Saturday, April 4, 2009

Homenaje a Andrés Avellaneda: las agencias del crítico literario


Es imposible no aludir a Andrés Avellaneda cuando se habla de la literatura contemporánea argentina, o si se quiere, cuando se piensa los complejos problemas de la de la crítica social: poder político y literatura, crisis social y obra de arte, golpes de estado y la sobrevivencia del poeta en la sociedad de censura. Pocos críticos latinoamericanos (pienso en Julio Ortega, Roberto G. Echevarria, Rodríguez Monegal, Ángel Rama durante su periodo en la academia americana) han tenido una carrera tan brillante, donde se une la pasión del crítico con las exigencias de la creatividad y de la auspicia profesoral, como la del Dr. Avellaneda.

El Profesor, quien carga con mas de treinta años de carrera docente, no solo ha abordado el tema de la literatura social en America Latina, en especial de la Argentina, sino que también ha dejado su huella en la crítica de muchas otras literaturas. Tengo la suerte de conocer al profesor Andrés. Quizás sea al mismo tiempo una mala suerte, ya que le conocido un poco tarde. Cuando me refiero al lapso del tiempo lo hago no referente a un deterioro intelectual o como maestro, práctica que todavía realiza con gran vehemencia e infinita inteligencia, sino no haber trabado amistad con el durante todas esas décadas que impartió clases regularmente en la Universidad de la Florida. Este semestre dirige un seminario de Poesía Modernista y Vanguardista Hispanoamericana, la cual curso en el programa de graduado de la Universidad, y ha sido mi oportunidad de intercambiar, dialogar, y polemizar con esta prolífica fuente de las letras hispánicas.

Por su larga carrera y gran talento, dos de sus colegas y amigos Félix Bolaños y Saúl Sosnowski, decidieron comenzar un proyecto hace tres años en el cual se le rinde un modesto homenaje. El libro que fue presentado ayer, "Literatura, Política, y Sociedad: Homenaje a Andrés Avellaneda", recoge una serie de ensayos, escritos por nueve críticos, sobre temas que se vinculan ya sea con la obra crítica del Prof. Avellaneda, o con el tema de la sociedad literaria en America Latina. Saúl Sosnowski durante la exposición trazo un perfil de la labor del crítico y del amigo, por el cual recordó que en la crítica de Avellaneda se adelantan los primeros trabajos pioneros sobre política y arte en Latinoamérica, justamente cuando los sacerdotales estudios hispánicos dominaban los cursos académicos de literatura de los años setenta y sesenta en las esferas de Norteamérica.

El crítico, recomendó Ezra Pound, debe ejercer su poder creativo. También debe experimentar con el texto, buscar no solo el orden que compone una escritura, sino los niveles de su misma composición, o sea recrear el texto desde la otra orilla, desde la orilla de la lectura. Andrés Avellaneda es un exegeta de esa categoría: erudición y agencia creativa. Ya sea en la investigación de la censura durante el período militar de la Argentina, la obra de Cortazar o Borges, cuestionando la dudosa obra de Bioy Casares, o analizando la poesía contemporánea argentina; siempre guarda una distancia muy medida con los textos, y así excluye el burdo ejercicio de la imposición de criterios sujetivos. El texto se lee el mismo. Ningún hombre es merecedor de un homenaje, pero tampoco del olvido de los años.
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Este homenaje, mas que vanagloriar a un hombre, es una evocación a un hombre que ha estudiado toda su vida la literatura, y que sigue compartiendo su pasión por ella con muchos de sus amigos y alumnos. Uno de ellos, le felicita con esta breve glosa.
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Gerardo Munoz
Abril 2, 2008
Gainesville, FL.

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