Monday, October 20, 2008

Libros de una Torre de Marfil: ¿Qué libros me acompañan desde mi buró?


Borges decía (ahora no recuerdo si en un cuento, o en alguna entrevista - ¿Tlon, Uqbar?) que lo aterrador de la biblioteca de un ciego es que las letras se pueden borrar de los libros en la noche. La ironía borgeana: casi un millón de libros al alcance de unos pasos, y la pérdida total de la vista, pero de igual modo la lectura es siempre un acto de ceguera. ¿Es imposible leer un libro? Siempre me he preguntado después de haber entendido la imperfección de la lengua humana (Wilkins, Leibniz). Pero mas allá de los libros, de los libros que nunca leeré y que me aguardan, la compañía de libros es muy grata. Diría, que casi más grata que la compañía de los hombres. La esencia del libro es la armonía de un beneplácito real: el silencio del mundo, y el poder de la imagen a través de la palabra. Los libros justifican al hombre, aun después de la muerte. No hay mejor manera de perder el tiempo que leyendo un libro, o quizás, pensando en un libro. El Quijote salió de su torre de marfil y siguió en otro libro, porque basta que leamos un libro para que todo sea una palabra, o lo que los posmodernistas llama "todo es una cita" – una nota al pie.
En Gainesville ha llegado la temporada de libros en 430 N. Main, donde ponen a la venta más de 100, 000 volúmenes de toda índole: literatura, sicología, filosofía, crítica, política, arte, hasta pornografía. Los dos últimos días han sido aterradores – he caminado las interminables mesas del recinto de la feria con una jaba en mano, y una mochila en la espalda. No me canso de acariciar los tomos. Veo de todo, como en el Aleph: ahí esta Shakespeare, Chesterton, mira a Degas, otro de Thackeray, que lindo tomo de Thomas Mann, las obras de Pirandello, selecciones de escritores judíos, la obra de Browning, Elizabeth Bishop…William Blake. Mi vista registra todo, y yo (el que me piensa) todo lo quiere. A mi biblioteca personal del dormitorio han entrado posiblemente no menos de setenta libros en dos días: me aterra la cifra, pero me exalta. La compañía del libro, a desigual que la de la mujer, nunca es majadera ni pedante. Yo siempre he concebido a los libros como seres muy vivos. Cada vez que compro un libro, pienso que se ha alterado el espacio y el orden de la biblioteca. La biblioteca, decía Walter Benjamin, se gesta de esa dialéctica del caos y el orden. Pienso si los otros libros, los que siempre han estado conmigo desde el principio aceptaran con deleite los nuevos tomos. ¿Será que Nietzsche, Marx, Cervantes, e Isaías Berlín puedan amigarse con las grandes monografías de arte que ahora integro a mi colección? Nunca sabre: no quiero saber. La noche decide. Las letras se intercambiaran en el duelo del idioma. Me espera una torre de marfil por leer en estas últimas semanas, la cual ya es bastante esbelta y disímil. En mi buró tengo un desfile vertical de tomos que sorprendería a cualquier viajante intrometido. Estos no fueron los libros que compre en la venta de libros – esos los estoy dejando que se acomoden a su nuevo espacio fugitivo. Aquí dejo un listado de sus miembros (de abajo hacia arriba):
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-Prometheus: The life of Balzac de Andre Maurois : Libro que promete, aunque dudo que sea mejor que las dos biografia de Balzac que tengo en casa. Una es la clásica de Stefan Zweig, la otra es "Balzac en zapatillas". Debo decir que Balzac, como literatura, no me interesa tanto como la figura de Balzac.
-The life of Samuel Johnson de Boswell: Uno de esos libros que son como los diccionarios: solo para consultas. Recuerdo que no hace mucho Hernández Busto decía "¿llegare a leer este mazo de libro algun dia? Yo no quiero ni pensar en la postulación. Aquí hay 1100 páginas, casi la obra completa de Johson (solo una broma).
-Selected Poems de Ezra Pound: Bueno, Pound se debe leer para aprender historia, aunque su poesía no se puede comparar con las otras grandes de su tiempo (Joyce, Eliot, Stevens, Frost). Pound hay que tenerlo cerca para saber lo que "no ha de ser" uno. Si se entiende eso, entonces Pound pudiera ser un grato amigo.
-This way for the Gas, Ladies and Gentlemen de T. Borowski: Libro esencial de la literatura polaca que yo ignoraba hasta un día que lo vi en la librería de la escuela. Me pareció interesante, aunque no tengo planes de leer mas de este escritor polaco. La literatura de los campos de concentración, como la del GULAG, es una muy literatura tan local, como la literatura sobre picadas de mosquitos.
