Monday, September 29, 2008

Napoleon, Goethe, Eckermann


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Goethe sobre Napoléon, o "el Resumen del Mundo" – por Isis Wirth
 
Volviendo sobre el grano goethiano, esta vez en Conversaciones de Goethe por Eckermann.
Como apunta Gerardo, Napoléon le dice a Goethe en Erfurt que hay un pasaje del "Werther" que no resiste un examen profundo. Goethe le da la razón. Se trata del pasaje en que Charlotte le envía a Werther una pistola, y no le dice nada a Albert. Napoléon le dice a Goethe que ese silencio de Charlotte no era comprensible, pues de esa manera ella sabía que la vida de Werther corría peligro. (Éste es el Napoléon, crítico literario.) Eckermann le pregunta a Goethe cómo era Napoléon. El Dichter le dice que "valía la pena haber encontrado ese resumen del mundo".

-"¿Tenía el aire de ser alguien?", indaga Eckermann.

-"Él era y uno veía que él lo era, he ahí todo", responde Goethe.

En otra conversación con Eckermann:
"Napoléon era alguien formidable. Siempre iluminado, claro y resuelto, dotado a toda hora de la energía necesaria para ejecutar enseguida lo que él ya había pensado que era necesario. Su vida fue la marcha de un semi-dios, de batalla en batalla, de victoria en victoria. Se puede decir que él se encontraba en estado de iluminación perpetua: es por ello que su destino tuvo un brillo que jamás el mundo había visto antes de él, y que quizás el mundo no verá después de él". (Éste es Napoléon, el profesor de energía.) He aquí la frase que, en mi opinión, corresponde al "Voilà un homme ! " con que el Emperador saludó a Goethe:
"Sí, sí. Él era un hombre que nosotros, por supuesto, no podemos igualar".
Y:
-"Para hacerse de un gran nombre, Napoléon detalló en piezas casi la mitad del mundo".

-"Seguramente, Napoléon era superior a los otros. Pero, lo esencial era que los hombres estaban seguros de alcanzar sus objetivos bajo su dirección. Por ello, se comprometían con él, como lo hacen con cualquiera que les inspire una certitud parecida. Los actores siguen a un nuevo director de quien esperan obtener un bello rol. Es una vieja historia que se renueva sin cesar. La naturaleza humana está hecha así. Nadie sirve gratuitamente a los otros, pero si uno sabe que por ese medio uno se sirve a sí mismo, uno lo hace con gusto. Napoléon conocía a los hombres y sabía tirar partido de sus debilidades".

El análisis psicológico del Dichter se revela cierto. Napoléon decía que los hombres sólo se movían sea por el interés o por el miedo. Habitualmente, se podrían delimitar dos grandes polos en la genialidad de Napoléon: el militar y el psicológico. Las fuentes estrictas del primero pueden rastrearse literariamente, o sea, las influencias de los estrategas de su tiempo, como Guibert, por ejemplo. Pero el segundo es inasible. Sin embargo, las condiciones traumáticas de la infancia de Napoléon, a partir de los nueve años, en que sin hablar francés es internado en un colegio militar en el "Continente", durante años no ve a su familia, y es objeto de la burla de sus compañeros, a los que odia en tanto "franceses" y a los que jura, en silencio, que un día él, el corso, se vengará de "Francia", podría ser la fuente de su conocimiento de la naturaleza humana.)
Eckermann le dice a Goethe que está leyendo un libro sobre la campaña de Egipto, y Goethe le apunta:
"Eso de que él entró en las pirámides, es una fábula. Sólo permaneció en el exterior de las mismas, e hizo que los otros le contaran lo que habían visto en el interior"




¿Por qué Goethe reacciona de esa manera, tan rápido, aludiendo a las pirámides, cuando Eckermann nada más menciona "Egipto"? Seguramente, porque habló con Napoléon de ello. Goethe era, a su manera, como otros en la época, "egipcizante". Se decía entonces que Napoléon, en el interior de la pirámide de Keops, había sido iniciado por un antiguo sacerdote de la religión faraónica, que allí sobrevivía desde la noche de los tiempos, y que de ahí provenía su posterior "estrella" (lo cierto es que sale de Egipto para devenir Primer Cónsul). Me inclino absolutamente por lo que refiere Goethe, porque Napoléon era demasiado práctico para haber entrado en una pirámide, aunque lo suficientemente curioso para ordenar a los otros que así lo hicieran y la inspeccionaran de arriba a abajo. En otra ocasión Eckermann quiere "ponerle un pie" a Goethe:
-"¿Qué libro llevaba siempre Napoléon en todas sus mochilas de campaña?"

-"¡Mi Werther!", responde orgulloso el Dichter. "Había estudiado muy bien ese libro, como un juez de instrucción lo hace con las piezas de un proceso, y es en este sentido que en Erfurt me habló de mi libro. Por cierto, fue Bourrienne (se refiere al secretario de Napoleón) quien me dijo que mi Werther figuraba en la lista de sus libros en Egipto. Pero lo más curioso en esta lista, son las rúbricas bajo las cuales los libros son clasificados. Por ejemplo, en la rúbrica Política, nos encontramos catalogados el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, el Corán, por lo cual uno ve bien de qué punto de vista Napoléon consideraba las cosas de la religión".


