Tuesday, August 25, 2009

Œuvres Complètes de Albert Camus


Creo que fue Mallarmé quien, seguramente desde algún rincón de su hogar, miró de reojo un libro de sus versos, y dijo que toda la vida se había gastado para llegar y lograr esa empresa. Se necesitaron muchas decadas para llegar a ver ese libro encuadernado. El tono es patético, pero sincero: el autor vive un infinito número de cosas y le suceden otro infinito número de cosas, y todo eso al final de la vida es solo un vago tomo en algún anaquel si la dicha asi lo quiere. Otras veces ni eso: llega el olvido y borra las huellas de tu nombre y de aquellas sensaciones. La escritura que, justificada por esas efemérides durante el curso de la vida, alcanza una triste forma de geométrica solidez. Un libro, como el símbolo de un apartado postal de un muerto, solo parece recordar la firma de su autor.

El Profesor Emérito Raymond Gay-Crosier lo conocí por primera vez hace apenas un año cuando asistí a un coloquio (CAMUS ET L’HISTOIRE) que él había organizado sobre la vida y obra del escritor del absurdo Albert Camus. Depilaba una desmesurada exaltación por una labor que venia hilvanando desde hace ya una década: editar y anotar la Obra Completa del autor de El extranjero. Una labor casi Escolástica o Judaica, pues nos hacer remembrar aquellas anécdotas de monjes, casi ciegos y alumbrados por la lengua lumínica de algún candelabro, comentado el Torah o rectificando alguna incorrecta traducción de Aristóteles hecha por Averroes. Varias veces podemos comprobar que el arte de la filología o el trabajar con textos, no ha cambiado mucho desde aquellas pesquisas originarias que, para nuestra felicidad, inventó el lagado del libro. Reunir una Obra Completa, sea el autor menor o mayor – personalmente en el presente pienso que Camus es un autor menor, es una tarea inmensa, sobre todo cuando revisamos que el Dr. Gay-Crosier es director de un departamento de lingüística, que todavía imparte algunos cursos, y que ha dedicado toda una vida a la pureza de los olores de los papales antiguos. La depilación de un raro fetiche (yo también me he visto envuelto en su aura) del placer por los olores antiguos, las texturas de las paginas, y la visualidad de un tipografía desconocida, la cual manoseamos como si tuviésemos a un bebé entre las manos. La pasión de Crosier por el autor argelino, la he visto pocas veces en un profesor de universidad (quizá, el otro ha sido Francisco Morán con su hechizo por Julián del Casal), es decir, que muchas veces se confunde la vida del que estudia la materia con la materia misma, y que se le hace imposible dejar de pensar, tan solo por un día, sin mencionar el nombre de ese autor que admira y que no olvida. El coleccionista – ha dicho Walter Benjamin en reiteradas veces – siente el objeto como un ser viviente, como un compañero en el exilio humano. Así creo que, si no me equivoco, también lo siente el Prof. Gay-Crosier, quien acaba de llegar a los confines de su misión, pues la Biblioteca Albert Camus ha visto la luz del día este año, y pronto hará a muchos otros lectores felices por esos aciertos inesperados que se agradecen al abrir cualquier libro.
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La imprevista muerte de Albert Camus en 1960, hizo que la casa editorial Gallimard dilatara la producción de la Obra-Completa que Roget Quillot había comenzado con los dos primeros volúmenes, en los cuales habia dejando mucha materia afuera. Solo se recogía el teatro, los discursos y las novelas. El segundo volumen recogía los ensayos del filósofo. Con solo la mención de estos dos tomos, cualquiera fácilmente entendía porqué la labor que ha terminado el Prof. Gary-Crosier es invaluable. No solo se excluyen aquí las cartas Camus, sino también los noveletas, los cuadernos de apuntes (indispensables para el ávido lector de este autor, pues comparto el juicio que es justamente aquí, donde se puede encontrar el mejor Camus). Otros cuentos y novelas inéditas – como La Muerte Feliz o El primer hombre, ahora pueden leerse en comparación con La Plaga o La Caída. El catalogo de las obras de Albert Camus, un autor proto-existencialista y fragmentario a primera vista, nos deja entrever que el autor si tuvo en mente cierta coherencia temática en su producción literaria. Uno de los meritos alcanzados con esta compilación es, felizmente, ver como Camus se forma a través de los años y desarrolla muchos de sus temas universales.

La colonización, la raza, la estupidez y el absurdo de la vida moderna, el terrorismo (hay que no olvidar que adaptó Los Poseídos de Dostoievski al teatro), y la represión del Estado Moderno, son los temas que hacen de Camus nuestro autor contemporáneo, mas allá de su ingenuidad por una filosofía de una vida "autentica", de una importancia de la rebelión, o de la responsabilidad incondicional de lo ético, algo que fue un leve estado existencial-patriótico de los franceses de la Resistencia. Camus vive en otros lugares. Felicitamos al Dr. Gay-Crosier, y no dejamos de sentir ese raro júbilo al saber que ya los huesos escritos de Camus descansan en ese sepulcro común que es el libro.
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Gerardo Munoz
Agosto 25, 2009
Universidad de la Florida
Gainesville.

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