Monday, April 13, 2009

Diálogo con el Ogro Estético (XIII): Momento judaico en Rembrandt



G.M: Amigo Ogro, he visto pasar entre las penumbras de la biblioteca, un cuadro de Rembrandt lleno de luz. El Maestro Holandés pintó cascos para demostrar su afán por la luz y la forma que esta se plasmaba en sus lienzos. La obra que vi, sin embargo, es otra. Aun mas misteriosa por el istante de epifanía que registra, me refiero a la suntuosa "Fiesta de Belshazar".

Ogro: Lo que mas me intriga de ese cuadro es la construcción del sujeto judío, ya que como es sabido, Rembrandt vivió en la comunidad judía de Ámsterdam (los holandeses de las altas clases se solían llamar los "nuevos hebreos"), realizando una innumerable cantidad de retratos de judíos para rabinos y miembros de esta comunidad. Sin dudas el personaje que me mas me ha interesando de las juderias holandesas del siglo XVII es el metafísico geométrico Baruch Spinoza, quien después de haber sido expulsado y excomulgado de la comunidad judaica de Portugal, vivió como un ermitaño en una casa empolvada y vieja de esta ciudad. Mientras tejía aquel bello sistema geométrico metafísico que es su intrincada filosofia, poco leida hoy, donde Dios es todas las cosas (la piedra, el río, la palabra, la cosa y la mesa) como en los antiguos politeístas, Spinoza se ganaba la vida alisando cristales para oculares. Como la de Casal, su muerte fue trágica: una tarde inhaló el polvo de un cristal y quedó gravemente enfermo lo que le produjo poco después la muerte. Existe este retrato de Spinoza, quizás de un pintor alemán no muy conocido, que nos demuestra la sólida computara del filosofo: atento, de rostro claro, y muy pulcro, lo cual de una forma muy sutil como los judíos de los Países Bajos de entonces. Pudieramos decir que se encontraba misteriosamente feliz. Tras la guerra con España y el enfrentamiento con los fervientes calvinistas, mayoría religiosa de Ámsterdam, la demografía de judíos en comienzos del siglo XVIII declinó substancialmente. Rembrandt, como pintor del alto barroco, sigue siendo un misterio para aquel que estudia la relación del supuesto "arte judío" a la par de los movimientos estéticos en la Modernidad del Occidente.

G.M: Esta pintura que data de 1635 y hoy cuelga en el Museo Nacional de Londres, encierra una curiosa historia judaica: se trata de la fiesta de rey babilónico, Belshazar, momentos cuando su fiesta dionisiaca esta a punto de terminar por orden de Dios. Según la historia que encontramos en las escrituras del Libro de Daniel (Torah, capítulo V), el Rey Belshazar convocó a sus amigos y familiares a una fiesta, y para demostrar su virilidad pidió que los cálices del Templo fuesen traídos a la mesa para seguir tomando vino hasta perder el habla. La historia entonces cuenta como desde la penumbra y el ruido de esa noche, donde se habían reunidos los comensales en una de las habitaciones del Rey, la Mano Sagrada salio desde otro espacio y escribió indescifrables caracteres en la oscura pared. Las letras resplandecían – como las ha mostrado Rembrandt en su obra, salvo que para los presentes estas no eran visibles. Dios no se había rebajado a aquellos que habían roto su Ley: solo aquel limpio en el corazon podía ver su escritura esa noche. Su ultima sentencia. El Rey, como también podemos ver en la pintura de Rembrandt, muestra facciones de asombro y miedo en esa instancia de epifanía teofónica. Esa misma noche el Rey Belchazar fue encontrado muerto. Por una parte, la historia muestra el momento de la revelación e intervención de Dios ante el Rey, quien había tentado, sin pensar en la Leyes y Mandamientos, contra los objetos litúrgicos del Templo (cuya función es solo hacia Dios); mientras que por otro lado se pudiese interpretar este momento de miedo y temblor frente al Absoluto como metáfora del destino inminente del Reino, ya que pocas horas después la ciudad cayó en manos de los persas. He recordado el poema de Lord Byron "Vision of Belshazzar" de las 'Melodías Hebreas', el cual nos dice en las ultimas estrofas, la muerte paralela del Rey y del Reino:

A captive in the land.

A stranger and a youth,

He heard the king's command,

He saw the writing's truth;

The lamps around were bright,

The prophecy in view;

He read it on that night,

-The morrow proved it true.


"Belshazzar's grave is made,

His kingdom pass'd away,

He, in the balance weigh'd,

Is light and worthless clay;

The shroud, his robe of state,

His canopy the stone;

The Mede is at his gate!

The Persian on his throne!".


La historia no termina aquí. La parábola bíblica puede leerse no solo con una admonición hermenéutica de la realidad histórica del Reino Babilónico, sino también como metáfora de la ceguera y de la luz. Según el Talmud, y las no pocas indagaciones de algunos rabinos, la escritura de Yaweh en la pared muestra la elección de Dios para que Daniel leyera la escritura: el solo podia avisar la apocaliptica sentencia de los días están contados. El aviso de Dios, su sentencia (la condena) es en este nivel también sagrada: no puede leerse ni se escuchada por el culpable, sino por aquel que todavía es su siervo y su hijo.

Ogro: En cuanto al estilo y la ejecución de este lienzo que dices?

G.M: Si te fijas en la mujer que porta el atuendo bermejo, no es fácil dejar de remontarse a las astucias claro-oscuras de la escuela de Caravaggio y sus seguidores, que de hecho para Rembrandt, fueron una influencia directa. La luz, como ya habíamos dicho, es central para toda la obra de Rembrandt y en este lienzo existen dos focos centrales de esta dispersión: una luz que se emite desde la escritura misma de Dios, y otra de la extremidad izquierda, que ilumina las siluetas de las dos figuras que muestran sus inquietos rostros. Pero si aguardas, puedes ver de fondo a la izquierda lo que parece ser una alegoría de la muerte o de la ceguera, una figura completamente carente de color que parece tocar una flauta. Jacques Derrida en su libro sobre "La Memoria de los ciegos" ha notado que la pintura, como el cinema, es el arte de ver, lo que intuye a nivel de la traza se trata de no ver algo, de ignorar ese otro suplemente que está en los ojos para no ser visto. Ignorar la oscuridad de la luz que no se ve al ser visto. Quien esa figura? Que función juega bajo el claro discurso de este lienzo pintado por Rembrandt seguramente para un encargo de las altas clases judias? No sabemos. Esta figura no estaba hecha para verse, como tampoco los signos que Dios, con su loada mano, trazó en esa noche el destino de todos los hombres y de la Historia al condenar un rey.

2 comments:

R.L.R. said...

Gracias por este bello texto, Gerardo. Me enteré de cosas que ignoraba sobre Rembrandt y Spinoza. Muy original la estructura de entrevista con ese Ogro Estético que te has inventado -sucedáneo del filantrópico de O. Paz?

Gerardo Muñoz said...

Amigo Rafael, gracias por pasar. Pues si, no me había dado cuenta del parentesco de mi Ogro con ese otro ogro literario que es el filantrópico de Paz, al menos a nivel semántico son de la misma familia. Esto es una especie de fabulación para rescatar dos viejas pasiones: el arte del formato del dialogo didáctico que aprendí con Sócrates y Valery; y una vía para repasar y compartir viejas obras que siempre me han gustado.
Un saludo,


G