Friday, November 14, 2008

Arendt/Heidegger: epístola del amor y el perdón

Querida Isis Wirth,

Muchísimas gracias por este texto que me has dedicado, y que tan bien has articulado a traves de tu sutil prosa de bailarina rusa. Al leerlo me conmueve, un verbo que pocas veces uso, y logra esa bella relación, de la cual solo usted es capaz, entre la amistad en tiempos borrascosos y teleologías del desenfreno intelectual. Me llama la atención esta aseveración por parte de Arendt hacia Heidegger. Cito: "esta obra que te debe casi todo…". Aunque la sentencia es verdadera, no es así su contenido. Quizás podemos leerla como uno de sus ciegos elogios por ese maestro que le introdujo la belleza laberíntica de la filosofía, como una tolerancia por el "Otro", pero con sinceridad "The Human Condition" poco tiene que ver con la fenomenología del joven Heidegger, o con las tardías glosas del viejo Heidegger.

Lo raro de Arendt se encuentra en la incógnita de su carácter: como una persona con ese sentido total de la tradición judía y occidental pudo perdonar a un traidor? Aventuro a decir que ahí esta su grandeza, como aclaró Derrida en su conferencia sobre "Forgiveness" cuando habló en Sudáfrica sobre la esencia del perdón en la nación. El cubano tendrá que aprender mucho del pensamiento judio del siglo XX. Mientras escribo esta nota, me informan que mítines de repudio pueblan y acosan las calles de Miami, a propósito del concierto de Paulito F.G en un night-club de la ciudad. La violencia hacia el "Otro" es un factor primordial en nuestra discordia. Cuando hace unos meses escribí sobre Hannah Arendt y Leo Strauss a pedido de mi amigo el filosofo Emilio Ichikawa, tuvimos la oportunidad de polemizar sobre la centralidad e importancia de la figura de Arendt en nuestro futuro, el no muy lejano futuro de los cubanos. Que hacer con nuestros intelectuales? Que hacer con ese tapiz tan complejo que hacen del canon cubano, como bien nos recuerda R. Rojas, un muy estéril instrumento político?

Esto, sin dudas requiere de una reflexión mas calada, mas profunda que yo no tengo. Que puedo saber yo con veinte anos? Como Sokrates, yo cada dia se menos. Pero pienso que no muy lejos nuestro futuro, un posible discurso sobre la ética del perdón será necesario para unior un puente entre el yo y el otro. Desde luego, hablo del perdón dentro de un marco normativo, pero ese será nuestro gran debate insular. El exiliado siempre vuelve sobre el "otro", una reconciliación es inminente en este nuevo paradigma imaginario que hemos decido llamar como "post castrismo". Vuelvo a Heidegger.

Si Heidegger sigue esa tradición del filosofo romántico por excelencia, solitario, hundido entre los silencios de su sosegado bosque en las montañas de Todtnauberg, ahogado con los versículos tenebrosos del Hegel mas sintético, o sea el esteta feliz; Arendt es la filosofo(a) de la teoría política del debate publico, regresión hacia la polis. Arendt es la defensora de la "Doxa" sofista que el mismo Sókrates derribo con su infame elenco parasítico hacia la "Verdad", Arendt es el pluralismo que siempre ha estado ausente de toda filosofía Occidental. Por ello, Arendt nunca quiso el titulo de "filosofo(a)". Esto se debe primero a que "el filosofo", como la obra de Heidegger nos demuestra ,se preocupa por la ontología como centro: el "yo", la singularidad del Ser, mientras que el teórico político, o la teoría política abre la pluralidad en la praxis y reconoce al Otro, y a los otros. Segundo, pienso que el rechazo de Arendt al "filosofo" se debe un tanto al problema de género, aunque por suerte Arendt no estuvo de acuerdo con ninguna de las vagas y encandilas teorías feministas. Ser una "filosofa" era un imposibilidad, y Arendt no llegó hasta el punto derridiano de poder plantear y afirmar con un "Si/Yes!" de joyceano que el "filosofo del futuro" seria una mujer, un himen que se traga a la violencia falo-logos-(cas)centrista (bonita coincidencia – castrista, centralidad del logos, el recurso de todo método), como usted bien planteó sobre Platón o Pitágoras (por cierto este ultimo tuvo una circuncisión en Egipto, símbolo que une al Occidente con el Oriente, algo que se pierde con Platón, el 'Otro' muere, como mismo muere Bloom en el Ulises de Joyce, el judío en la inmensa cultura de la ontología del Occidente). La filosofía como gesto discursivo en el Occidente ha sido sujeto de especulación metafísica que niega al hombre(s), mientras que la practica activa y comunicativa de una Arendt, de un Habermas, afirma, reestabiliza, se ríe de las estructuras del poder en la Modernidad – reinventa las opciones normativas.

La apatía política de Heidegger fue lo que convirtió al autor de "Sein und Zeit" el galán ideólogo del nazismo. Sabemos por Benjamin que 'toda estetizacion de la politica termina en una sola cosa: guerra". Es precisamente esta 'no-participación' de lo intersubjetivo lo que Arendt analizó como la declinación total de la vita activa moderna, y la postura esencial de la banalidad del mal. Arendt cumple esa promesa: ser influida, ser judía, ser alemana, y "Ser" discípula de la indulgencia del gran enemigo de su pueblo en el siglo XX. Quien otra puede confersarnos esta verdad sino Hannah Arendt, la gran pensadora del desafío del perdón ?

_
Gerardo Munoz
Gainesville, Fl 1:00 am
_

**PS: La longitud del texto me obliga a pedir disculpas. Pero anoto lo siguiente: pocas veces se puede hablar con alguien (pido disculpas otra vez, iba a decir con una dama, lo cual me convertiría en una especie de Heidegger) sobre estas vislumbres totalizadoras. Le doy gracias a Isis Wirth por motivar estos intercambios. Ella allá lejos, en Munich, donde ocurrió todo - la viva historia, yo en la oscura biblioteca del saber, el infinito don y la ironía de Dios, parafraseando a Borges.

_ _ _
Ernesto Menendez Conde responde a la polemica de Arendt y el perdon en su Lapiz y Nube

3 comments:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Muchas gracias por este texto, Gerardo. Comence a responderte y de pronto vi que mi escrito se hacia un tanto extenso. Asi que decidi ponerlo en mi propio blog, como una entrada independiente. Saludos y muchas gracias nuevamente.

Isis said...

Querido Gerardo, te agradezco yo infinitamente. Cuán bello y profundo lo que has escrito, erudito, pleno de resonancias.
Arendt, sí, entendía que el perdón trata de la persona, no del acto en sí.
Zum nächsten Mal !

Eufrates del Valle said...

Estimado Gerardo, me quito el sombrero ante el filosofo de blancas barbas que habita en tan corta edad. Si tu conocimientos y capacidad de expresarlos con tanta coherencia y profundidad se debe a oscuras bibliotecas, quisiera poder leerte en 20 anos, cuando ya hayas recorrido el mundo.

Sobre el amor de Arendt/Heidegger, como dije en La Reina de la Noche: un amor con diversionismo ideologico.