Monday, March 30, 2009

John Williams (solo de guitarra) en University Auditorium

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Ayer en la tarde fui, en compañía del gran Miguel González, la nueva esperanza de la Física Cuántica moderna, a ver un concierto del legendario John Williams, conocido como uno de los intérpretes más finos en la guitarra clásica. Aunque ignoraba su trayectoria (también es fácil confundirlo por otro músico, el americano John T. Williams, compositor de los temas de Schindler' List, entre otros films), el arte de Williams es calladamente majestuoso, y aunque la guitarra, así a capela resulta mas que aburrido, el rasgueo y las sencillez con la que el australiano baja las notas sobre el cuello de la guitarra, no muy disímiles a aquellos decoros que seguramente aprendió de su maestro Andrés Segovia, es muestra de su agilidad para introducir las notas sin un mínimo agravio disonante lo los roces y inequívocos deslices de su brazo mientras desciende los acordes.
Fueron dos horas, dos horas de una guitarra imparable que dominaba y camina por todos los estilos de la historia musical: desde las sonatas de Granados hasta los tunes New-Age del propio Williams, desde "La Catedral de Barrios Mangore hasta los temas musicales de films como La Lista de Schindler o el bellísimo tema de Cinema Paradiso compuesto por Ennio Morricone. Aunque fue imposible no cabecear un par de veces, sobre todo cuando el Maestro entraba en los deleites de la repetición y de otros aburridos recorridos musicales del bajo New Age, el hombre es un virtuoso. Ahora me doy cuenta que la música me es ajena, y que prefiero lo verbal sobre lo sonoro. Recuerdo que Benedetto Croce decía que todas las artes apelan a una sola: la música, donde el fondo se confunde con la forma. Yo, sin embargo, prefiero ser más davinciano que croceano, en el sentido que todas las artes giran en la dimensión de la plasticidad y el color.
Olvidando el pedante virtuosismo de los cánticos españoles y demás, si tuviese que salvar algo de las interpretaciones de Williams, me quedo, sin duda alguna, con la muy memorable Cavatina, donde oigo un sonoro verde que se mezcla con la quietud de los colores de un lienzo.

Gerardo Munoz

Gainesville, Fl. Marzo 29, 2009

1 comment:

juan felipe said...

"La nueva esperanza de la Física Cuántica" Excelente. Que mejor titulo. Pero hombre, por que se aburre al escuchar a Williams, un guitarrista de primera? En vivo, es un privilegio de pocos, no?