Saturday, January 3, 2009

El Neo-Figurativismo Argentino (nota)

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(de la Vega)

(Deira)

(Maccio)

(Maccio 2)

(Noe)
Cuatro artistas plásticos (aquí la Trinidad se rompe): Ernesto Deira, Rómulo Maccio, Luis Noe, y Jorge de la Vega. Estos cuatro nombres fueron los figurantes, vaya el juego verbal, del movimiento de la Nueva figuración en la Argentina de los años sesentas. El Figurativismo estaba por estos años en el aire: de Dubuffet a Merati, la Transvanguardia Italiana o De Kooning, Kiefer y Francis Bacon o la cubana Antonia Eiriz. El movimiento vanguardista argentino tuvo una vida corta, pero fecunda. Del 1961 al 1965, la pintura nueva argentina cuestiono la esencia ontologica de la institución de la pintura en el Occidental (Que/Quien es esta institución?). Por un lado, estos pintores vanguardistas trabajaban hacia lo que se pudiera llamar “una filosofía del arte”, mientras que, mediante un estilo figurativo, lleno de color y fuerza, ganaban terreno en el campo estilístico plástico. Como los otros grupos de la importante tendencia de Figuración de la posguerra, los pintores figurativos argentinos cambiaban la naturaleza misma de la pintura y del arte.
La estética del grupo fue elaborada por el filosofo del grupo, Ernesto Deira, quien una vez, quien reza: “nuestra arte se da con la explosión de la pintura”. Sin embargo, en constaste con el grupo COBRA, cada uno de los pintores de la Figuración Argentina habían creado un estilo disímil, el cual hacían del movimiento un conjunto heterogéneo y plural en cuanto a los estilos y los temas. Cada uno de los artistas, como nos recuerda Mercedes Casanegra, pudo desarrollar un lenguaje personal. A los comienzos de los sesentas, la poética de Noe y Maccio se enmarcaron en lo “caótico” en el arte en su transfondo conceptual, a la vez que reconstruían el sujeto central de las pinturas. Los Bestiarios de Deira, o los Casilleros de Maccio muestran ese afán por volver materia (pintura como materia prima o esencia) las representaciones convencionales de la pintura. Reestabilizar la pintura con el Figurativismo, también introducía nuevas respuestas a las prometidas cromáticas, espaciales, o icnográficas. La expresión latía entre las líneas entrecruzadas y firmes, que hacían del cuadro una geografía de colores dúctiles.
Los lienzos de los pintores figurativistas argentinos se deben leer como un eslabón esencial, no en la disciplina de la historia de arte Latinoamericano, sino en lo que fue el marco histórico de las vanguardias del siglo XX. Que existan en el cono sur pintores como estos, es ya una manera de ser también desplazados, de ser otros, de ser figuras en el tiempo de la tradición artística, lo demás ‘ya seria arte’; diría Joseph Beuys.

Gerardo Munoz
Miami
Enero de 2009

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