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Poder y Literatura: Goethe y Napoléon – Zoe Valdés

Lo que cuenta Goethe a Eckermann, es la razón, entre otras, por las que Napoleón no es santo de mi devoción. Esa necesidad de saberlo todo, de ser "crítico literario", de meter la cuchareta en todo, esos tics me recuerdan demasiado a cierto personaje, que como usted sabe lo admira. Carlota envía la pistola sin decir nada -y yo también he estudiado mucho no sólo a Werther, esa novela de Goethe, a todo Goethe- porque ella apuesta por el azar, aunque de manera inocente, eso es el romanticismo, sino qué sentido tiene. A Goethe no le queda más remedio que darle la razón a Napoleón, estos personajes suelen ser tiránicos incluso dando su opinión al autor sobre un libro inmortal.

Y ahí radica el problema: El Werther es más grande que Napoleón. Y eso seguramente lo sabía Napoleón, porque todos los que se creen más grandes que los demás, asunto horrendo, terminan por saber que no es así, y que hay quienes son más grandes que ellos. Napoleón sabía -brillante era- que en la concurrencia con Werther perdía soberanamente. Werther es eterno, él no. Werther es imaginario, es un personaje literario, él no. No puede un personaje real, por muy histórico que sea, ganarle a un personaje literario, la realidad sucumbe ante a la irrealidad. Napoleón, tal como lo conozco yo, sin odios e incluso hasta admirativamente, daba esas respuestas al gran Goethe, como era de esperarse de un militar que se creía por encima del mundo. Pues bien, Goethe ha probado lo suficiente que su Werther y él mismo, están por encima incluso de la gloria, porque el arte y la literatura están en el sitio mejor que se puede estar, en el espíritu de los hombres.

En cuanto a las pirámides, no creo que entró, toda una leyenda pura. La "grandeur" napoleónica estuvo en sus batallas, en sus conquistas, en su manera de ver Europa, ya lo explica usted mejor que yo; pero esa misma "grandeur" lo hizo pequeño en momentos como estos. Que Goethe cuente que tenía algo, y de la manera que lo dice, es bien ambigua. Goethe supo escapar con una frase bastante hermética. Ese es el don del escritor, saber manejarse con las palabras, y fugarse de los compromisos que lo llevarían a quedar como tontinos. ¿No querría Napoléon ser Werther?

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Dos Personajes de la Irrealidad: Goethe/Bonaparte - por Gerardo Munoz
Napoleón "construyó su novela" del material de su propia vida. Como hemos podido ver tras la arqueología literaria de Wirth; Napoléon fue ambas cosas a la vez: personaje irreal de la historia, y crítico literario. Imposible pensar en otro ser de la infinita historia de nuestra cultura que haya emprendido estos dos milagrosos esfuerzos sin nunca proponérselos. Esta cita es adecuada para entender al Napoleon de la construcción dialéctica de su novela como vida. Como Sócrates, y como Montaigne, Napoléon se presenta como otro de los "artistas de la vida", un 'Mosaikus Aner' que erige una realidad no en el campo de la escritura, sino en la hiperrealidad de su destino (historia). Esta conclusión me lleva afirmar que Bonaparte, como figura arquetípica fue más que un general de Guerra, un ser completamente irreal, ósea de la literatura (Quie es Sócrates, sino un personaje de Platón? Quien es Napoléon, sino un personaje del desdoblamiento del "Geist" continental?). Para el mismo Hegel (ya Isis Wirth, ha escrito brillantemente sobre este tema) Napoléon fue un símbolo de su Fenomologia del Espíritu.

Se debe entender, que si Werther es irreal, Napoleón también lo es. La ambigüedad literaria de ese encuentro es posible, y para responderle a Zoe Valdés: Si, Napoleón intento de ser Werther, pero Werther también quiso (aunque no pudo) ser Napoleón! Hay cierto patetismo romántico en ambos, quizá apocalíptico. En el caso de Bonaparte su idea fue llegar a la sublimación máxima y después dejarse derrotar. El derrote era su fin. Nadie mejor que el mismo Napoleón Bonaparte para explicarlo: "He cumplido pues, las voluntades del Destino? Yo me siendo impulsado hacia un fin que desconozco. Cuando lo haya alcanzado, un átomo bastara para derribarme" (L'Ame Napoléon, by León Bloy). Es destino de Napoléon, como en el hombre que se encuentra antes la puerta de su destino en ese hermoso cuento de Kafka ("Antes la Ley"), es único. Los filósofos medievalistas, pienso en Boethius o Miguel de Molinas, admitían que Dios era como una eterna esfera cuya mente podia entender las causas y los efectos que determinan todas las acciones del hombre. Para Napoléon no existieron las bifurcaciones temporales del futuro, sino solo una línea recta que guía la aguja de la esfera.

