Wednesday, June 10, 2009

Borges, político y cubanólogo


No quisiera reiterar los diferentes vínculos políticos que todavía hoy, después de más de veinte años de la muerte de Jorge Luis Borges, continúan siendo subterráneos a su gran literatura o a su perfil de bibliotecario ciego: derechista militar y venerador de la gloria sacrificial militar según Vargas Llosa [1]; o comunista, autor de aquellos versos “Salmos Rojos” de una juventud perdida entre el temprano exilio suizo y los cenáculos asistidos con Rafael Cansinos-Assens y los ultraístas. Todavía la crítica encuentra peligrosa la tarea de localizar a Borges en un discurso político, o es quizás que Borges – como en aquel famoso epigrama sobre “el Otro”, se desplaza constantemente y se multiplica como en un espejo imposible de ser inscrito en lo político? Lo más enigmático, si se leen las entrevistas con Borges, es su autonegación no solo al compromiso político, sino al saber político, al simple acto de opinión. Le gustaba autodenominarse como su padre: “…descreo del Estado, y creo en el individuo; o sea soy un modesto anarquista a lo Spencer”. Pero siempre se mantuvo al margen?

Borges, aunque parte del “Boom” Latinoamericano, nunca llegó a Cuba. Sin embargo, en esta muy calada carta pública, fechada de Marzo 1958 (El Mundo), Borges defiende la "causa" cubana. Es meritorio citar in toto:

"Los escritores y artistas argentinos que suscriben, en estos momentos en que, luego de superado un periodo de dictadura, el país se apresta a recuperar su plena normalidad institucional, dentro del orden democrático basado en el respecto de los derechos fundamentales de la persona humana, expresan su solidaridad con quines, en otros pueblo de America, luchan por la liberación de sus respectivos países, sometidos a regimenes de fuerza. Desean manifestar especialmente su apoyo moral al pueblo cubano, que, tremendamente agraviado y despojado de las garantías elementales de la civilización política, súfrete persecución, vejamen y tortura, y lucha con admirable decisión y valentía para abatir la dictadura y restablecer, en la tierra de Marti, el imperio de la libertad y la justicia, cimentados en la soberanía del pueblo y en la vigencia del derecho”. [2]


Entre la admirable utilización de dicción habría que subrayar palabras como “libertad”, “Marti”, “soberanía”, escritas en pleno 1958, hoy elementos del discurso del cubanólogo. Entre los firmantes también se encontraban Adolfo Bioy Casares, Eduardo González Lanuza, y Julio Aramburu. Las referencias cubanas encasan en la obra de Borges, salvo dos particularmente memorables que rescato del olvido mientras escribo esta nota (y no libres de carga política, por cierto): “Marti? Ese es una superstición insular” [3]. Aseveración que pudiese decir algo sobre nosotros. “Virgilio Piñera, vaya mariquita!”. Así anota Bioy Casares, tras la vista del cubano, en uno de sus apuntes en los diarios sobre Borges.
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[1] “Borges, político” por Mario Vargas Llosa. Letras Libres 1999.
[2] Textos Recobrados (1956-1986) por Jorge Luis Borges. “Expresan su adhesión al pueblo cubano” pp.325-326
[3] Conversaciones con María Esther Vázquez.
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Gerardo Munoz
Junio 10, 2009

3 comments:

chiquitacubana said...

saludos matancero, encantada de conocer tu blog

Anonymous said...

BUEN POST GERARDO. HASTA AHORA NADIE HABIA MIRADO A A ESTE AUTOR Y CUBA.

Gerardo Muñoz said...

gracias "Chiqui". Un saludo,

-G