Monday, October 13, 2008

"Pitgoras y el Orden de la Razón: Sobre la Conferencia 'On the Philosophical Life' " (Ensayo)

(The Pythagoreans)

"ALL men by nature desire to understand. An indication of this is the delight we take in our senses; for even apart from their usefulness they are loved for themselves; and above all others the sense of sight."
- Aristotle, Metaphysics (Book I)

"Empty is the word of that philosopher, by which no human suffering is alleviated."
- Epicurus


(I). John Palmer y su reiteración epistémica.

Anoche asistí a la conferencia anual costeada por el Departamento de Filosofía de University of Florida (tercer piso de Griffin-Floyd Hall). Evento al cual siguen llamando después de unos años con un triste epíteto, "Food & Talk about Philosophy". Lo de comida es un juego semántico de los creadores de este evento, ya que descarto que esas mentes brillantes (Dr. Muller, Dr. D'Amico, o Dr. Palmer) consideren cuñas de pizzas frías, categorías de una "cena" filosófica. El humor y la filosofía es una relación poco comentada, pero constante entre los grandes filósofos. No dudo que este titulo responda a un chasco nutricional de muy mal gusto, y tenga como objetivo atraer a los jóvenes, ya que en todos los eventos, me vengo dando cuenta últimamente, nunca puede faltar la mención a la comida, o a todo lo que tiene que ver con la digestión humana. La charla "filosófica", por otra parte pretendía responder una de las grandes preguntas del discurso filosófico del Occidente: "What is meant by philosophical life?" If there is such thing, what are its main components?" O sea, el provisto era indagar sobre la cuestión de la "vida filosófica", y averiguar si con el pensamiento racional podríamos llegar a una definición de la misma. Cuando se comienza a pensar sobre la pregunta: ¿Que es la vida filosófica?, tendemos a asumir con fe varias incógnitas. Primero, admitimos un entendimiento de lo que llamamos "filosofía", cuya etimología griega - φιλοσοφία, comprueba que no se trata de "la sabiduría", sino del "amor a la sabiduría". La definición de la pregunta originaria, entonces es a su vez, desde un principio, marca de esa diferencia entre lo que Kant llamaría "la cosa en si misma", y la voluntad hacia un fin. En términos simplisticos: el "Que", diferenciado del "Quien". Por ello, la diferencia gramática en la palabra "philosophia" fragmenta la posibilidad de una respuesta completa, abarcadora, y mucho menos sistemática. El segundo nivel hermenéutico que cifra la pregunta sobre la vida filosófica, apunta sobre otra diferencia desde el punto referencial del artículo, vida. ¿Que es lo que tratamos distinguir con la transfusión del significante "vida"? Aquí, es menester anotar ciertos puntos históricos. A primera vista nos parece que, la vida filosófica es distinta, o que difiere de la "obra filosófica", o mejor aun, del pensamiento filosófico. Hablar sobre una vida filosófica asume primero una existencia de una obra (sistema filosófico), y segundo un autor de una obra – una categorización existencial de índole ontologica. No existe, probablemente, parafraseando las palabras de Martín Heidegger en su seminario en torno a Heráclito, que se haya preocupado con tanto rigor sobre su definición: ¿Que es? La posibilidad de la pregunta retoma la posibilidad de una repuesta el origen; ya que la pregunta sobre el "que es", es la cuestión esencial de la filosofía. Ser es siempre algo: la busqueda del predicado. Todos (filósofos, me refiero), nos obstante, huyen y se escurren sobre la simplicidad de esa pregunta. Definir la filosofía más allá de su definición griega parece imposible. El Dr. John Palmer (Doctorado en Princeton, con un trabajo que analiza la recepción de Permanides en los diálogos de Platón), trató este tema hace dos años, tomando como punto de partida la referencia etimológica. Grave error. Los estructuralistas (desde Saussure, o Austin), y el descontruccionismo, ha probado que la filosofía no solo se debe definir desde su raíz semántica en nuestro modo de pensar sobre las cosas, sino como función que neutraliza el pensamiento referencial gramático. Después de Nietzsche, el intento (el verzuch) de poder establecer un discurso clásico en defensa de la filosofía como razón pura (Kant), o como modo de voluntad del saber (Aristóteles), o como vida en busca de la felicidad (Epicuro), o como creencia en la razón opuesta a los sentimientos (Estoicismo) pare una operación estéril dentro del marco de la estructura de nuestra tradición. El campo de lo social en la filosofía moderna es esencial para poder tomar en serio los cambios que redefinen una pregunta filosófica como ejercicio en nuestras vidas.

