Sunday, February 8, 2009

"Rothko y Giottto: La tangibilidad del Color" (en Berlin)


Mark Rothko, máximo representante del expresionismo abstracto, y Giotto di Bondone, gigante precursor del Renacimiento italiano, aparecen desde hoy y por primera vez uno al lado del otro en la Gemäldegalerie de Berlín. La muestra Rothko/Giotto - Die Berührbarkeit des Bildes (Rothko/Giotto - La Tangibilidad del cuadro), que podrá visitarse desde mañana hasta el 3 de mayo, pretende establecer un vínculo entre el arte moderno y el antiguo, explicó hoy el director del museo, Bernd W. Lindemann.

Se trata de una breve exposición, compuesta únicamente por tres obras, Reds no. 5 (1961), de Rothko, y Dormitio Virginis (hacia 1310) y Crucifixión de Cristo (hacia 1315), de Giotto. El objetivo, según apuntó el comisario de la muestra, Stefan Weppelmann, es subrayar la influencia que ejercieron en el artista abstracto algunos pintores italianos renacentistas como Miguel Ángel o Leonardo da Vinci, y especialmente Giotto, pese a que les separan más de seis siglos.
Rothko encontró en los renacentistas una dimensión mística, una plasticidad y una organización del espacio le influyeron de tal manera, que incluso le llevaron a hacer varios viajes por Italia. Así, los marcos arquitectónicos, el pan de oro, y las figuras de líneas bien delimitadas de Giotto, sirvieron de inspiración a un Rothko que había comenzado a ser conocido y a forjarse un estilo personal, caractrizado por sus célebres rectángulos de color. Precisamente el punto de unión entre ambos artistas reside en un uso similar del color, como herramienta para crear estructuras, añadió Weppelmann.

Reds no. 5, un cuadro complejo que representa una degradación de color, que va desde el magenta hasta el cadmio, refleja la preocupación de Rothko por los estudios de color. "También aparece un estudio del color en Giotto", explicó el comisario, como puede observarse en Dormitio Virginis, a través de los contrastes entre el rojo y el azul de las túnicas que visten los apóstoles y que se repiten creando una "estructura simétrica".

Muestra de ello, son las propias palabras que pronunció Rothko tras contemplar la obra del artista toscano: "Es el color de Giotto, sin embargo, lo que produjo en mí esa enorme sensación de tangibilidad" (Rothko, 1940). Asimismo, el que fuera representante de la escuela de arte de Nueva York se propuso recuperar la idea de Giotto sobre que el arte no servía únicamente para decorar, sino también como ciencia.

El director de la Nationalgalerie de Berlín, Udo Kittelmann, insistió en que se trata de tres obras que permiten "aprender mirando" y en los que la "dimensión espiritual desempeña un papel esencial". "No hay nada nuevo en el arte, todo está inventado, y por eso hay que remontarse a los grandes maestros clásicos", afirmó. Este proyecto, que tiene el propósito de relacionar a Rothko (1903-1970) y a Giotto (1264-1334), fue concebido por la Gemäldegalerie de Berlín, junto con el Instituto de Arte Histórico de Florencia y la Daimler Contemprary de Berlín.
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desde Berlin

1 comment:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Magnifica resenna. Muchas gracias.