Thursday, October 23, 2008

Ghostdance (1983): fantasma y pantalla


"Time is out of joint..."
-W. Shakespeare, Hamlet
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¿Cual, o Que (la ontología en Derrida se divide sobre si misma), es la naturaleza del fantasma? Lo primero que se debe decir sobre le phantome es que no tiene naturaleza alguna: el fantasma siempre habita en otra parte, se trasversa, se fragmenta ante la presencia del otro. Jacques Derrida es el fantasma mas representante de la historia de la filosofía occidental. El filósofo de la iterabilidad, de la reproducción de la traza: Derrida vive en la memoria cinematográfica. A desigual que Marx, Bergson, o Nietzsche; Derrida aparece en films – abre su figura a la percepción intrometida del otro, ya que el cine siempre es una posesión (violenta hacia la conciencia, dice Stiegler) de la imagen invisible. Gilles Deleuze dijo que el cine: "is a theater of blindness", o Derrida (hablando con Bernard Stiegler – Ecographies): "As soon as there is technology of the image, visibility brings night". La pantalla del cine es la representación del fantasma, donde habitan las vidas de los otros, ya sean muertos o vivos; la proyección del cine abre como una verja de visibilidad de otras vidas fantasmagóricas.

El documental de Ken McMullen no es el primer documento en el arte que destaca, y pone a la luz la presencia de los fantasmas en la Modernidad; ya en las historias de la literatura, la presencia espectral habitaba en las páginas de los escritores canónicos de la literatura universal. Dejemos caer varios espectros al margen de la literatura y del verbo.

Hamlet, el príncipe Hamlet, encuentra a su padre en forma del fantasma, un espectro freudiano. Shakespeare en Hamlet escribe una tragedia donde todos los personajes esconden algo, el fantasma se oculta de nosotros. Si los films proyectan la visibilidad del fantasma, Shakespeare los suprime, y al suprimir también deja que los fantasmas revivan y nazcan en la figura de Hamlet, Ofelia, y el tío Claudio. Podríamos decir que toda la relación humana en Shakespeare es fantasmagórica: la causa de los hechos nunca es dada. Los siglos arrastran al tiempo, y también al espectro de la imagen en la literatura. En México, Juan Rulfo publica Pedro Páramo, una novela de un pueblo, donde como un cajón cerrado, habitan los espectros marginados: la cultura como espectro moderno marca también el regreso al pasado.

En Páramo, Rulfo transpone la memoria como esencia del fantasma. Otro ejemplo: Flaubert y su San Antonio, personaje que es habitado por fantasmas demoníacos, pero que es también el fantasma, pero que de hecho no es mas que la división aterradora de Flaubert – el arquetipo del otro que oculta la escritura. El deseo de crear una novela perfecta, con cada palabra en su lugar, es el deseo que nos lleva al criptón del espectro. La literatura moderna es una literatura espectral del exilio, citando a George Steiner. El espectro siempre ha estado ahí, nos dice Derrida: "el fantasma es la presencia de una memoria que siempre ha estado ausente". Y la literatura es parte memoria y parte deseo de un cuerpo, de otras vidas.

El documental Ghostdance, distingue la presencia del fantasma en dos dimensiones. La primera es en el cine, como ya habíamos dicho, y la segunda, es la del fantasma en las soledades urbanísticas de la ciudad. Vemos como cuerpos bajo la niebla londinense se transportan de un lado a otro, vuelven aparecer; desaparecen. La ciudad posmoderna se propone ordenar, dirigir, situar al hombre en un espacio físico como si fuese una rubrica cuadriculada. El efecto, sin embargo, es opuesto: el hombre se diluye, siempre es otro ante la presencia de los otros. Entre las masas y la muchedumbre, el individuo suele convertirse en el espectro de las calles – todos los ven, pero no lo ve nadie. Este film dio paso a que Derrida años después volviera sobre la esencia del espectro en Specters of Marx, un trabajo que trata de vincular el capital, y el trabajo con la famosa cita de Carlos Marx en el Communist Manifesto: "A specter is hunting Europe, the specter of Communism!". Jacques Derrida, brillante como siempre en su discurso intelectual, nos dice que la espectralidad, de hecho, es el móvil original de toda creencia en la economía política del futuro; de este futuro globalizado.

Con la crisis financiera, los "crashes" bancarios nacionales, la pobreza en África; la problematización del espectro va más allá de la hermenéutica del fantasma en la cinematografía. En un mundo dominado por la exactitud de las cifras, y por la invisibilidad del valor, la estrategia es discernir y aceptar el fantasma: aceptarnos unos a los otros. Ahora es menester sicoanalizarnos de todos estos monstruos. Por ello, al ver este documental, podemos aplaudir el apotegma de Derrida como subterfugio a toda crisis: "Cinema plus psychoanalyse gale le science des fantômes. Vive les fantômes! "
Posdata: Tu querido lector, tú que nunca leerás esta nota (¿es posible leer?), tu eres mi fantasma; como yo también soy el tuyo: entremos así en esta economía invisible, así nos vamos a querer sin habernos nunca visto, así el resguardo es inminente, de la imagen, no; del silencio.
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Gerardo Munoz
Octubre del 2008
Gainesville, FL.

1 comment:

Jordi Claramonte Arrufat said...

Cuando comentas que "Podríamos decir que toda la relación humana en Shakespeare es fantasmagórica: la causa de los hechos nunca es dada…" se me ocurre que más bien,lo que sucede es que la causa de los hechos no es la que se declara sino una pervivencia (un fantasma desde luego) que atraviesa los personajes, que los ha constituido sin que ellos lo adviertan. Esa es la base de todo drama, por otra parte: La puesta en juego de una serie de fantasmas o pervivencias relacionales-situacionales que comparecen poniendo en tensión y eventualmente destruyendo a los personajes que los albergan, como si de parásitos modales se tratara...