Friday, March 27, 2009

La Gentecita microscópica de Rosario Moore (exhibición en New York)


(Gentecita - Rosario Moore, 2008/2009)


Dispersiones en miniatura en un tapiz blanco. Exploraciones bajo la mirada estadística, que cuantifica los cuerpos, y reduce el sistema ontológico, con en una pagina en blanco de signos, los cuerpitos, los cuerpos en tercera y segunda dimensión pueblan los podios de la galería. Íntegros: el magnetismo de esos cuerpos activos se enfrentan a otros cuerpos. Son incontables. De quien son los cuerpos? De ellos, o acaso de nosotros?

De esta forma se pudiera informar la última obra conceptual de Rosario Moore, la cual formó parte de la exhibición en Vanetias a finales del 2008. Rosario es una artista de doble vía: ha vivido en Nueva York casi toda su vida, aunque también ha estado inmersa en las tierras salvadoreñas de Centro America por varios años. La sangre centroamericana le fue dada por su madre. Y con planes de visitar a su país de origen unas semanas terminó quedándose por más de dos años en El Salvador, un punto de contacto vital para su arte y desarrollo estético. Es por esto que su tradición es doble: por un lado, la influencia folclórica y nativista de los artistas plásticos con quienes mantuvo contacto en su viaje al Salvador, y por otro lado se encuentra en el centro de la experiencia Neoyorquina: el abstraccionismo, lo conceptual de las Neo-vanguardias, el feminismo, los grafiteros, los performances de la Escuela Superior de Nueva York, donde estudio Diseño y Artes en los años noventa. En estos momentos Rosario radica en Nueva York, donde continua sus experimentos en el arte y la creación de joyas (anillos, cadenas, pulsos – el arte antiguo de la bella artesanía, o sea "el arte que elogia con el placer de las manos", como dijo Paz una vez hablando de los tejidos de la India). Su trabajo en la Fundación Hispánica de Nueva York la ha llevado lentamente a conocer otra rica tradición, hablo de la pintura española: Sorolla, Zuloaga, El Greco, y los antiguos mosaicos de la España Medieval. Rosario vendría a ocupar esa categoría que Antoni Tapies explicó cuando indico, sin equivocarse, que todo gran artista moderno le era imposible no saber de la historia y de los mecanismos del arte y la estética teórica. No solo sus diálogos, sino su obra es prueba de un amplio conocimiento, en el cual muchas tradiciones se elevan y convergen.

La exposición "Playdate", en la cual podemos encontrar la serie más interesante de su obra 'Gentecita', estuvo exhibiéndose en la galería "Venetia Kapernekas" a finales del año pasado, allí la artista incluyó esculturas en miniaturas, grabados, y pequeñas pinturas. La lógica de esta instalación, ya que no llega a ser escultura en el sentido canónico de la historia del arte, pero tampoco llegan a ser simples juguetes es una reacción contra un sistema. A diferencia de la lógica del arte del alto capitalismo que define Frederic Jameson dentro de los niveles del pastiche y la crisis historicista en cuanto a producción cultural, la obra de Rosario, sospecho, se encuentra bajo otro signo que radicaliza y desfigura la misma estructura critica de los mecanismos del capitalismo. No es la mera reproducción de los cuerpos y sus contactos lo que le interesa a Rosario Moore cuando ejecuta esta obra, sino un efecto que reverbera una dispersión que organiza, distribuye y sistematiza un poder sobre un conocimiento de los sujetos en la sociedad moderna. Se trata en todo caso de una búsqueda heterostopica, al decir de Michel Foucault, para los cuerpos en las estructuras de la acción y la técnica que en esto implica (ya sea en el sexo, en la actividad laboral como muestran unos pequeños entes pegados y aglutinados en un papel simulando una montaña de escombros, o simplemente en la economía social del intercambio…). Los cuerpos no se liberan, o sea no es un gesto historicista, se muestran despersonificados y deshumanizados como una esculturillas de un mundo de post-identidad.

Su obra, aunque única, sin embargo tiene precedentes no muy deshonrosos. Se puede recordar al mirar estas gentecitas a las miniaturas rococó que solían usar la nobleza del ancien regime, sobre un atuendo o dentro de la tapa de un reloj secreto; como también los no menos fascinantes trabajos fotográficos de masas desnudas en posiciones corporales de Nacho Ruiz. Esta gentecita muestra un microcosmo de las relaciones humanas. La obra de Rosario comunica las actividades del cuerpo en su silencio, y con gran ambigüedad formal. Estamos frente a un deporte o ante el acto del sexo, entre riñas o abrazos, en momentos de violencia o de gran felicidad? Dolor o placer? Las dicotomías han quedado olvidadas en este microcosmo, o han sido llevadas a su punto de mayor reducción.

Rosario Moore ha expuesto en otros países, con otras personas, con otros aires. Ninguna exhibición es igual a la otra. Me gustaría resaltar una del 2007: titulada "Landings" 6.5.4, fue curada por J. Duran y expuesta en Casa de las Américas en La Habana Cuba. Una obra rompe con todo sistema y oposiciones.
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Gerardo Muñoz
Marzo 2009.
Manhattan, NY

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