Tuesday, December 30, 2008

"Guayasamín Endeble: Dolor y Color" (Exposición I - Florida Atlantic University)



La aproximación a un cuadro del gran pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín (1919-1999) siempre me lleva a cuestionar una de las interrogantes modernas: el dolor. Pío Baroja, medico de profesión y lector de Schopenhauer, dedicó toda su obra a esa cuestión tan incompresible, pero a su vez tan permanente en la condición humana. De Baroja, a las tragedias griegas, o al Guernica de Picasso, las fotos de la Guerra Civil de Capa, las ultimas novelas de los sicarios de Fernando Vallejo. La lista sigue, ya que toda lista no tiene ni principio ni fin. Pero esta lista estaría incompleta sin la mención de Guayasamín, cuya exposición ahora es visible es la galería de la FAU (Florida Atlantic University) titulada Of Rage and Redemption: Art of Oswaldo Guayasamín. Si en las obras de Picasso, o en las películas de Luis Buñuel, durante ese exilio en México, fueron espejos personales de esa eventual decadencia de un mundo arrasado por la guerra y por el dolor existencial; en Guayasamín la ambivalencia, o el propósito estético, es otro: la posición del color dentro del color y las formas. Así se va pintado parte del rostro Hispanoamérica, casi nunca el "rostro" en su integridad, sino como nos advierte Octavio Paz en su Laberinto – lo que siempre se esconde atrás.


Guayasamín, en la historia de la plástica Latinoamericana es una de las bases fundadoras al igual que Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Siqueiros, Rufino Tamayo, Wifredo Lam, o Roberto Matta. Al igual que los pintores comprometidos de este tiempo (Alejo Carpentier nos recuerda en una de sus conversaciones con Ramón Chao que el espíritu de la vanguardia en las artes fue todo una revolución continental, desde los Murales de Rivera al Grupo Minorista, de Mella a Trotsky en México, o la música de Villa Lobos), Guayasamín forma parte de esa sinfonía de pintores, artistas, músicos, y escultores, cuyo arte tiene como fin la denuncia y el compromiso por la anticuada ‘causa justa’ de la izquierda. Como en Rivero u Orozco, quienes ponen en relieve la otra cara oculta de la identidad indígena de México, los personajes del pintor ecuatoriano son los indígenas de America Central con sus rostros de sufrimiento y desasosiego, de dolor y ansias, de desesperanza y ultratumba. Guayasamín mismo ha comentado que su iconografía esta concebida para "arañar los corazones de los espectadores, e ilustrar la lucha del hombre por el hombre". Sontag, en su ultimo ensayo sobre la fotografía, nos ilustra que una de las características de la producción visual desde principios del siglo pasado es la relación entre la cercanía del sufrimiento y los espectadores, mientras que aísla de todo sentimiento nuestra percepción hacia la agonía y las guerras por la cuales el Otro pasa.
Lo que sorprende de esta exposición de Guayasamín en la FAU es el balance y la inteligente composición de las formas y los colores, o sea del sufrimiento llevado a nivel cromático. El dominio del uso de los colores de cuadros como La Edad de la ternura, o La edad de la ira, nos recuerdan a los momentos mas trágicos de los grabados de Pablo Picasso, al Sansón en cadenas del expresionista Corinth, o en ese mínimo cuadro de Wifredo Lam sobre la mujeres en la Guerra Civil Española. En estos lienzos, el color rojo, los grises monocromáticos, y el azul picasiano, dejan un ambiente desolado y perturbable. No es la cara del pintor, sino la de America Latina. Los discursos políticos abundan en toda la obra de Guayasamín: desde los retratos de la Manchu o Paco de Lucia, el tríptico explícitamente titulado Los Torturados (nos remontan a la colección de Botero sobre las torturas de Abu Ghraib 2005), inspirado en las torturas del trovador chileno Víctor Jara durante el régimen de los militares que derrotaron a Salvador Allende en los años setentas, son solo ejemplos de los vínculos de la pintura de Guayasamín con los grandes temas sociales y polémicas de su tiempo.
En su trayectoria pictórica, la obra de Guayasamín es tan dinámica como rica en pluralismos de estilos. Se pasa de un ingenuo primitivismo al figurativismo facial del sufrimiento, de los retratados compactos a la abstracción colorida. Guayasamín, más que el nombre de un pintor comprometido es uno de los signos modernos para entender el significado del dolor de los otros. Una pintura en el horizonte plástico del continente Americano.

Gerardo Muñoz
Diciembre 22, 2008
Miami

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2 comments:

Anonymous said...

Nulo

Susete Sampaio said...

Hola. Ayer me ofrecieron una postal con el cuadro de Guaysamiu que esta en una galería en su foto. Que bien!Hoy hice una búsqueda y encontré su pagina. Un saludo desde Lyon:)
Susete