Dr. Palmer, sin embargo, erudito y experto en textos griegos y latinos, analiza con una carga de referencias insuperables el origen de la filosofía como práctica. El alumno común pensaría en el origen con los nombres de Tales de Mileto, o desde luego en Heráclito. John Palmer, alude al nombre de Pitágoras de Samos, el creador de la teleología del orden en la antigua tradición mediterránea. Recordemos que Pitágoras existió mucho antes que Sócrates, y que también como el Buda, o Jesús, recorrió con sus discípulos por los pueblos vecinos hasta llegar a Egipto. A Palmer, nada de esto parece interesarle, salvo un aspecto: la palabra φιλοσοφία, en función del comportamiento vital en la vida se impone gracias al pensamiento de Pitágoras, quien nunca quiso llamarse "Sabio" como Anaximandro, ya que como Jenofanes de Colofón, para Pitágoras (fabulador de geometrías cósmicas) solo un Dios era capaz de entender la belleza de un mundo tan complejo y abstracto, ergo solo un sabio podría existir en el cosmos. El quiso ser un simple "filosofo". Por consecuente se rebajó al nivel de las tierras, y escogió tallar un termino que hoy conocemos como "filosofía"; una labor de un hombre que intenta pensar y llegar a la raíz conceptual de las cosas. Aristóteles en su Metafísica enumera con gran tedio estilístico, que el propósito de la filosofía consiste en la investigación de las causas principales del cambio con el telos de llegar a la verdad, con una cuidadosa y coherente sabiduría. Palmer, con ayuda textual de su amigo y maestro Harry Frankfurt, ha condenado que la filosofía sigue siendo, aun después del Romanticismo y de las operaciones fenomenológicas de Hegel, el amor por el saber. El irracionalismo no existe. Aunque este aspecto sobre la definición no es lo que nos concierna en esta conferencia, quiero dejar claro, dictada por Dr. Palmer, toma como verdad que la filosofía sigue siendo una disciplina sin limites, y carente de análisis socio-político que busca una "verdad", no es un peligro; como apuntan críticos opuestos a las ideas remitentes y nihilistas de Leo Strauss. Como en el pensamiento de Ayn Rand, el pensamiento de Palmer es un escudo contra todo estado irracional que es tan común en nuestro tiempo de "esquizofrenia" (Deleuze).
Volvamos a la aproximación de la respuesta original: ¿Que significa (si es posible) la "vida filosófica"? la respuesta que intenta dar Palmer es historicista, y abarca solo el periodo clásico. El conferencista nos recuerda no solo la vida de Pitágoras, sino también la separación de los "siete sabios" y la figura del filósofo. Así encontramos en Sócrates, al último de los hombres que vivió la vida como proyección filosófica. La vida filosófica era la obra filosófica, y viceversa. El recorrido y la formación de la vida filosófica, como nos recuerda Palmer, crean el juicio de la razón sobre la búsqueda de la "verdad" durante el transcurso de una vida. Este calificativo de lo que el Doctor llamó con sus palabras, un "epistemic affirmation" no debe presuponer que, si lo contrario ha suceder (ejemplo: Pienso que A es verdad en B tiempo; pero después compruebo que A era falso), verbigracia, un juicio errado, no es valido concluir que nuestras vidas son "potencialmente" irracionales e inoperantes en torno a esa búsqueda de la verdad. Para confirmar esta tesis Dr. Palmer hace uso de su orden metódico de los clásicos; cita a los Estoicos y los Escépticos, a través de los textos de Sexto Empírico, y comenta que para los filósofos de la escuela pos-aristotélica, o helenística ese modo de "errar" era tambien un recurso para el uso de la razón, y una forma de mantener la chispa de la duda y no la negación de la vida (o al sinrazón), al contrario del modelo epistémico del estoicismo: -objeto à impresión à asenso à acción; – el cual contiene, como parte de la maquinaria conceptual, el espacio para la duda interna, que después se verá en los argumentos escépticos del discurso Cartesiano, y mucho después en las paginas de Berkeley, donde se niega toda sustancia material. La contingencia de la razón aristotélica muestra que la posibilidad de una vida filosófica de autorreflexión es todavía posible – remata Palmer.

