Sunday, January 4, 2009

Intercambios sobre Literatura en America: Gerardo Muñoz Y Carlos Ardavín

(Foto: Fernando de Szyszlo, Octavio Paz, Damián Baylón, Mario Vargas Llosa y Guillermo Cabrera Infante)

Señor Carlos Ardavín,

He admirado su última reseña sobre el merecedor libro editado por la Fundación José Manuel Lara en el 2004 (La palabra de America), aunque permítame usted dos breves criticas, con el fin de aclarar una relación conjetural. Aclaro esto para que no se entienda mi critica como correlativa, ni general. Primero, dice usted que le parece extraño que salgan de la 'miserias' o "realidades sombrías", obras literarias de primer orden. Cito su introducción:

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"De América Latina suelen llegarnos casi siempre noticias infaustas: narcotráfico, guerrillas, crisis económicas, corrupción política, migraciones ilegales, exilios, abusos de toda laya y grandes malestares sociales. Sorprende que un continente tan atribulado alcance cotas tan notables de excelencia literaria, musical y artística, y que sus intelectuales, críticos acerbos de estas realidades sombrías, sean capaces de producir obras de arte al margen de las duras realidades cotidianas a las que tienen que enfrentarse".-

Bajo esta luz, las grandes obras de literatura hispanoamericana, no son productos de su historia, ni sus contextos, sino juegos extraídos del azar. Puras continencias. ¿Por que este ha de asombrar que obras del Boom salgan de la miseria y de la experiencia paupérrima del Continente americano? Los griegos decían, después de todo, que el hombre tenía que sufrir para que la posteridad pueda cantar. Toda esa materia sombría, decadente de las realidades inestables en cuanto a la política latinoamericana, es en efecto, lo que produce una gran literatura. La decadencia francesa fue lo que dio un Proust. Las guerras alemanas a un Junger, o a un Nietzsche. Lepanto a Cervantes, como también la Inquisición a Góngora. Que no se entienda este argumento como el otro polo al suyo, cosa que rectifique desde un principio. Solo rezo lo siguiente: no hemos conseguido hasta ahora una mitología eficaz para relacionar la historicidad de un pueblo a la textualidad o al discurso literario. Debemos, en cambio, buscar discontinuidades, cambios, contradicciones; o sea toda una arqueología del saber para atestiguar como el texto, las cosas, y la realidad emergen y se alternan en planos de la ruptura epistemológica.
Otro ejemplo: Los dictadores latinoamericanos nos legaron todo un género novelístico desde Valle Inclán hasta el musical que saldrá próximamente de Carlos Fuentes. No es nada irónico que se produzcan grandes obras al "margen" de la realidad sociopolítica latinoamericana; ya que el escritor no se enfrenta al margen, sino que lo desforma, lo recrear, le sirve como material para su obra.
En cuanto a la novela del "Boom", debo decir que tal movimiento no es tan homogéneo como usted lo esboza. Usted ha dicho que la novela del boom es "inmune al contagio revolucionario o utópico". No es cierto. Las ultimas novelas de Cortazar tienen alegorías al mito revolucionario (el mismo estuvo en Nicaragua cuando los Sandinistas, y también escribió poemas al Che), mientras que las novelas de Vargas Llosa y Márquez retratan la esencia del dictador, argumento que los convierte ya en escritores que politizan el texto literario. Y quien puede negar que los escritores del Boom no fueron "intelectuales orgánicos" en el sentido mas claro de Antonio Gramsci. Estos mismos intelectuales quienes desde sus comienzos, sobre todo unidos a la bandera de la revolución cubana, ubicaban sus producciones literarias dentro del nuevo paradigma 'liberador, justo, y revolucionario' de aquellos barbudos de 1959. El Boom nace con la revolución cubana, y me apresuro a plantear otro método de investigación: i. habría analizar esa relación dialéctica entre esos dos surgimientos. ii. ¿Cómo y cuando surge el compromiso y el desprendimiento de tal compromiso, quien se queda y quien se va? Fue mucho después, con el caso Padilla, que algunos escritores como Vargas Llosa rompieron con el régimen de Castro. Mientra que el libro "Contra Bush" de Fuentes y la relación intima de Fidel con Gabo siguen siendo muestras del escritor comprometido, no con la causa mas "liberadora", sino con lo que convenga en su momento con el poder. En cuanto al "prejuicios de la cultura de masas" como nueva literatura, dudo que sea una novedad o un suceso de latinoamericana, es mas bien un fenómeno de la Modernidad, como parte de la creación de la industria cultural tan bien teorizada por el neo-marxista, Theodor W. Adorno.
El "Boom", como bien nos dice Donoso en su libro, fue un grupo muy disímil y heterogéneo; tan surtido y múltiple como el nuevo grupo del infrarealismo o del crack Mejicano encabezado por Jorge Volpi. Pero ya que hablo de Volpi cierro mi escolio con una duda: ¿se puede pensar en un escritor de más talento, éxito, y perdurabilidad que Roberto Bolaño? ¿Es posible encontrar a un escritor que haya vivido más en la adversidad de las realidades sombrías de America Latina, y de las experiencias fuera de lo bucólico, que el autor de La literatura Nazi en America?

