Tuesday, December 2, 2008

"Marx & Co." como fantasma de la comodificación moderna (Nota)

-Para Iván de la Nuez
I

Cuando Karl Marx escribió su crítica sobre la esencia de la maquinaria de la labor y sus medios de producciones, el capitalismo del siglo XIX todavía se encontraba en pañales. Las teorías de Marx, vía Hegel asumían que la producción de las comodidades iba a tomar tal rumbo que el sistema de por si solo se desmoronaría (en el dominio del Estado sobre la legitimación del capital) y la revolución seria inminente. La revolución de las masas – o sea, de aquellos sufridos trabajadores de las nuevas técnicas de la industria, dominaría las metas de producción hasta crear una concepción de la justicia basada en la necesidad. De hecho en el Manifiesto Comunista Marx declara que un fantasma recorre Europa, y que ese fantasma es el espectro del comunismo. No se trata tanto de una metáfora romántica de lo macabro (Poe, o las novelas góticas inglesas, o la obsesión alemana por los mitos germánicos), sino de una realidad semántica: el comunismo estaba muerto antes de haber nacido. En las polémicas con Bakunin, Marx echa a un lado la preocupacion por esa sociedad utópica que prometían los socialistas para concentrarse en la relación del Estado con el capital, y la necesidad del primero en cuanto al futuro de una comunidad basada en el Estado en la primera fase de la revolución. Para Bakunin el Estado debía desaparecer desde el primer momento que la clase oprimida se enfrentara a la burguesía del poder. Aclaraba Bakunin lo siguiente sobre el Comunismo: "If the proletariat is to be the ruling class, one may ask whom will it govern? There must be yet another proletariat that will be subjected to this new domination, this new state". Para Marx el proceso revolucionario necesitaba por naturaleza un cambio en esa categoría de Feuerbach del "species-being" de la condición del hombre, y el Estado Moderno serviría como escolio a ese cambio de paradigma hacia la revolución. Antonio Gramsci con sus apuntes sobre la hegemonía cultural sobre la ideología y el filtro de poder a nivel de Estado nos recuerda que si la revolución nunca llegó a cristalizarse se debe a esos cambios estructurales que el Estado mismo se propone ambientar un espacio poco favorable hacia la movilización de las masas: con el poder localizado en el Estado, el discurso del bienestar y de clases llega a convertirse en la anti-norma del revolucionario. Como puede existir entonces un Espectro del Comunismo hoy en el siglo XXI? La idea de una estética parece acertada aunque se debe apuntar que se trata de una estética dominada esencialmente por una ideología capitalista de la imagen. Si el comunismo es visible en nuestros tiempos, poco tiene que ver como dice Iván de la Nuez con la base filosófica del padre Karl Marx, sino con "Palabras como “revolución” o incluso “comunismo” están alojadas, cada vez más, en el lenguaje del arte, el mercado o la publicidad; no en el de la política o la acción directa". De hecho, esta "fantasía roja", muy plástica, no deja de volver a rescatar y proliferar la multiplicación del Espectro comunista. En las palabras de Jacques Derrida (Specters of Marx): el fantasma siempre nos ve, aunque nunca sabemos cuando nos esta mirando. Ese efecto "visor" ha convertido en síntesis a la misma dialéctica de producción y consumo en un hábito del postcapital. El Espectro comunista, como cualquier espectro de la fantasmagórica sociedad posmoderna, es realizable en las partes más insólitas de nuestros espacios comunitarios.

