Friday, September 25, 2009

El "Sky Mirror" de Anish Kapoor por Ernesto Menéndez Conde


Desde el 19 de septiembre del 2006 hasta finales de octubre de ese mismo año, el artista Anish Kapoor alteró en espacio público del Rockefeller Center en Manhattan. Su instalación, titulada Sky Mirror, consistió en un inmenso espejo de acero inoxidable (de 10,6 metros de diámetro y 23 toneladas de peso) orientado hacia el cielo.

Anteriormente Kapoor había realizado otras piezas similares, aunque de proporciones algo más modestas. En Manhattan, sin embargo, Sky Mirror creaba un efecto todavía más inquietante ya que permitía ofrecer un contraste muy acentuado entre el reflejo del cielo, en la parte cóncava del espejo y el usual ajetreo de la avenida. Kapoor llevaba –como se repitió varias veces- “el cielo a la tierra”. Sky Mirror interrumpía la usual agitación de la ciudad (las sirenas, las aglomeraciones, el tráfico incesante, los transeúntes apresurados) y proporcionaba un espacio de calma.

Al igual que la conocida imagen de la Ilíada, “la aurora de rosáceos dedos”, Sky Mirror implicaba una personificación del cielo, como si se tratase de una divinidad a la que se rindiese la ofrenda de su propia contemplación. Kapoor revivía, en pleno corazón de Manhattan, invocaciones a principios cósmicos tal vez comparables a los que consagraron algunos monumentos de las culturas politeístas de la Antigüedad.

Sky Mirror jugaba, al mismo tiempo, con la asociación entre el ojo y el espejo. En el lado convexo de la obra los espectadores se veían a sí mismos reflejados, como si fuesen captados desde las alturas. Sky Mirror podría interpretarse en dos direcciones: un espejo orientado hacia el cielo y, a su vez, el cielo como un espejo que devolvía una visión del mundo desde un punto de vista inusual, desde un punto de vista aéreo. Benjamin hizo notar que el aburrimiento -un fenómeno inherente a las ciudades modernas y que, según dijo, comenzó a experimentarse en proporciones epidémicas hacia 1840- comenzaba por el clima. "Nada aburre tanto al hombre ordinario como el cosmos. Por ende, para él existe la más profunda conexión entre el clima y el aburrimiento", escribió Benjamin en algún lugar de su Libro de los pasajes. ¿Podría sostenerse esta afirmación ante el espejo de Anish Kapoor? Sospecho que no.
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Ernesto Menéndez Conde
New York, 2008

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