Siguiendo este ángulo interpretativo, me abstengo a formular un discurso sobre la relación moderna de "poder y literatura" en el siglo XVII, ya que Napoléon buscó el poder para perderlo (he ahí su destino singular y trágico), mientras los dictadores Totalitarios (el poder invisible común en todos los estados modernos) lo emplean con el afán del oprobio y del exterminio de su propio pueblo. Concuerdo con lo que sentencia Zoe Valdes sobre "Napoleón es lírico" – es precisamente ese lirismo, el cual sobrepasa al personaje melancólico de Werther. "Las cuitas de Werther" no es lo mejor que escribió Goethe, digámoslo claro, sin embargo Napoleón si fue el ultimo símbolo, la personificación del gran héroe europeo. Al igual, en el sentido de Carlyle, Napoléon es el ultimo heroe de los viejos cantares, epopeyas y de las épicas nórdicas ya olvidadas. Si como los griegos afirmaban – los hombre sufren para que el poeta cante, entonces Napoléon es la fuerza vital de la mejor literatura francesa. Fuente creativa para hombres como Víctor Hugo, el Stendhal de "Le Rouge le Noir", o las intrincadas y laberínticas paginas de León Bloy.

En la eternidad de la Historia, quien sabrá quien fue el "real", Napoléon o Werther? Distinguir la diferencia entre realidad/irrealidad cuando hablamos sobre el Gran General es baladí. Napoléon fue actor y creador de su obra shakesperiana. Termino valiéndome del manual espiritual de Bloy una vez mas: "Se dice que toda la vida de Napoléon fue un sueno; espanta el solo pensar en la agitación sobrenatural de ese sueno de Titán…como un prodigioso poema que hubiera concebido uno mas gran y mas temible que el".
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©(Editado por Gerardo Munoz, con permiso de Isis Wirth y Zoe Valdes).
Septiembre 28-29, 2008

7 comments:

Isis said...

Muchísimas gracias, querido Gerardo. Vuelvo más tarde a comentar, y por el resto, que esta profundidad requiere que coma algo primero para que mi cerebro funcione...

Zoe said...

Repito comentarios: Es cierto, Gerardo filósofo, que en la época no existía la relación poder y literatura, ¿pero no era Napoleón un visionario? Espero que haya sabido captar mi broma. No estoy de acuerdo con que Werther sea lo peor de Goethe, y conmigo no están de acuerdo numerosos críticos de la época y actuales que consideran el Werther una obra maestra. Napoleón no es, en ninguna medida Werther, ni a la inversa. Los opone algo tan simple, y justamente a lo que usted hace alusión: el destino. La gloria de Napoleón es indiscutible, la eternidad de Werther la sobrepasa.

Zoe said...

Repito comentario:Por cierto, no diga que Napoleón "construyó su propia novela". Es de alguna manera minimizar la obra de los novelistas que de verdad han contribuído a engrandecer el mito. En Les Invalides hay dos objetos que siempre me llaman la atención, la tienda de campaña de Napoleón, con su cama pequeña, insignificante, y el mausoleo de la tumba, algo descomunalmente impresionante. Entre uno y otro hay una gran diferencia, ¿es esa diferencia literaria o histórica?

Zoe said...

Gracias a ambos.

Zoe said...

"Napoleónico estáis: es que no he comido..."

GerardoFilosofo said...

Querida Zoe, sin duda alguna, discrepamos sobre el valor del Werther. Para mi el "Werther" de Goethe es análogo, digamos, a la Metamorfosis de Kafka. Pienso que si esas obras se han convertido en libros 'canónicas' no es por el valor estricto que contienen (aunque claro, son obras maestras, no digo lo contrario), sino por la figura monumental del escritor que las compuso. Me figuro una hipótesis: si Goethe hubiera escrito solo el "Werther" nunca hubiera sido el Dichter Goethe, si Kafka hubiera culminado con La Metamorfosis, entonces fuera un Kafka diferente. Pienso que a los escritores gigantes, hay que entenderlos por sus "diferencias" y sus anomalias. Aunque claro respeto su opinión y la de los críticos. Yo dudo de esos escritores que intentan componer la "gran obra" como en el cuento sobre el pintor de Balzac; para mi la resurrección del autor se consagra por un que otro hueso perdido en las paginas de apuntes. Para mi Goethe es eterno no por su "Fausto", ni por su triste "Werther", sino por sus algunas paginas de las "Elective Affinities", y desde luego por su obra ensayística, y sus magníficos versos. Pero mas allá, se salva por ser Goethe; esa nebulosa galáctica, que pone a la sombra todas sus obras.

Gerardo

GerardoFilosofo said...

Gracias a usted, Isis. Es un placer inagotable poder hablar, y aprender con ustedes, dos maestras de la cultura universal. (si! mas allá de la tematica de la insula virgiliana.)