Friday, February 20, 2009

Cuatro Versiones de la Cruz en el Arte Moderno (+imagenes)

Existe desde los confines dogmáticos de su fundación teológica, un registro perverso en el Cristianismo (léanse los pasajes sobre las mujeres en el Nuevo Testamento). Ese "perversionismo" muchas veces, o en innumerables entradas textuales, roza con lo milagroso y lo excéntrico, o sea otras dos formas de ser también de lo perverso. En este sentido el Cristianismo merece ser defendido quizás, y esta lectura es la que Nietzsche no se percató en sus diatribas vitriólicas contra el Redentor del Mundo. Ese perversionismo, en el mismo momento que la palabra se hace cuerpo y que los profetas son simples e ignorantes campesinos, se esconde detrás de una carpa de hipocresía, lo cual hace tan intangible las formas de su naturaleza. Dios se rebajó a la forma humana, para pecar, sentir el dolor y la agonía, ser delatado, y morir. La historia del Cristianismo bien pudiera ser la historia de una perversión eticista: una alegoría de un abismo secreto de una fiesta.
En una polémica, de las muchas que tuvieron tete-a-tete, G.B. Shaw le dejó claro a G.K. Chesterton su razón para descreer del Cristianismo. Le preguntó el primero al se mundo: no te parece curioso el hecho que Dios, el Todo Poderoso y Benévolo, se le revoló a unos campesinos semianalfabetos, y no a filósofos doctos e inteligentes? No se sabe lo que Chesterton le respondió a Shaw, y de todos modos la pregunta no deja de ser tan alarmante como simplista. Se diría mas (para seguir con la línea de Shaw): cómo fue que un ser tan despreciable entre los judíos como Jesucristo, tan excéntrico y poco escatológico (duda en la Cruz, Mateo 25), ese grotesco cobarde haya sido la encarnación corpórea de Dios en la tierra para la redención de la Humanidad? Los nominalistas me señalarían, desde luego, que postular la pregunta hacia Dios, invalida una respuesta, pero entonces yo diría lo siguiente: no se trata de pobrar si Jesucristo es o no el Hijo de Dios y Redentor de los hombres, sino que significa Jesucristo antes y que significa hoy. Mi respuesta suele ser compleja, pero la resumo aquí: lo moderna fascinación por el culto de la personalidad (en los tiempos de antaño se llamo idolatría – Moisés sube a la montana, y los hijos de YHWH comienzan a jurar sobre un ídolo, etc.), no comenzó con la fotografía, sino con el personaje fotográfico de Jesús. Jesús remplaza a un ídolo, para centrarse el, como en los dos espejos reflejados, como un profanador de sutiles idolillos.
Todo gran artista en el Renacimiento tenía que llevar a cabo su retrato de Jesucristo. Uno de los mas impresionantes de la historia del arte, es ese que Albert Durero modela sobre su propia imagen, insistiendo (probablemente cociente) que Cristo pudiese haber sido cualquiera, hasta el mismo, pero nunca como versión de Dios. La narrativa del culto a la personalidad sigue dominando nuestras fronteras sociales y visuales: Cristo lejos de alejarse de nosotros esta siempre de regreso, como fantasma en resurrección. Los cuatro artistas a continuación han representado, desde distintas fronteras estéticas, la versión de la Cruz como símbolo concurrente en la era de la imagen. Sin embargo: no es también el artista una especie de Cristo, de redentor, o sea de figura patriarcal de estilos en el mercado del arte? No estamos solo frente a una distinción formal? Cristo abrió las puertas al universo de la salvación, algo que los Judíos les negaron o los otros, pero también esa apertura dio paso a la mediocridad y al vulgo. Yo arriesgo que Cristo como imagen encarnada y falocentrica es el arte moderno que toma resonancias desde el Cristo de Diego de Velazquez.

I. Fellini y el Cristo volador: Quizás el más radical de las representaciones del Cristo Moderno lo encontramos en "La Dolce Vita": el Cristo que se va siempre está de regreso. El Cristo de Fellini ilustra la errónea idea modernista que intuía la fuga del cristianismo como la llegada de la cultura popular. - "Miren miren, ahi va Jesus!"





II. El Cristo en el VW de Chris Bunchen: Performance de doble ética: el concepto de la crucifixión como rol del artista.


III. La Rana en la Cruz (Kippenberger): El ridículo dentro de Carnaval (Bajtin). Otra forma de la blasfemia estética.

IV. El Cristo de la Luz (Erik Ravelo): Juego semántico, ya que Cristo ilumina, trae la luz, es también una forma de Prometeo. Las más integra representación: Cristo está en todas las partes y en ninguna. Yuxtaposición semántica.

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Gerardo Munoz

Febrero, 2009

Gainesville, Fl.

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