Wednesday, December 31, 2008

Monografía de un Gran Maestro: ‘Homenaje a David Manzur’

A Juan Felipe y familia, por las charlas sobre Manzur y por todo lo demás.
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La pintura colombiana fue desde el principio de la historia del arte en America Latina una de las cimas ciñeras junto a Cuzco y las escuelas mexicanas. Luces entre las luces. En el siglo veinte, la pintura colombiana sigue los pasos de la gran tradición barroco que se traslada desde el gran Barroco Español, y la escuela Flamenca de Holanda, con nombres como Alejandro Obregón, Fernando Botero, Eduardo Villamizar, Álvaro Valbuena, o David Manzur. Aunque el cauce de la casualidad que dirige y gobierna en su aura ese rara institución que es el “mundo del arte”, le ha dado la fama y la gloria mundialmente a la figura de Fernando Botero, ello no quiere decir que los otros nombres dejen de ser fecundos e importantes pintores de este siglo. De esta breve lista de excepcionales artistas, a mi juicio, ninguno posee una obra tan enigmática, de ricas pluralidades estilísticas, poseedor de una insuperable técnica, y de una profundidad filosófica en cada una de sus obras como la del Maestro Manzur. Deseo dedicar estas palabras al perfil y la obra de un pintor memorable: David Manzur.
Empecemos por el principio (en esta ocasión, el origen de una experiencia abarca la memoria, o sea una impresión del recuerdo): la primera vez que vi un lienzo de David Manzur fue a través de un libro, ya que como buen ‘peregrino inmóvil’ es posible que he visto mas pinturas y obras a través de libros que en museos o galerías. En el Books & Books, iluminada librería de Playa Albina, y la única que tiene un inmenso cuarto dedicado a libros de artes visuales, me tope con una monografía de este pintor excepcional llamado Manzur. Este también era el titulo del libro. Recuerdo los intensos colores del hiperrealismo de su técnica (también muchas veces, es un maestro de la figuración y la abstracción), y su mundo surrealista con moscas, caballos antropomórficos, y violentos gestos de manchas azules en los rostros de sus personajes. Algunas veces Manzur firma con una mosca, otras veces rehace en su lenguaje plástico los grandes cuadros del Canon de la Historia Occidental del Arte como la Mona Lisa, los caballos de Durero, los instrumentos de Caravaggio, o los objetos de las naturalezas muertas de Beschenis. Toda una memoria de la historia archivada desde una obra latinoamericana. Su plástica explora la posibilidad de la luz en un mundo muy real, y muy suyo: no es Colombia, ni tampoco un espacio geográfico, sino solo una ventana abierta desde la distancia y hacia la distancia del espectador – el horizonte de los placeres de la vista, a la manera de decir de Octavio Paz.
David Manzur: artista internacional, lleva consigo los limites de su país. Nace hacia 1935 en Neira, y estudia en las mejores escuelas de arte del Mundo: Palma de Mallorca, Bogota, Nueva York con la eminente beca Guggenheim. Domina todos los medios, desde el lienzo y el óleo, el dibujo y la litografía, el espacio gigante de los murales y las esculturas. El erudito Edward Sullivan ha señalado sobre el estilo de Manzur:

Manzur nunca imita ni hace propio ningún vestigio de las estrategias artísticas de movimiento surrealista que creciera en Europa y en el nuevo mundo de los años treinta. En cierto sentido cabria decir que Manzur reinventa una estética surrealista y la mezcla con su propia fértil imaginación para crear sus mundos inequívocamente personales y a menudo idiosincráticos” (‘Cabalgando hacia el Siglo XXI’ 2004).

La obra de Manzur confirma muchos pareceres de la estética del siglo XX, y de los misterios del arte. Me limitare a uno: para ‘ser y estar’ en la Tradición del arte, hay muchas veces que dialogar con dicha tradición, hacerla roer, destruirla, o consérvala. El yo que firma la obra es impensable (e inexistente) sin un profundo saber de las raíces de una memoria y un pasado. Manzur es uno de las mas sabios pintores del arte occidental, de eso no tengo dudas. En los últimos días de diciembre del semestre escolar del 2008, Juan Felipe, colombiano y colega historiador de la University of Florida me obsequia, como en acto de magia, y con una cordialidad tremenda la monografía de David Manzur para mi deleite y felicidad. No concibo mejor regalo que un libro, imborrable fue ese momento en que vi en mis manos el mismo libro por el cual conocí a ese gran pintor colombiano y bumangués.
Quiero terminar esta nota con una modesta apostilla de agradecimiento. Primero a mi amigo Juan Felipe, por su paciencia de oír mis “trovas” sobre tantos temas que me apasionan, y también por hablar de su amistad con Manzur, también a su bella madre, M. Fernanda, quien me manda desde las lejanías imaginarias este bello libro. Por si algún día el Maestro Manzur lee estas palabras que redacto desde la soledad navideña de Miami, le emano también un saludo de ‘fantasmas’, pero muy humano a uno de mis predilectos pintores contemporaneos y uno de los grandes artistas de este siglo.

(Foto: Dedicatoria de Manzur a mi persona en la tapa interior del libro:
- "A Gerardo Munoz,
Con afecto y admiracion de un amigo fantasma y lejos
MANZUR 2008" -

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Gerardo Muñoz
Miami.
Diciembre 29, 2008

2 comments:

juan felipe said...

Amigo Muñoz, pues ese detalle no es mas que un humilde 'token' para expresarle mi simpatia y amistad. La hermana Juanita y el hermano Gabriel le envian un calido saludo y esperan que sea el principio de una serie de encuentros casuales y amenos con su persona. Yo por mi parte le agradesco las lineas que leo en el Puente y le deseo lo mejor para este semestre que inicia,
Jfh

GerardoFilosofo said...

Muchas gracias otra vez compadre Juan, le deseo lo propio en esta venidera primavera del nuevo 2009. Saludo desde este rincon mediatico a Juanita, a quien pude conocer y que no dudo que sera una scholar de primera en cualquier rama que se proponga. Su inteligencia me dejo atonito, y eso, para mi, es mucho decir.
Un saludo,

Gerardo