II

Tres ejemplos bastan para denotar la fusión entre el ímpetu por el espectro comunista en el uso capitalista. No sorprende pasease por las universidades y contemplar como los mas jóvenes, estudiantes de filosofía o humanidades, llevan puestos lucientes camisetas de "I LOVE ADORNO". El primer pensamiento, el mas inmediato, es el mas prematuro: Que hubiera pensado Theodor Adorno de este nivel de comodificación? Theodor W. Adorno, el neomarxista e iconoclasta defensor de la tradición clásica, crítico del jazz y de las comodidades se encuentra en una camisa neoyorquina, o en una jarra para tomar el café caliente esta mañana. La paradoja ya se ha vuelto explicita: nombrar con el gesto capitalista de una camisa (una producción masiva) el nombre de un pensador que se opuso a esas mismas reglas del derroche del sistema. A la vez que el nombre de Adorno sale expuesto en una camisa, en una jarra, o forma parte de un discurso estructurado en el capitalismo, la hegemonía suspende lo contrario, se suspende toda la obra de Adorno. Adorno solo queda como eso: un adorno del capitalismo, o un significante vacío. Al igual que Adorno, ya no solo se ridiculiza las voces canónicas del comunismo, sino también sus líderes históricos. Con esto vemos como desde la maquinaria capitalista, la imagen del líder histórico queda envuelto en un disfraz de parodia, irrelevancia, y "fahion-statement". Todo un sistema de moda se ha articulado por la vía de esa fantasía de querer ser el "Otro" (el rebelde, el iconoclasta, el punk, el roquero, el emo, el anarquista, el comunista, el fascista) pero que solo termina jugando con esa noción que Jean Braudillard llama el simulacro de la ausencia. Que puede significar (sobre una tendencia comunista) llevar consigo una camisa rosa con las figuras históricas del Comunismo después de haber pagado diez o veinte dólares por la prenda? Algo similar ha pasado con la famosa foto del Che Guevara tomada por Korda, que como también apunta Iván de La Nuez, ha sido la imagen mas reproducida en la historia visual del siglo XX. Y que es mas antitético para el comunismo que la reproducción, o la manufacturación de sus ideas?
No hace mucho en una de las graves noches de Gainesville vi pasar a uno de esos "chicos punks" por las afueras de un bar con una camisa roja, apretada, y corta con la imagen de los lideres comunistas. Entre ellos: Stalin, Fidel Castro, Karl Marx, Lenin, y Mao. Los líderes en vez de estar en pose tradicional, los ilustraban como animales nocturnos de alguna fiesta. Fidel, Mao, y Stalin toman cerveza con sombreros de fiestas, mientras que Marx gesticula el signo de los cuernos del diablo como si fuese algún fan de Metallica o Guns and Roses. Dentro de esta estética de lo "rebel cool" solo el comunismo es comprensible hoy como acción, puesto que el capitalismo ha hecho del comunismo un fantasma real y reproductivo. El fantasma como lo ideo Marx forma parte de una amenaza, algo aterrador y fantasioso (un recurso retórico); el fantasma del comunismo en el posmodernismo es la esencia total que dominara el futuro dice Bernard Stiegler a propósito de Jacques Derrida en Ghostdance. Que es ser fantasma? Es precisamente no ser nada – no habitar dentro del discurso de lo posible, de la acción rebelde del individuo, y por ello el comunismo es solo una imagen o una marca ("branding" the mark): por esto que Marx & Co. esta tan a la moda como Abercombrie & Fitch, o Levis & Co. Un ejemplo no menos notable es una comercial automotriz de la marca Lancia: Fidel llega con equipaje a un "paraíso" de revolucionarios. Vemos a Ming, a Rosa Luxemburg, a Mao, y en el patio de atrás el Che conversa con un viejo Karl Marx sobre el futuro de las revoluciones – la venta de un Lancia del ano por ocho mil dos cientos euros, mientras que Marx le confiesa al Che: "It is time for another revolution". El comunismo aparece entonces en esta red abstrusa de significados que van desde las camisas de Adorno, las propagandas de carros, las canciones de los Beatles (el numero Revolution de John Lennon fue usada para una venta de Nike), y camisas confeccionadas en rojo con imágenes de los verdaderos iconos revolucionarios. El fantasma revolucionario es el fantasma visual del siglo XXI, conquistado y manipulado desde las fronteras de la industrial cultural. Comunismo como fuente de capital.





Todo una manufacturacion ha hecho posible que el comunismo sea parte del discurso estetico, de la moda popular. La muerte del Marxismo es su mismo nacimiento en forma espectral. Las últimas declaraciones de Sean Penn, actor americano (Mystic River, 21 Grams) no deben de sorprender si leemos su discurso dentro de un marco de la atracción que se siente retada por un "querer ser diferente". El espectro comunista que potencialmente tiene los tintes para oponer los males de la sociedad capitalista, funciona como panecea dentro del mismo sistema. Pero como fantasma al fin, la muerte solo revive dentro de los vivos; como también se puede comprar con la crisis económica, o con las nuevas tecnologías. El fantasma es la traza de un pasado que se revive en el presente, pero cuyo destinatario final, su realización total, solo puede ser el futuro. Walter Benjamin pensó en uno de sus fragmentos sobre la historia del futuro a través de una hermenéutica talmúdica y mística. Si el Mesías de los Judíos esta por venir en el futuro, el futuro del capitalismo será la dominación total por los fantasmas reprimidos. La ideología del consumo y del fetiche, en vez de reprimir sus espectros los libera: los desnuda y los muestras en las imagenes. Quien sabe si estas reproducciones, estos escapes de los fantasmas marxistas, invaliden la tesis futurista. Es el capital ya un fantasma tanto como lo es el comunismo? Sera el futuro el recinto perfecto para los espectros en el futuro del Estado de Bienestar? El espectro de Marx desde hace tiempo se pasea por las calles.


