Tuesday, December 9, 2008

El Fantasmagórico Teatro Karl Marx y el Che en La Habana (Nota)


Una foto nocturna nos deja una ventana abierta hacia la fachada del teatro habanero Karl Marx…el fantasma deambulando por el trópico. No hace mucho que El País publicó una entrevista con el cantautor flamenco, Diego 'El Cigala', donde el cantante nos contaba una interesante conversación con el Comandante en Jefe. Según el Cigala, en una entrevista con Fidel le pregunta: "Comandante como es que hay una estatua de John Lennon en La Habana y no una de Benny More? El comándate, dicen que chupó de su puro, se reclinó con gran quietud y contestó: "Chico te estas metiendo en zona peligrosa". La respuesta dada por Castro no es tan sorprendente como la pregunta que le hace El Cigala. Una pregunta que también se puede hacer al respecto del teatro nacional cubano, cuyo nombre es Karl Marx. Que hace Marx en el Trópico? Que tiene que ver un filosofo alemán, primero con el teatro, segundo con esa isla, y tercero con ese castrismo fascista? Las contradicciones de la revolución cubana no solo ocurren en el dominio de lo político, sino político pasado por una aculturación de lo semántico.

Walter Benjamin en sus viajes a Paris con el propósito de estudiar "la capital del siglo XIX" con la metáfora de los "Arcades", se daba cuenta que los espacios modernos de la ciudad son fantasmagóricos, ya que diseminan la ausencia de los espectros. El espacio cinematografía, el cine, o la gran pantalla, son lugares comunes de esa existencia de lo fantasmagórico y lo imprevisible. En La Habana, el pasado fin de semana ha revivido sus muertos con dos cintas de Steven Soderbergh, en las cuales Benicio del Toro representa a un Che Guevera con conjuntivitis (Zoe Valdés dixit). Junto a más de cien filmes, documentales, cortos, animados; la figura del Che propicia un concierto de fantasmas en una ciudad que se desmorona en ruinas. Alfredo Guevera, presidente de la industrial cinematográfica de la isla, politizó la estética de los cineastas, como es de esperar, y subrayó una especie de nuevo compromiso político en vísperas del nuevo presidente americano Barack Obama. Nótese la concurrencia de lo fantasmagórico: el presidente del Cine Cubano lleva de nombre "Guevara" donde también se presenta una película sobre "Guevera" un guerrillero muerto que luchó por los ideales del comunismo. Quien es el verdadero fantasma aquí: Guevara o Guevera?

Mas fantasmagórico es ese asunto de como un país que se harta de llamarse "comunista y socialista" puede manifestarse a favor de un Festival de Cine Latinoamericano con actores, directores, acompañantes, y toda la restante maquinaria imperial, que hace el arte dentro de los parámetros del capitalismo mas agudo de Hollywood o Europea. Sorprende y no sorprende, puesto que solo el fantasma puede ser reconocido por el Otro, o sea por otro fantasma. Tal es el caso de ver una película del Che dentro de un teatro, sombríamente llamado "Karl Marx". Llámese como se llame, el doble juego entre lo fantasmagórico y lo real, el cine y el socialismo, el totalitarismo tropical y los altos mandos de Hollywood; es en definitiva lo que hace que toda operación política del Comunismo (como identidad política real) desaparezca, a favor de un capital, que de naturaleza es también un espectro, un mundo esquizofrénico basado en saltos de fe como nos ha dejado ver esta crisis económica mundial.

Hay que decirlo con precisión: La Habana este fin de semana se convirtió en el recinto universal de fantasmas dentro de su casa tomada: la Karl Marx. De que hablaron? Que se dijeron? Se sonrieron? Le diría, como en el comercial automotriz, Marx al Che que se necesita otra revolución? Revolución ah, la revolución que es también la revolución de la velocidad que toma la aparición de los espectros sobre el rodaje de la cinta cinematográfica.
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Gerardo Munoz.
Diciembre de 2008