Saturday, December 13, 2008

El tropo del Espectro en el Manifiesto de Marx: Dossier de Opiniones (I)


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Ernesto Menéndez Conde:

Me gusta mucho la idea del comunismo como un fantasma desde un inicio. La comodificacion de los iconos revolucionarios y marxistas, su reducción a modas banales -el ejemplo que pones sobre Adorno, me parece magnifico- son parte de esa apariencia espectral; como si el capitalismo necesitara una voz de la crítica, aunque solo fuese como una moda para adolescentes o una representación espectral…Al mismo tiempo, quiero comentar sobre el curioso fenómeno de la vitalidad del marxismo contemporáneo. El marxismo ha tenido la capacidad de reformarse, precisamente volviendo sobre el problema de las formas artísticas o los significantes, que fue un tópico menospreciado por los manuales que salían de Europa del Este. Ahora tenemos un marxismo que asimila cualquier tendencia filosófica, cualquier novedad artística, cualquier hallazgo científico y lo integra en sus enfoques. Es un marxismo con aspiraciones de convertirse en literatura, en ensayo de estética, en interpretación sociológica y que tiene un innegable toque de critica al capitalismo avanzado; pero no aspira ya a erigirse en practica revolucionaria. La critica parece mas bien una postura teórica o una descripción aguda; pero resignada, del orden social. Es esto una nueva versión de lo fantasmal? O quizás, dado que el marxismo ha conservado una vigencia que no tuvieron ni el psicoanálisis ni la lingüística, ni tampoco el estructuralismo, el pensamiento contemporáneo no pueda sino ser espectral. Habría también un fantasma de Saussure o de Freud, evidentemente menos actuales que Marx? No sabría cómo contestar estas preguntas.
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Emilio Ichikawa:

En todo caso, como decía Eco en “El Péndulo de Foucault”, se trata de una metáfora gótica. La conexión entre los "Iluminaros de Baviera" y "La Liga de los Justos" está demostrada. El lema aquel de “A cada cual…”, al menos en su estructura básica, proviene de Los Iluminados y R. de B. Para no hablar de la organización “conspirativa”, que llega a la Liga de los Comunistas y de ahí pasa a los Partidos. Una Liga no es un Partido Moderno. Hoy la disidencia cubana funciona un poco como LIGA, de ahí, por ejemplo, que Calvo y Kalule se digan “hermanos” (como nos dicen también a nosotros). Un hermano no es un “ciudadano”. Yo, al menos, no puedo tener consideraciones “políticas” racionales con alguien de mi “hermandad” (o familia). De ahí que una democracia comunista sea una suerte de paradoja, disfuncional desde el principio. El comunismo fue siempre una extensión de la familia al nivel comunal. El lío se forma cuando se trata de ponerlo a funcionar en un fórceps de estado nacional. Fourier, por ejemplo, estaba bien. Era de Beçanson, donde había consecuentes cooperativas vinícolas, y tenía una imprenta donde se imprimía sus propios textos. En esa imprenta trabajaba como maquinista, por cierto, el joven Proudhon. Entonces el comunismo es un fantasma, pero tal y como lo ven Marx y Engels, un fantasma fuera de lugar: Un fantasma Ilustrado, cuando debería ser solo gótico.


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Ernesto Hernández Busto:

En realidad, la frase de Marx tiene un matiz irónico. En otro momento creo recordar que dice algo así como “ya es hora de que los comunistas opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un manifiesto de su Partido”. Todo ese tema de la “fantasmática” del Manifiesto está tratado, con cierta pedantería, en “Espectros de Marx”, de Derrida.
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Iván de la Nuez:

De una u otra manera, lo propio de los fantasmas es aparecer después de la muerte. No es antes del Comunismo que podemos hablar, en propiedad, de “fantasma”, sino a posteriori. La mayor capacidad aterradora de un fantasma es post-mortem.
Es después del derribo del Muro de Berlín que el Comunismo pasó a ser, ahora sí, un fantasma que recorre el mundo. Un fantasma que se destapa en 1989: el punto exacto que cifra el declive del PC (Partido Comunista) y el apogeo del otro PC (Personal Computer), con la entrada en escena de Microsoft a escala global.
Hoy, esa amenaza sobrecogedora no existe desde el punto de vista estatal -el Bloque Comunista ya no está, aunque China marca tendencia en el modelo del mundo-, ni militar (aunque China…). Es, ante todo, cultural y, si apretamos un poco, estética. Palabras como “revolución” o incluso “comunismo” están alojadas, cada vez más, en el lenguaje del arte, el mercado o la publicidad; no en el de la política o la acción directa. Y al revés: hay algo performático y “artístico”, por no decir pictórico, en procesos que se nombran a sí mismos como revolución: bolivariana, azafrán, naranja…
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Li Hernández Vazquez:

En tu ensayo [se refiere al ensayo de Gerardo Munoz, Marx & Co.], y alguna conversación que sostuvimos me dices que el comunismo estaba muerto antes de nacer, que Marx lo identifica bien como fantasma en su Manifiesto, un entrante a ser malinterpretado. Para mi entender cuando Marx dice "espectro", dice otra cosa, algo que se sostiene a si mismo, porque si es fantasma, tuvo derecho a ser vida, y tuvo derecho a ser "algo que sufre y desea vivir". Si interpretamos el significado de lo que vive como voluntad del poder comunista, el discurso marxista cobra un nuevo significado en el desarrollo del capitalismo, que apenas nacía, y que Smith irónicamente corrobora cuando habla de la importancia de la labor y el capital necesario para la subsistencia de las naciones. Veamos entonces al fantasma de Marx no como algo que nunca nace, sino como algo que mas allá de la vida entiende el poder de la inmortalidad: si lo conocimos después de su muerte, será eterno? Si lo conocimos como eterno, como exterminarlo? Como en el fantasma del padre de Hamlet, solo lo conocemos como el muerto que regresa a cobrar su venganza ante la injusticia, y que añadimos, una injusticia con dotes personales. En los términos de Marx, el proletariado era una clase fantasma, que se une y transforma en un todo para reformar los términos de la producción y sus beneficiarios. Llamarse a si mismo el portavoz del comunismo que nace hoy para enfrentar al monstruo imperial no tiene poder de influencia. De por si ese fantasma como discurso crea una historia para las masas, despierta en ellos un propósito, que no empieza hoy, sino que empezó hace mucho y que hoy es tiempo de someterlo a prueba, donde el plan no se escribió para llevarlo a cabo. Si se hubiera pensado en el fallo del príncipe de Dinamarca, que encuentra un propósito, que salta sobre las brasas con un fin pero nunca decide cuales son los medios – el desarrollo de la obra de por si se convierte en esa búsqueda de los medios, atropellada por la duda, por los obstáculos a enfrentar sin saber cómo atacarlos. Es así tan parecida la historia del Manifiesto, del viejo Marx, que se dispone a ser también propósito y plan y victoria.
También la presencia del comunismo no ha de ser exterminada porque su historia esta inconclusa, porque al paso de los años la pasión que llevo a Marx a escribir sobre ese espectro que cuelga sobre nuestras cabezas en museos, exposiciones, productos en esta era de la Imagen. Así como me ha perseguido a mi persigue a los propios consumidores, que en su intención por recobrar el plan perdido o por eliminarlo en absoluto, lo han engranado en todas las esquinas, manteniendo las cenizas vivas.

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editado por Gerardo Munoz. 2008.

2 comments:

Zoe said...

Masones, el mundo dominado por masones.

GerardoFilosofo said...

Bueno, bien. Yo soy mason, que quede claro.
Jaja.

saludos Zoe,

G