Gerardo Muñoz es filósofo, critico de arte, y escritor. University of Florida, Gainesville.

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Apreciado amigo Gerardo,

Un saludo desde S. Antonio, Tejas. Le agradezco su afinado comentario a mi breve reseña publicada en RM. No es para mí frecuente recibir comentarios de lectores. Doblemente agradecido. Quisiera contestar, dentro de mis posibilidades, a varios de los puntos analizados por vd.
1. No suscribo la tesis ¨griega¨ de que el sufrimiento, la miseria o la escasez, en el caso específico de Latinoamérica, sea una de las fuentes predilectas del arte o la literatura. Creo que el intelectual o escritor produce mejor y más brillantemente en la comodidad y la certeza burguesa de un sueldo decente que le permita disponer de tiempo y concentración a fin de elaborar sus obras. La sorpresa de mi reseña, que nace por otra parte de la constatación personal, se refiere sobre todo al hecho de que aun sin disponer de tiempo y de las condiciones adecuadas los escritores y artistas en America Latina son todavía capaces de producir obras valiosas. Es cierto que una gran parte de la producción actual es de escasa calidad, esto me parece obvio. No en todas las épocas surge un Lezama, pero el caso de Lezama es singular por muchos motivos, entre otros, por el tiempo de que sí dispuso. Concedo que el escritor o creador latinoamericano utiliza su realidad sórdida como fuente de inspiración, pero las condiciones desde las que evalúa esta realidad necesariamente han de ser a los menos medianamente aceptables. No debe dejar de sorprendernos que Arenas escribiera sus novelas en medio de la abyección más absoluta. Se trata de una actitud ética en el fondo.
2. En cuanto a lo que dice de la novela del Boom, creo que hay un error de valoración de su parte, pues no me refiero a ella, sino a la novela postboom, es decir, la cultivada por esta nueva generación de escritores posteriores al boom a los que hago referencia, aunque esto pueda parecer un poco confuso. Por lo demás, estoy de acuerdo en lo que dice sobre los escritores del boom, pero mi reseña no se refiere primordialmente a ellos. Claro, en el espacio de una breve reseña las generalizaciones son casi imposibles de evitar, y admito que generalicé con respecto al boom.

Carlos X. Ardavín es Professor en Trinity University, Texas.

-(Cartas editadas por María Sotolongo. Verano del 2008)

4 comments:

Cochinillo ilustrado said...

Hola Gerardo, he leído algunos de tus posts, y me sorprende la amplitud de tus intereses, así como de las fuentes que manejas. ¿Por qué no ofreces un adelanto de ese estudio sobre las ruinas en Pedro Juan Gutiérrez y Ponte que preparas?

GerardoFilosofo said...

Hola, gracias por su interes y comentarios. El trabajo de las ruinas es un 'working process' que ha alargado mas de lo que tenia en mente. El tema necesita un marco mucho mas extenso del que tenia pensado. Pero mantente al tanto, adelantos saldran el PD de Ernesto o el espacio del filosofo, Emilio Ichikawa.
Un saludo,

Gerardo

Ernesto Menéndez-Conde said...

Estimado Gerardo:
muy interesante tu manera de polemizar, muy bien informada. Solo podria tener palabras de admiracion.
Pienso que el debate sobre el compromiso social de la literatura latinoamericana (la del boom y la del post-boom), de algun modo volvera a cobrar fuerza, seguramente con nuevos matices, incluso cuando las dictaduras militares y los procesos revolucionarios que inspiraron dicha literatura, esten ya en una fase de agotamiento.
No he leido el texto de Carlos Ardavin y lo buscare inmediatamente. Muy interesante todo. La respuesta de Ardavin incluida.

GerardoFilosofo said...

Querido Ernesto,
agredezco lo que dice sobre mi argumento. Lo que me parecio incomodo del articulo de Ardavin no fue sus generalizacion sobre El Boom, sino ese parrafo donde dice que desde el capitalismo uno escribe mejor. Me imagino que tambien debio haber pensado, desde un yatch, con caviar, mujeres, y todo. Y yo no estoy de acuerdo: primero porque quizas no exista relacion entre sociedad y escritor (no asi como lo pone Ardavin, claro que existe pero de otro modo), y segundo me gusta pensar en la viaja tesis griega de la epica como conjunto de sufrimientos encapsulados, algo llevo a cabo, por ejemplo, Proust.

Un saludo.