Tuesday, November 11, 2008

Napoleón, el Turco, y la pasión por el ajedrez (ensayo arqueológico)


- Para mi gentil amiga Isis Wirth, la connaisseur napoleónica mas ilustre que he conocido


Cuando en mayo de 1809 Napoleón junto a sus tropas marchó por las oblicuas tierras de Austria, rumbo a Viena, muchos fueron los que ya esperaban al Emperador para poder visitar y rendir honor ante sus pies en el palacio de Schonbrunn. De esos que estuvieron a los pies del emperador, la historia recuerda al misterioso Johann Maelzel, un eminente inventor de la época quien trataba de dar a conocer su última invención: un autómata ajedrecista. El "Turco", como se llamo el famoso robot que jugaba ajedrez del siglo dieciocho, puesto que el maniquí se vestía en atuendo oriental, con turbante y pipa, terminó siendo uno de los fenómenos tecnológicos mas atractivos para el siglo XVIII del continente Europeo, mientras que deslumbraba a personalidades como Edgar Allan Poe y a otros en sus viajes por Estados Unidos. El inventor Maelzel en si no fue el verdadero inventor del autómata jugador de ajedrez, sino el húngaro Wolfgan von Kempelen, quien después de muerto le había dejado el aparato a su hijo, y este lo vendió a Maelzel un año antes que Napoleón llegara a Austria, nos dice Tom Standage en su historia The Turk: The life and times of the eighteen Century chess playing machine. Ya en 1809 todo estuvo preparado para que el autómata deleitara al emperador sobre un tablero.
Los testimonios acerca del encuentro del "Turco", el ajedrecista simulacro, y el emperador han sido borrados o mitificados por el tiempo de la historia. Sabemos a través de Louis Constant Wairy, que Maezel le comentó a Napoleón que había sido el quien había inventado el autómata, y así fue como Napoleón permitió que el inventor presentara su muñeco en el palacio. Maelzel ubicó el aparato en el despacho del Príncipe Newchatel, según comenta Constant en sus memorias. Entre la maquina y Napoleón hubieron muchas partidas, pero ninguna instancia tan divertida como esa que nos relata la emoción de Napoleón al verse enfrentado a la maquina. Así Constant Wairy: "His Majesty took a chair, and sitting opposite of the automaton, said, Laughing: "Come on comrade, here is for us to!". Rápidamente el juego comenzó después de una señal gesticulada por el autómata. Nos comenta Constant en sus memorias: "the game opened, the Emperor made two or three moves, and intentionally a false one. The automaton paused and put the piece back on its place. His majesty cheated a second time; the automaton saluted again and confiscated the piece. His Majesty cheated for a third time. The automaton shook his head, and passing his hand over the chessboard, it upset the whole game". Se dice que las trampas de Napoleón se debían a que el tenia que comprobar primero el autómata (sus niveles básicos del juego) antes de comenzar a jugar. El emperador felicitó al inventor Maelzel por su invento y otra vez, esta en serio, se sentó frente a la maquina para una partida. De los juegos de Napoleón no mucho se ha podido saber a faltas de anotaciones y evidencias. Aunque existen diferentes fuentes sobre el evento, al parecer el General perdió más de un juego frente al autómata. Otros reportes que tomaron veinte años en salir sobre el evento, cuentan la rabia de Napoleón tras una derrota contra el "Turco", arrojando las piezas hacia el suelo y maldiciendo la inteligencia artificial del androide. Se puede concluir que estas anécdotas no son del todas falsas, pues Napoleón desde joven era un ávido y apasionado jugador de ajedrez (nivel medio/avanzado), y en los la ultima década del siglo XVIII se le veía frecuentar las mesas del Café de Regence de Paris demoliendo a sus opositores frente al tablero de la guerra.
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El legado de Napoleón en la historia del ajedrez ha sido mas bien una curiosidad fomentada por los entusiastas que por los logros teóricos del emperador en el tablero. Se dice (aunque de ello Eckermann no escribe nada) que Napoleón jugó una partida con Goethe en su primer encuentro, y Goethe se dejó ganar. Tampoco han quedado registradas las anotaciones de la partida. Sin embargo tenemos registros de la partida de Napoleón con Madame de Remusat, una bella doncella de la corta de Josefina. Recuerdo haber leído en "The Chess Queen" de Yalom que todavía en la Modernidad, o sea siglo XVIII y XIX, se les concedía la apertura del juego a las féminas con las piezas negras; una regla que ha cambiado totalmente hoy en día, pero que en su tiempo era un gesto simbólico para resaltar la mano blanca y delicada de la mujer con la pieza de brillante de ébano. Es interesante notar que el nacimiento de la pieza de la reina en el juego del ajedrez nace con la unificación española durante la Reconquista de Isabel "la católica", para borrar el pasado moro y sefardí hasta del mismo juego, ya que habían sido ellos quienes trasladaron el ajedrez desde el oriente a Córdoba, nace el personaje de la mujer como centro (es la pieza que mas poder tiene en la partida) del ajedrez. Durante el romanticismo, y sobre todo en la era Napoleónica, el ajedrez era parte de un espacio para el encuentro amoroso entre los burgueses europeos.

