Friday, October 17, 2008

"El olvido de una Obra Maestra: Heart of Darkness de Joseph Conrad" (Artículo del 2006)


En el 2005 se efectuó cien años de la publicación de una de las seis, a mi parecer, obras maestras de todos los tiempos (La Iliada del Viejo Homero, La Eneida de Virgilio, La Divina Comedia de Dante, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de Cervantes y el Hamlet de Shakespeare. Agregaríamos a este pentágono la obra maestra de Joseph Conrad): El Corazón de las tinieblas (Heart of Darkness) de Joseph Conrad. Autor de origen eslavo, ya que nació en lo que hoy llamamos, referente a la imaginaria geografía, Ucrania. Conrad fue hombre antes de ser escritor. Viajó con su tío y con grandes tripulaciones hacia Oceanía y hasta el centro de las junglas, ese ‘infierno verde’ de la dilatada y siniestra África. De esta experiencia, análoga a la de Cervantes en la batalla de Lepanto contra los turcos, Conrad se nutre y revive esta vida a través de su fugaz e impresionista literatura. Pero decir que Conrad se nutrió de las experiencias de sus viajes al Congo y que esto le servio de documento para sus obras de literatura parece baladí. ¿Cuantos hombres no fueron también con el y nunca pudieron escribir ni una sola linea a la altura de Joseph Conrad? El ejerció literario es único; es raro. Inconsciente o consiente, Conrad, sospechó, que estaba destinado a escribir una gran literatura (no solo unas cuantas novelas) y una gran obra maestra de nuestros tiempos. Sintió, tal vez, esa leve palpitación que es un llamado a la pluma, y que en el caso de Conrad se nota solo al revisar sus cuartillas de cuando solo fue un hombre mercantil.
¿Cómo poner al lado de Homero y Dante, a un hombre del siglo XX? La respuesta no me es ardua de contestar. Heart of Darkness, ya ha llevado un siglo de divulgación en el planeta y todavía nos parece que fue escrita en el 2005. Medio siglo es la coronación del añejo del clásico, Schopenhauer escribió una vez. Lo mismo pasa con nuestro amigo, Alonso Quijano, quien nos muestra el paisaje de la Mancha a traves del tiempo. Quiza el Quijote sea el único hombre que lee libros de caballerías, pero aun asi es un hombre tan moderno como Kurtz o como Dante en el tercer anillo. La obra de Conrad, como las demás obras ya citadas aquí, son cristalizaciones en un eterno presente. La era ‘Moderna’ en si, es una era que se enfrenta con el presente y que se ve reflejado, como el Narciso en el lago, en su imagen fría que nos persiguen hasta en los sueños. Por igual, la fijación literaria de Conrad fue escribir un documento que serviría para la posteridad como historia de un momento en un continente. Pero este ejercicio de la ingenuidad del autor (sus planes, sus propósitos, su leit motifs) se viene abajo ya cuando el proceso estético llegue a cabo, ósea cuando el lector lea la obra. Miguel de Cervantes, el manco, quiso pintar la Castilla de su tiempo y por estos medios dejar un libro de entretenimiento a sus amigos. Desilusión. El resultado: el libro más bizarro de todas las lenguas, un libro de todos y de nadie como diría Pierre Menard.
Conrad llevó a cabo una empresa similar y limitada. El resultado: un libro que muestra la otra cara de la humanidad y sus horrores y espantos. Marlow, es un escéptico narrador, que tal vez sea nuestro propio Joseph Conrad. Kurtz, es el mismo Marlow enfrentado por la verdad y por su destino, no solo a la muerte y sino a sus ideales rotos y al “crupulco blanco”. Heart of Darkness, es un libro para todos, que desaparecerá solo cuando desaparezca la herramienta con la cual fue escrita: su idioma, la lengua; daga de Esopo. Cuando ya no podremos percibir la belleza y áspera calidad de este lenguaje preciso e intacto:
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“Land in a swamp, march through the woods, the utter savery has closed round him – all the mysterious life of the wilderness, that stirs in the jungles, in the hearts of wild men”. (Heart of Darkness)

La era moderna se cierra con el epíteto que T.S Eliot empeñó en su Hollow Men: “Mister Kurtz – he dead, The Horror, The Horror!”. Conrad, con su Corazón de las tinieblas, se consagra en esa rara secta de buzos que exploran la turbia profundidad de nuestra rara condición ontologíca: ser meros hombres, meros mortales.

G.M.R
Junio 8, 2006

1 comment:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Hola Gerardo:
Acabo de descubrir este blog que me ha gustado mucho. Muchas gracias por todo este trabajo tan interesante. Hay mucho que leer por aca. Pondre un enlace a mi blog y espero pasar con frecuencia por aca.
Saludos,
Ernesto.