Thursday, October 30, 2008

Lezama y el hipopótamo




Era conocido ya como "bolín" cuando era niño, mucho antes de ser gordo. De adulto le decían el "gordo" cariñosamente, o el "estante con patas", según alude Cabrera Infante sobre los vecinos del Maestro. Es curioso que el poeta más grande de Cuba haya sido un gordo. Quizás la gordura de Lezama se pudiera entender como un símbolo que cierra una era mientras que abre otra: la burguesía decadente pre-castrista, y la entrada de la hambruna revolucionaria, o sea, se va de la gordura barroca a la escualidez sucia. Tanto las teorías de Lezama Lima (sus eras imaginarias, su sistema-poético, su expresión de America) como su vida estuvieron interconectadas por un mismo eje: lo voluptuoso, el exceso, el surplus de las cosas, en fin, el barroquismo tropical. De ahí que para Lezama la comida sea tan importante como la literatura.

El Maestro amaba de igual modo un texto de Nicolás de Cusa como una piña de pleno verano. Lezama fue, como bien dice Ponte, un poeta de la comida, y facilmente lo comprobamos en sus suntuosas cenas de Paradiso. La comida lezamiana llegó a tal punto que la gordura algo bello (como en Botero). Ser gordo era otro componente más de la estética del barroco y del "ser" latinoamericano. En uno de sus apuntes sueltos de los Diarios, Lezama cita a Pascal: "Los gordos son flacos por dentro". ¿Quiso Lezama acaso ser flaco? La evidencia a continuación afirma en negativo. No solo Lezama no quiso ser flaco, sino que elogiaba su propia gordura. Esa gordura que era metonimia y forma poética de lo corpulento, de lo nebuloso, de un hipopótamo hechizado, y de ese elemento cosmogónico en su obra literaria. En claves burlonas, así hablaba Lezama de su gordura:
(i) ¿un gordo puede trepar un árbol?

"Descubro hoy, ahora en este ensortijado segundo, y con su ayuda, que fui flaco alguna vez, siquiera tres segundos, para trepar al árbol, porque los árboles, y he ahí otro descubrimiento, están vedados a los gordos. Soy un exflaco. Anótelo ahí. Soy solo un gordo eventual, porque me lamerán también los gusanos del polvo enamorado. Anótelo ahí también". (p.27)

(ii) ¿en la playa Lezama?

"Pero el hombre no debe someterse manso a las leyes ordinarias, sobre todo cuando la razón o la sinrazón lo acompañan. Amigo, ¿que haría yo en short o trusa, llevando 150 kilos de carne al océano?" (p.31)

(iii) sobre la comida…

"Soy como se dice, un cuarto bate en la lectura, y cuarto bate también para los asuntos de corderos, para los asuntos del sentarse a la mesa a deglutir con pasión, sobre todo si es cordero, sobre todo si es el sencillo mendrugo". (p.48)

(iv) Lezama animal...

"Seria el animal que soy. Es decir, hipopótamo por la vestidura, por el caparazón y la apariencia con una pizca de león en las migas y algo de mariposa feroz para remontar las latitudes y escapar transformando a las alucinaciones" (p.91)

(v) Lezama en un avión...

"Alcanzar una altura de cinco mil metros atado al asiento con este peso me hace sentir humillado por las aves. En el avión se logra apenas alcanzar algunos pasos, si torpemente nos decidimos a caminar entre el asiento y la puerta de baño. De veras no le veo mucha gracia a arriesgar imágenes y ensueños cercanos por una visión fulminante y dudosa de pájaro enlatado". (p.140)

Comentarios de Lezama Lima en: Para Leer bajo un sicomoro con Félix Guerra (1998)

_____
Gerardo Munoz
Gainesville, FL.
Noviembre 2008.

No comments: