.e. indiferencia y 5 (cinco) 'ni una gota de luz entra' muy correcta frase; la iluminacion, la temperatura, la humedad, la falta de viento, y un eterno zumbido acompanan la vida de estos tristes personajes. En otras palabras, no hay vida, todo es inerte, ni siquiera una hormiga se desliza cuidadosamente por la pared. Ni una gota de vida entra por la ventana. Lo que le importa al jefe del burocrata no es la vida que entra por la ventana, ni su ausencia, lo que le interesa es el rendimiento por hora (cientifica y friamente calculado) del alien trastocado. (que pena la longitud)

GerardoFilosofo said...

Nada de penas o de congojas amigo. Digámoslo claro: usted escribe y se desplaya siempre en este blog, y yo agradecido siempre, ya que mantiene el "puente" vivo. Somos una mera cifra, en esto usted tiene razón. Entiéndase la "cifra" no como metáfora de contramodernidad, sino como realidad sociológica del presente. Pensemos en las cifras de seguridad social, en los ratings de la televisión, de los números de ventas de libros; fácilmente se pudiera decir que NUMEROS = EXISTENCIA. Soy un numero; ergo existo. Ya lo decía San Agustín cuando menciona que todo numero es símbolo de Dios; claro, símbolo de la negación de la vida y la libertad.

-Gerardo, editor de Puente E.

GerardoFilosofo said...

La conclusion: las burocracias son el infierno posmoderno.
-Gerardo