(II). Sócrates, ultimo filósofo


En la conferencia la historicidad de la "vida filosófica" no llegó a la Modernidad, o sea que culminó con Sócrates. Aunque para Dr. Palmer, Sócrates no representa el fin de una tradición de unidad entre la vida filosófica/obra filosófica, sino lo contrario. Sócrates es el filosofo que llevó a cabo, mas que ningún otro en la historia, la importancia de la búsqueda filosófica en la praxis de la vida. Sobre esto estoy de acuerdo con Palmer, sin embargo, importante también es reconocer que Sócrates es el último filósofo que educa la unión de vida y obra. Hannah Arendt, en la Condición Humana, ha dicho que desde entonces el filósofo se desentiende de su función como voz esencial en la autocrítica de la sociedad. Podríamos negar esa opinion cuando pensamos en Kant y sus publicaciones sobre el debate de la cuestión de la Ilustración, pero no es precisamente a esto a lo que nos referimos sobre vida filosófica y obra filosófica. La separación de ambos polos se entiende mejor en la palabras de Martín Heidegger sobre Aristóteles que nos cuenta Jacques Derrida: "Del filosofo solo debemos saber su nacimiento, sus obras, y la fecha de su muerte". El personaje autor de su obra queda atrás de su pensamiento, la persona y su vida no es de importancia crítica para el lector. Alexander Nehemas en Art of Life: Socratic Reflections, ha comentado que filósofos tan disímiles como Michel Foucault, F. Nietzsche, o Platón; han emulado el ejemplo de unidad entre obra/vida socrática, para contrapesar la aguda despersonificación de estos dos planos en la era moderna. La conferencia termina con un análisis sobre la función de la vida filosófica en la antigüedad, pero pregunto: ¿Es de ayuda ese método de encontrar en otro marco epistémico, como el socrático, las respuestas para este presente gobernado por la cuadriculación del poder y de los obstáculos y regulaciones sociales? La ausencia del discurso político e ideológico en la conferencia de Dr. Palmer, vuelvo a repetir como antes, se debe a su preparación como clasicista en la tradición filosófica más anticuada de Princeton bajo la influencia de Gregory Vastos y Richard Frankfurt. Solo un erudito universitario, puede aun concebir la "Verdad", como la ruta para llegar a ese momento donde los filósofos de la antigua agora desempeñaron su propia vida. Aunque el uso de la razón, como bien nos ha dejado entre visillos el gran Jurgen Habermas, se trata del uso de un funcionalismo social, y no de la explicación ontologica; la pregunta sobre la posibilidad de una vida genuina en el campo filosófico carece aun de una clara respuesta en nuestros tiempos, los cuales enfrentan nuevos problemas de normatividad y pluralismos.

