Thursday, April 23, 2009

Rothko, la obra abierta y la música de Jim Aitchison




Rothko fue el último gran mito de la historia de la pintura Occidental: un judío exiliado que dedicó una dilatada vida a trazar, con vuelos inmensos de su brocha, la atomización del color rojo sobre la tela. Por que habría de elegir Rothko el color rojo? Siempre he sentido la curiosidad por las diferances, o sea las correspondencias de etimología a nivel léxico: Rothko – Red- rojo – rosh – rush – Roth- Rosa-…las cuales desde el nombre Rothko, se hallan en una compleja sonoridad que nos remite a ese color de la tragedia que es el rojo: el color de la sangre y del expresionismo. Severo Sarduy decía que pocos hombres le habían interesando tanto como Mark Rothko, pues el había encontrado en Rothko el efecto del retombe.


Las interpretaciones sobre Rothko varian. Algunos han preferido ver en Rothko una marca del Budismo, de esencia del satori Zen que suspende en su laguna mental, dejando al significado y a las conjunciones ontológicas sobre el aire de la ausencia icnográfica. Para los historiadores de esa falsa categoría en la disciplina que llamamos "Arte Judío" han llegado a ver en Rothko la importancia de la coloración durante la menstruación, tal y como se describe en el ekfrasis de las glosas del Talmud Babilónico (Tractate Niddah 19ª):

"Cinco tipos de colores vaginales son sucios: el negro, el rojo, el color de una carne cocida…Que color es verdaderamente el "rojo"? Uno negro, como el de la sangre de una herida? Como el sedimento de la tinta; si es oscuro es sucio y si es suave es limpio. El color brillante? El color como el agua del manantial de Beth Kerem sobre el agua que hace flotar. Como un vino diluido? Dos aguas y un vino de Sharon".
La monocromía de Rothko entonces seria como enormes flujos vaginales: el momento inicial de la pintura, o sea el color que converge en el momento del origen de la vida, el interior de la concavidad del lienzo de Gustave Courbet. Esta inscripción sanguinolenta sobre un panel solo se puede hacer bajo las correlaciones interpretativas de una "obra abierta", que ofrece una estructura múltiple, organizadas en estructuras sísmicas, como bloques o átomos de ideas no actuales, como gestos libres de correlaciones ideo-estéticas. Haroldo de Campos en su ensayo sobre "La Obra Abierta", que por cierto se adelanta al que Umberto Eco escribiese con el mismo titulo (he ahí la ansiedad de la influencia en paradoja borgiana), recuerda que se trata de tanto de una aventura, como de una "tirada de dados" a la Mallarme; una "constelación inequívoca" de multiplicación: "sin embargo, seria suficiente dar algunas pistas sobre la catálisis morfocultural causadas por sus obras". Rothko es un artista de opera aberta, cuyo significado general y radiales se dispersan (como en la proliferación Neo-Barroca), sin significado, dejando atrás el eje central de carga semántica.
Primero habían sido las sinestesias de Morton Feldman para el Museo Judío antes que The Kreutzer Quartet de Jim Aitchison vinieran a inundar el silencio de las obras de Rothko en la última exposición en el Tate Museum de Arte Moderno en Londres. El museo le propuse al joven músico hacer unas composiciones para la obra de Rothko o mejor, le propuso traducir la obra de Rothko en partituras: de color a aire, de pigmento a cadenas sonoras. Hallando ese modelo abierto, Jim Aitchison dibujó, como el John Cage que unía la música y la pintura en el espacio del pentagrama; cuadros para formular la música a partir de las traducciones cúbicas de Rothko. El artista explica que: "tenia que encontrar un modo de traducir el color en sonido. Y fue así que inventé mis matrices musicales basadas en las formas geométricas 'T-shaped". Una cuidadosa lectora de Stephane Mallarme confirmará que se trata del mismo procedimiento estético de traducción de un medio a otro: pintura a fotografía; de artes decorativas a la poesía. Rothko llega a la música a través de su pintura disonante: el intercambio que no es mas que una mera traducción. Aitchison, más que músico es traductor: un pintor musical de un lenguaje a otro. Volviendo a la vieja tesis de Paúl Valery, es indudable que todavía vivimos y que somos hombres de traducción.


Y no es el color rojo una de las traducciones mas fatales de la emoción, que a su vez es otra forma misteriosa de la música? Las traducciones de Aitchison no es una música para que acompañe a un cuadro de Rothko, ni para que complementen el color, sino para repetir el color mismo. Es desde estas simetrías de medios donde la forma esa apertura indescifrable que son los inmensos lienzos de Rothko. El mismo acto de mirar rojo de Rothko es una traducción de la emoción.

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Gerardo Munoz
Abril 24, 2009
Gainesville, FL.

4 comments:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Gracias por este interesante esfuerzo de presentar analogias al color rojo. Siempre es complicado. Adorno que, no simpatizaba mucho con las sinestecias, las llamaba "dubious analogies". A mi me parecen siempre instructivas, aun cuando uno pueda discrepar con las analogias que terminan siendo equivalencias mas o menos subjetivas. Seria agradable compilar algunas de esas analogias. Un saludo.

Gerardo Muñoz said...

Si, desde luego, es mas bien un "juego" que otra cosa, pero es interesante comparar, medir, ver las correlaciones, en fin deconstruir el texto visual. Habria que buscar muchas otros ejemplos analogos, es cierto...se me olvido mencionar el charco de sangre cuando murio Rothko que de alguna manera es casi una pintura tambien, no?
un saludo,

G

Anonymous said...

Muy bien, Gerardo. Pero a tus fieles lectores aun nos debes algún adelanto del libro sobre las ruinas en los escritores cubanos. Espero que pronto quieras compartir algo de eso con los que te seguimos y admiramos.

Gerardo Muñoz said...

Anonimo:
Lo de la "Ruina" esta un poco estancado, y va muy lento porque bien pudiera ser un libro. Lo que si pude llevar a cabo fue un ensayo sobre la funcion de las ruinas en la obra de Ponte que presente en el ultimo Coloquio de Literatura (UF). Hace un mes atras colgue una nota sobre el evento, y publique el resumen de la ponencia.
De todas formas envieme su correo, o escriba al mio para hacerle llegar el ensayo si es de tanto interes.
un saludo, y para la otra deje su nombre que no hay porque esconderse (no estamos en Cuba, asi que no hace falta la autocensura).

Gerardo