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Madame de Remusat fue una de las damas de honor de la Emperatriz Josefina quien convivió durante 6 años con los Bonaparte. El juego ocurrió en el castillo de Malmaisson en el mes de marzo de 1804. Según nos cuenta el historiador Manuel Golmayo esa noche que jugaba Bonaparte con la Madame Remusat coincidía el fusilamiento de uno de sus enemigos políticos, el duque de Enghien: " Esta famosa partida, típica del estilo impetuoso de Napoleón, dobla su interés histórico por las circunstancias dramáticas en que se desarrolló y la dejaron ligada al inicuo e injusto proceso de que fue víctima el nieto del príncipe de Condé y duque de Enghien, Luis Antonio Enrique de Borbón". En esta partida comprobamos como Napoleón comienza desplegando sus caballos, movida que acostumbraba hacer porque reproducía fielmente sus estrategias en el campo de batalla, donde como se sabe, solía abrir la lucha con la caballería para más tarde dar paso a su infantería que atacaba sobre a toda brecha. El estilo ajedrecístico de Napoleón se caracteriza por una espera del oponente, con el propósito de era la prolongación de su temperamento en el tablero, y buscar la sorpresa con meditadas combinaciones de alfil y caballo. Similar a sus batallas, el Córcega utilizaba estrategias que el enemigo jamás esperaría. Aunque hoy ya la apertura 'Napoleónica' de E-4 E-5, seguida por Reina F3 ha sido comprobada como pésima (pues obstaculiza la movilidad de los peones hacia el centro, lo que Phillidor llamó el "soul of chess", y también saca la dama muy anticipadamente), la originalidad a la hora de innovar era un rasgo imparcial en la elaboración mental de Napoleón cada vez que jugaba al ajedrez. En el juego contra Remusat tenemos los apuntes completos del estilo de juego de Napoleón.

Madame de Remusat (negras) – Napoleón (blancas)

1..., d6

Salida un poco conservadora

2. Cf3, e5
3. Cc3, f5
4. e4, fxe4
5. Cxe4, Cc6

Jugada mala, ya que le permitió a Napoleón afincarse al ataque.
6. Cfg5 d5

Interesante jugada, pero pienso en otras alternativas después de Cf6.

7. Dh5+, g6
8. Df3, Ch6
9. Cf6+ Re7
10. Cxd5+ Rd6
11. Ce4+

Buen ataque de Napo.
11..., Rxd5
12. Ac4+


El sacrificio del alfil blanco es decisivo, consiguiendo un mate en tres movimientos. Después del alfil a Ac4, se dice que el Emperador con la cabeza apoyada sobre su mano izquierda, citó unos versos de Corneille del acto IV, escena II de su obra Cinna

Quién perdona fácilmente, invita al delincuente:
Castiguemos al asesino, declaremos proscritos a los cómplices
¡Más qué! Siempre sangre, y siempre suplicios…
Y la sangre derramada de mil conjuras
Marcando mis días malditos.