-The Magic Mountain de Thomas Mann: Una vez le oí agregar a Zoe Valdés en Miami que en su tiempo la gente decia: "si su libro no es como la Montana Mágica, entonces no es nada". Tenían razón. La Montana Mágica de Mann merece una relectura de mi parte, he ahí su estadía en mi buró. La leí en mis años mas afiebrados, donde me creía, con apenas quince anos, el discípulo mas fiel de Castorp y de Nietzsche. No ignoro que Mann es uno de los renovadores del tiempo en la novela. Todos les deben a esta obra.
-Where the Stress Falls de Susan Sontag: Los ensayos póstumos de la gran Madame de Steal de America. De estos ensayos he traducido un número de ellos. Excelentes muestras de la excelente crítico que fue Sontag, aunque en esta recopilación hay algunas repeticiones temáticas de volúmenes anteriores.
-Styles of Radical Will de Susan Sontag: El ensayo sobre Cioran vale todo el merito del libro. Los trabajos sobre el cine no llegan a la altura de aquellos escritos por Derrida, Barthes, o Benjamin y Kracauer. Una de las obra maestras de la critica cultural de Sontag.
- Fragmentos de un libro futuro de José Ángel Valente: Primer libro de poesía que me leo de Valente, aquí prima el sentimiento al hallazgo, el paisaje a la palabra. Me quedo con Ángel González, aunque no dejo de reconocer que Valente es un gigante (quizás el único) de la poesía española de la segunda mitad del siglo.
-La Narrativa de la Revolucion Cubana de S. Menton: Pequeño libro que me regalaron. Interesantísimo, y consagra un capitulo a la obra narrativa de Carlos Alberto Montaner, subrayando su libro "Perromundo". Aquí se pasa revista con pocas palabras a las grandes figuras de la literatura posrevolucionaria. El libro es un poco viejo: 1976, por eso que falten muchos nombres.
-Twelve Night de W. Shakespeare: Una divertidísima obra que alcancé a ver en el Constant Theater la primavera pasada. Muy poco conocida, pero una de las obras maestras de Shakespeare.
-Oblomov de Goncharov: Una obra al estilo Tom Jones, o a los viajes del William M de Goethe. Goncharov fue uno de los grandes escritores rusos del siglo XIX. Oblomov es lo único que yo salvaría .
-Reflections on the Golden Eye de Carson McCullers: Mi fetiche oculto es la literatura de algunas mujeres escritoras. Dentro de secreto numero de mujeres en la literatura, Carson McCullers tiene para mi un lugar fundamental. Recuerdo cuando leí "Ballad of the Sad Café" y "Heart is a lonely Hunter" hace un par de anos. Ahí ya estaba toda la mitología del sur americano. Este tomo trae una introducción de Tennesse Williams.
-Steppenwolf de Hermann Hesse: Novela que me marco para siempre, por eso la tengo doble y la llevo a todas partes. Corrió la mala suerte, como pasa con muchas obras, de haber sido la bandera de los miserables hippies en los sesentas. Nada que ver: el lobo de Hesse es para pocos.
-Acts of Literature de Jacques Derrida: Dosificar en pocas muestras. Tomo requerido para mi seminario de la filosofía literaria del filosofo francés (Algeria), Jacques Derrida. Tiene textos que comentan obras desde Mallarme, Shakespeare, Ponge, a Celan y Kafka.
-The Pleasure of the Text de Roland Barthes: Un bello libro de aforismos por uno de mis grandes maestros. Con pocos he aprendido tanto como con Roland Barthes. La justificación de toda subjetividad literaria, es el placer, el placer, placer: el texto me desea, y yo deseo al texto.
-Un Seguidor de Montaigne mira a La Habana de Antonio José Ponte: Bello libro del escritor más importante, a mi juicio, de la literatura contemporánea cubana. Ponte es el ruinólogo de La Habana. Utilizo este texto para la traducción del Premio Susan Sontag of Translation 2009.
-El Juego de Arbolarios de Herman Hesse: Lo leí hace tiempo en ingles (The Glass-Bead Game) ahora lo encuentro barato y lo compro: lo poseo en dos lenguas. Hesse para mi esta tan cerca que siempre me ha imposibilitado a escribir sobre el. El fue el verdadero "magíster ludi".
-An essay concerning human understanding de John Locke: Un cubano de Santo Suárez diría: "tremendo ladrillo!", y no estaria lejos del acierto. Esta es la obra fundamental de Locke y del Empiricismo del siglo XVII, requisito para mi clase de Filosofía Moderna. Regulador estilístico: más entretenido que Leibniz, pero mucho menos que Hegel.
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GERARDO Munoz. Gainesville, FL.

2 comments:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Muy buenos libros. Algunos de ellos figuran entre mis favoritos. Felicidades por tan buenas adquisiciones.
Saludos.

GerardoFilosofo said...

Gracias Ernesto, estos libros son mis buenos amigos. Me alegra saber que algun tomo figura en tu lista de "musts".
Saludos,

G.