Friday, January 9, 2009

"La marginalidad del intelectual saidiano" por Ernesto Menéndez Conde

Parecería que el pensador palestino Edward Said trata de hacer un retrato de sí mismo en Representations of the Intellectual, el conjunto de conferencias que dictó en 1993 a solicitud de la cadena BBC. Es una operación muy lícita y de la que, de todas maneras, seguramente no haya escapatoria. Las figuras literarias, filosóficas o artísticas que se disfrutan y se elogian se eligen porque de manera muy directa son un modo expresar las visiones personales del autor que las defiende. Habría posiblemente que hablar de un intelectual saidiano, como mismo Gramsci defendió la noción de un intelectual orgánico. El eje central de la definición de Said es la marginalidad. El intelectual saidiano no pertenece propiamente hablando ni a la izquierda ni a la derecha política. Sin embargo, tiende a comulgar con aquellos que la sociedad oprime o les niega un espacio. La (o)posición del intelectual saidiano es una interrumpida crítica al orden imperante, o más bien una permanente voluntad de no dejar verdades a medias o sin enunciar. El intelectual saidiano se dirige contra el abuso de poder en cualquiera de sus manifestaciones. Una actitud que paga con la marginalidad, la escasa divulgación, el deficiente reconocimiento institucional y a menudo la difamación. Pero esta condición de marginal deviene en un privilegio. El intelectual encuentra su lugar en la soledad, en el exilio o en la ausencia de hogar.

Escribe Said:

"[...] el intelectual como exiliado tiende a ser feliz con la idea de la infelicidad, de manera tal que la insatisfacción, que colinda con la dispepsia, y que es una especie de desacuerdo gruñón, puede convertirse no sólo en un estilo de pensamiento, sino en una nueva, si bien temporal, morada". (Reflexiones sobre el exilio)

Más adelante se refiere a cuáles son los placeres que aporta dicha marginalidad. En primer lugar, el placer de no dar nada por sentado, sacudir y desestabilizar las convenciones. Un intelectual, afirma Said, está fundamentalmente por el conocimiento y la libertad (y nunca por el temor infundido desde posiciones de fuerza). En segundo lugar, su tendencia a ver las cosas no como irreversibles y permanentes; sino en su devenir, preguntarse cómo han llegado a esa situación y cómo podrían comportarse en el futuro. Por último, está su cualidad de no aferrarse a lo que perdió en el pasado (su tierra natal, por ejemplo); sino adaptar su insatisfacción a las nuevas circunstancias. El intelectual descrito por Said es un nihilista. Su tarea consiste en derrumbar estereotipos y categorías reduccionistas que empobrecen la comunicación. Said ve en Adorno uno de esos prototipos. Adorno fue siempre un outsider. Se opuso al socialismo, al nazismo y también a la industria cultural de las sociedades capitalistas.

Esta felicidad de no pertenecer a ningún lugar posiblemente explique el hecho de que, para Said, uno de los rasgos del intelectual sea su sentido del humor. La ironía, acompañada de su erudición, es una de sus armas más contundentes.

Enero del 2009

No comments: