Monday, October 27, 2008

Un Puente sobre un Puente: Recordando en el 24 de Octubre a José Mario (Nota)


Uno de los poetas que he redescubierto en las ultimas semanas es a aquel poeta que vi por vez primera en el documental de Néstor Almendros, Conducta Impropia. Hay una escena en la película que el poeta habla de sus experiencias en la UMAP, y de su trabajo como editor en la revista literaria El Puente. Desde ese entonces me llamó la atención la obra de José Mario, aunque había leído poco de sus poemas. Sobre este "puente" hablo del traslado por el puente de la distancia temporal de la escritura, o del exilio, del Puente de José Mario. Poeta precoz: con solo veinte años de edad, José Mario publica lo que seria uno de los poemarios fundamentales de nueva generación de los sesenta, El Grito. En 1961 funda El Puente con Ana María Simo, gaceta editorial que abría la posibilidad de voces nuevas que Lunes de Revolución rechazaba. Aquí se publicaron a muchos de los que serian grandes escritores cubanos: el mismo José Mario, Belkis Cuza Male, Miguel Barnet, o Nancy Molejón. Los 'puentistas' fueron un grupo heterogéneo, aunque compartían las mismas preopciones poéticas. A mediados de los sesentas las caserías de brujas revolucionarias comenzaban a demarcar las líneas entre revolución y literatura. Del 1964 al 1965 José Mario es colocado en los campos de la UMAP, por ser homosexual y por haber en ocasiones visitado al poeta americano (quien en ese entonces era parte de la comisión critica de Casa de Américas), Allen Ginsberg. Mario sale de la ínsula en 1968 con rumbo a Madrid. Entra en la sociedad franquista, como un cubano sin patria, pero con más de una decena de poemarios en su baúl: tenia apenas veinte ocho años. Aunque sigue su labor literaria en el exilio, el áspero mundo de José Mario era enajenado y aislado de toda sociedad. Como Rimbaud, vivió la vida del bohemio inconstante, con vastas preocupaciones económicas, y existenciales. Fue ante todo un poeta que nunca dejo de ser niño, o sea, vivió atrapado por el sentimiento de la imagen de las palabras.
Como pocos poetas, la poética de José Mario es un testigo de los lapsos del sufrimiento agónico de la condición humana. Su estilo sorprende por su aguda desesperación de la voz poética, a la vez que produce una calma en el centro de su desasosiego. Brilla su verbo preciso dentro de su visión pesimista de la vida (De la espera y el silencio, Muerte del amor por la soledad). Diana Álvarez ha dicho lo siguiente sobre su poética: " José Mario desarrolla en estos libros, si bien tributaria del romanticismo por su introspección en el yo concentrado en el crepúsculo sentimental --la soledad, la desesperación-- escoge una semántica escueta". Por una parte, la desesperación, por otra el puente que une a través de la palabra, la distancia con una isla, y un mundo que se disipa, y una vida que se acaba. Recuerdo su testamento, puente que solo nos lleva hacia el vacío:
PRIMER PEQUEÑO TESTAMENTO

Estoy tan solo como la muerte
Haberlo comprendido me ha hecho poderoso.
Las palabras que solemos decir no son las justas
Justas son nuestras acciones que todo lo demuelen.
El pasado y mis enemigos me han enriquecido,
He aprendido el amor como quien busca cactus espinosos,
He llorado la sangre de mis dedos y las heridas me suenan como una guitarra milagrosa.

He recordado a José Mario porque yo cumplía un año más este veinticuatro de octubre, cuando en verdad se cumplía también otro año de la ausencia física de José Mario entre nosotros. Solitario, aniquilado por el verso (la poesía es una batalla donde el poeta siempre muere), bajo la noche madrileña del 2002, Jose Mario, uno de los poetas mas desgarradores de la literatura cubana, agonizaba. Puedo aceptar solo esto: celebrar mi cumpleaños cada año bajo el luto reflectivo de un poema de José Mario.
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Gerardo Munoz
Gainesville, FL.

2 comments:

David Lago González said...

Hola. Me alegra que hayas conocido la poesía de Jose Mario, para él siempre habría sido edificante, y no hay nada mejor que esa comunicación que se establece entre sensibilidades afines. JM es un poeta natural, sin artificios.

GerardoFilosofo said...

Gracias Maestro Lago. La poesia de JM es un testamento de esa condicion de ser hombre moderno y vivir en agonia, muy afin a mis gustos poeticos, aunque tambien universal. Espero que algun dia su obra se llegue a conocer mas entre nosotros. Usted lo conocio en persona?
Un saludo,

GM