P.D: Hace unos dias una amiga me envia una bella foto de los de la libreria Shakespeare & Co. en Paris. La foto muestra estantes de libros...una cama...y claro, una mesa con un solo libro; en la caratula: la silueta de la cara del Che. No sorprende el hecho que un libro del Che (quizas historia, quizas los escritos guilleros de Ernesto) figure dentro de la foto, al fin y al cabo estamos en un ambiete de biblioteca, sin embargo lo insolito es como el espectro habita en los lugares tanto publicos como privados, intelectuales o populares, siniestros o silenciosos: el espectro, al parecer, se mueve, como le gustaba decir Jacques Derrida, en todos y en ninguno. Poder ver una foto con un libro del Che en una mesa muetra el pudor de esa imagen que parece imposible de ser borrada de nuestras dietas visuales.

Gerardo Munoz
Gainesville FL
Diciembre 2008

2 comments:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Muy interesante tu entrada, Gerardo. Me gusta mucho la idea del comunismo como un fantasma desde un inicio. La comodificacion de los iconos revolucionarios y marxistas, su reduccion a modas banales -el ejemplo que pones sobre Adorno, me parece magnifico- son parte de esa apariencia espectral; como si el capitalismo necesitara una voz de la critica, aunque solo fuese como una moda para adolescentes o una representacion espectral.
Al mismo tiempo, quiero comentar sobre el curioso fenomeno de la vitalidad del marxismo contemporaneo. El marxismo ha tenido la capacidad de reformarse, precisamente volviendo sobre el problema de las formas artisticas o los signficantes, que fue un topico menospreciado por los manuales que salian de Europa del Este.
Ahora tenemos un marxismo que asimila cualquier tendencia filosofica, cualquier novedad artistica, cualquier hallazgo cientifico y lo integra en sus enfoques.
Es un marxismo con aspiraciones de convertirse en literatura, en ensayo de estetica, en interpretacion sociologica y que tiene un innegable toque de critica al capitalismo avanzado; pero no aspira ya a erigirse en practica revolucionaria. La critica parece mas bien una postura teorica o una descripcion aguda; pero resignada, del orden social.
Es esto una nueva version de lo fantasmal? O quizas, dado que el marxismo ha conservado una vigencia que no tuvieron ni el psicoanalisis ni la linguistica, ni tampoco el estructuralismo, el pensamiento contemporaneo no pueda sino ser espectral. Habria tambien un fantasma de Saussure o de Freud, evidentemente menos actuales que Marx? No sabria como contestar estas preguntas.

GerardoFilosofo said...

Te agradezco mucho amigo Ernesto por tu lucido comentario, como siempre. Estoy muy de acuerdo cuando dices que el "comunismo ha sabido reformarse", de esto no hay dudas. Creo que parte se debe a su fracaso, o sea cuando Gramsci ideo su teoría de la hegemonía cultural le estaba dando justificación (a la vez que "metamorfoseaba") al fracaso de esa "revolución" comunista que Marx conjeturo para las sociedades de alto capitalismo. Es con la Escuela de Frankfurt (Adorno, Benjamin, Bloch...) que el comunismo de nuevo remota su discurso, pero como señalabas, dentro de otras estructuras, ya sean semióticas, culturales, o estéticas. Una de las razones que los comunistas cubanos nunca leyeron a Walter Benjamin es precisamente por ello: eso ya no era el marxismo de Marx, sino un "Marx + Weber = Critical Theory".
Quizás ya no sea apropiado hablar de un "fantasma" sino de un concierto de fantasma. Pienso sobre todo en las teorías como tu bien apuntaste, como también en la ultima(s) film sobre el Che en el Teatro Karl Marx de La Habana.

Un saludo Ernesto.


-Gerardo