12..., Rxc4 13. Db3+ Rd4

Napoleón seguía recitando los versos del acto V, escena II de Cinna, mientras dada un bello jaque mate:

Yo soy mi maestro así como del universo:
Lo soy y quiero serlo. ¡Oh siglos! ¡Oh memoria!
Conserva mi última victoria para siempre.
Yo triunfé hoy de manera justa
Lo que me recuerda que puedo llegar hasta vosotros.

14. Dd3++ mate

Agregando: “Os he dado jaque mate. Mañana os tomaréis el desquite. Hablemos ahora de otra cosa.”


Solo unos días después, el 18 de mayo de 1804, Napoleón sería en el Emperador de Francia, y solo catorce años mas tarde el emperador seguiría jugando al ajedrez en su exilio de Santa Elena. Se pueden encontrar anotaciones de sus juegos con Bertrand, uno de sus más fieles generales. Mas interesante aun es la anécdota de como dentro de un juego de ajedrez que se le fue regalado durante su exilio final de Santa Elena, se escondía un mapa secreto con instrucciones de cómo escapar del segundo exilio insular, pero como la historia indica Napoleon muere en la isla. Existe entre los jugadores e historiadores del ajedrez un dicho proveniente de la India, el posible lugar de origen del ajedrez, que nos advierte que el ajedrez es un 'pantano donde el elefante puede hundirse y el mosquito sobrevivir'. Napoleón fue el gigante total, el elefante mas lucido de su tiempo, pero socavó como en una partida de ajedrez, contra un mosquito. Para Napoleón, el ajedrez no fue más que una guerra misma: un microcosmo de la batalla continental, donde el adversario era la isla. Pero su destino fue la derrota, la belleza más bella según De Quincey. Fue derrotado, pero nunca se sabrá en cual batalla, ¿En la guerra de los colores opuestos del tablero de ajedrez o los campos de la degradante y atroz batalla de Waterloo?


Gerardo Munoz
Noviembre 10, 2008
University of Florida, Gainesville.

6 comments:

Isis said...

Querido Gerardo, cuánto te agradezco. Qué bello y sabio texto.
No sé nada de ajedrez, aunque napoleónicamente había leído del Autómata, y de cuál era su estilo.
En tu descripción, sí que reconozco cómo Napoléon jugaba ajedrez de la misma manera en que concebía la batalla.
Gracias, nuevamente.

Eufrates del Valle said...

Delicioso texto. Estimado Gerardo, aunque nunca he estudiado el ajedrez, lo juego desde los 4 anos (si... ya se... como Capablanca, pero sin su talento); pero lo juego en el momento que quiero organizar mis ideas. Sin embargo, desconocia esta historia, y ni idea tenia que ya en esa epoca se podia jugar contra una maquina, tal como hacemos hoy dia. He disfrutado mucho este post.

GerardoFilosofo said...

Maestra y amiga Isis, yo soy el que le agradece a usted por motivar este articulo con tantos y tantos ensayos suyos sobre Napoleon, siempre tan eruditos e iluminantes. Fue un placer haberle dedicado este articulo, ya que bien usted se lo merece.
Sus palabras me enorgullecen, y bastan para justificar esta nota.
Saludos,

Gerardo

GerardoFilosofo said...

Eufrates: Gracias es un honor que usted pase por mi Puente y que le haya gustado esta ultima puesta. Yo soy, como lo debe saber, un lector de su Imparcial y de Cheo Malanga. Algun dia tendriamos que jugar ajedrez. Yo jugue mucho, gane muchos torneos hace unos anos (cuando tenia 15-18) hasta obtuve el 4to lugar en las Nacionales de USA 2005/06. Ya en estos dias lo he abandonado un poco.
Otra vez le agradezco y le mando saludos a usted y al grupo de "El Imparcial Digital".

Gerardo

Güicho said...

Muy dedicada crónica, Gerardo. Se nota que estás en tu elemento con el ajedrez.

GerardoFilosofo said...

Gracias Guicho. Si, me encante el ajedrez, pero ya no juego tanto como antes.
Un saludo,

Gerardo