(III). Razón y Vida
La razón moderna es la instrumentación de la razón – nos indica Horkheimer. Ese racionalidad que también mando a cientos de hombres a la muerte en campos de concentración, ya sea en el gulag o en Auschwitz. Michel Foucault del mismo modo, en una de sus conferencias sentenció que una de las cuestiones esenciales de la filosofía moderna, es encontrar una respuesta a los misterios que tenemos sobre que tipo de razón es la que usamos en nuestro tiempo; como, con cuales técnicas, y con que resultado epistemológico, la razón científica y lógica se hacen operante entre los hombres. Mientras la razón, y el uso de ella no esté claro en el discurso filosófico del presente, es difícil poder solucionar como se pudiera generar una real posibilidad de una vida filosófica que anule las separaciones del hombre público y del hombre privado, de la voz del texto y de la voz orgánica, del intelectual disidente y del hombre social. La operación de la razón, al menos en la Modernidad, es lo que vuelve al hombre contra los hombres. Consideremos una distinción, o dos tipologías de la razón. La primera, la razón griega (logos), la cual tiene como padre a Sócrates. Nacimiento del logocentrismo contra los sofistas, proyecto que culmina con Aristóteles en sus tratados. La segunda, es una reinterpretación de esa razón clásica después que es bautizada en las manos de los padres/teólogos de la Iglesia durante el Medioevo. La introducción de la razón en la normatividad ética – la reflexión sobre lo social, y de los mecanismos morales. Para Nietzsche la formula de la decadencia moral moderna:'Cristianismo + Razón = Nihilismo'; era el puente del limite que impedía la formación de un filosofo activo (en el sentido de Arendt) en nuestro marco moderno. Quizá sea imposible la unión vida/obra. El hombre moderno es unidimensional, pero en esa dimensión creo imposible subrayar la convivencia de esa antitesis: vida / filosofía.
La filosofía en el presente, o la "vida filosófica", es un trabajo aburrido en centros universitarios por hombres que no crean, sino que como los Medievalistas antiguos, comentan, desglosan, formulan, y generan un gigantesco "metatexto" que poco tiene que ver con la pasión de "entender" como quiso Pitágoras y Aristóteles. Filosofar es una función burocrática que fomenta y postula la manutención de una posición financiera dentro de la batalla social que impone el capitalismo. Entramos en la fase 'pos-filosófica'. No se trata de "crear" una obra nueva, sino de rehacer la antigua filosofía, obra del presente. Al preguntarnos sobre la posibilidad de la "vida filosófica", también nos deberíamos preguntar sobre la posibilidad de una vida anti-académica. El problema de las universidades con las estructuras del poder, el conocimiento, las regulaciones políticas y sociales deben ser consideradas antes de plantearse el problema de cómo y cuando puede ocurrir, no en el presente momento bajo estas circunstancias, sino en el porvenir, la apertura donde el filosofo vuelva a llegar a ser no el hombre solitario de las paginas de Descartes o de Locke, sino el funcionario que decide y que toma decisiones sobre la vida practica de la polis como lo ejercitó el mismo Sócrates.
Platón hace más de dos mil anos atrás, escribió que la filosofía era una herramienta para entender los estados de las "Formas" de las cosas, o sea, las esencias eternas. En el Phaedo, Sócrates da su teleología de la vida filosófica:
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-"But I happened once upon a time to hear someone reading out of a book of Anaxagoras, and saying that it is the Mind that sets ail and order and is the cause of all…I for my part would most gladly have put myself to school under anyone in the world: but when I found myself cheated out of it, and unable either to discover it myself or to obtain the knowledge of it from anyone else, - I thought myself I would something else rather than be watching the eclipse of the sun. I rather think lose their eyes, unless they look at the reflection in the water or some such thing. Accordingly, I remember that I had recourse to words (reason/ logoi), and in them the true ingestion of the nature of things" – (Phaedo, 97d-100a)

De los tantos intentos dados a definir la filosofía, siempre vuelvo a uno que me parece, aunque no el más profundo y lógico, si el más enigmático y sincero: la filosofía como un conjunto de perplejidades – definición que le otorga Arthur Schopenhauer a problema en algunos de los aforismos de su Parerga & Paralipomena, nos aclarece que la filosofía es parte de una estética, una unión del saber poético con la razón. La filosofía, si es aun importante para el hombre, es precisamente porque no es portadora de dicha importancia. Como práctica, el hombre moderno toma en serio lo que para Sócrates fue un deslumbramiento de causas y efectos, de misterios que solo la razón podía iluminar en algún que otro de sus vértices. Sócrates, fue un ironista y un maestro de la parodia. Kierkegaard, arguye que el secreto del filósofo reside en mantenerse en silencio bufón antes sus interlocutores. Sócrates pudo hablar porque pensaba, y porque su vida fue precisamente el pensamiento. Este hombre, posiblemente el más inteligente que la historia del mundo recoge, siempre supo que nada sabía: la filosofía, era una extrañeza cercana. Pitágoras, como Sócrates, fue capaz de concebir la filosofía como un sistema de vida que componía un orden – una cosmovisión que ya hemos perdido, una mística desplazada. Si los antiguos llegaron a esa simple profundidad axiomática, creo que existe la posibilidad de una vida filosófica que nos deje reflexionar sobre las cuestiones eternas (el tiempo, el otro, el ser, la escritura) como infinitas aporías, no como problemas a resolver con el uso de la razón. La filosofía (φιλοσοφία) solo recupera su potencialidad con ese rictus; un rizoma de poder que se asombra de la misma sustancia que esta compuesto, y que también nos piensa.

Gerardo Munoz

Octubre 2, 2008

UF - Library West

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