Monday, September 21, 2009

Vitus o el anti-genio


Sobre algunas colmadas tardes de Gainesville, un amigo y yo – el primero un matemático y el último un fracasado - solíamos intercambiar algunas palabras sobre la cuestión del genio, aunque siempre, sin darnos cuenta que, desde luego, caíamos en la trampa: ¿se nace genio, o se condiciona el genio? –era siempre el enmarque de la cuestión. Y nuestro error. Recuerdo haber citado a la autoridad de Schopenhauer reiteradas veces, mientras que él me rebatía con proclamas de los estudios más recientes de la ciencia neurobiológica, y de otros atroces bicéfalos por el estilo. El caso era que, si bien habíamos llegado a la universidad y habíamos leído algunos libros (pensamos que habíamos leído toda la Biblioteca de Babel, de seguro), no había pudor en nuestro pensamiento. Y lo más triste: se peleaba verbalmente para tener la razón y para el desacato de no llegar a conclusión alguna en el oficio del convencimiento.

No se debe esperar en las líneas que siguen, una reflexión, o lo que seria peor, una solución a las antiguas materias, sino la fuga de aquellas preguntas y con suerte, el olvido de las mismas. Ya que el propósito será más modesto: notar algunos encuentros de un film.

Harold Bloom, descuidadamente, ha versado en varias ocasiones sobre el tema de su carencia: la genialidad. (Tal pareciera que él sigue sentado sobre las tardes de Gainesville). Su tesis embarga una tautología: el genio existe porque existe. Bloom no nos dice cómo es el genio, salvo que existieron – y siguen existiendo – en la tierra. En el cine, la invención del genio recorre el molde arquetipal: el genio es un loco, un antisocial, un depresivo, y solo brillante en la particularidad que emprende. Es decir, que su complemento es su fracaso.

De Dustin Hoffman en Rain Man a Russell Crowe en A beautiful mind, la representación del genio es una infeliz secuencia de errores: fracasos en el amor, esquizofrenia, continuas burlas, etc. La substancia del genio viene siendo solo una serendípia del personaje.

Vitus (2006), film de Austria nos deja ver un infante suizo de doce años que no es nada de esto; lo cual implicaría que no es genio, sino anti-genio. "Anti", porque no cumple el esquema anotado, y genio, porque lo es parcialmente. No es cierto: Vitus es un genio total: se hace pasar por bobo, hace multimillonario al abuelo, fomenta el fracaso de su padre, y enamora a una chica mayor que él poniendo en uso las teorias de Lacan. Estas enumeraciones, ya lo sé, son pareceres de un personaje de la picaresca, pero Vitus, en el fondo, es un genio en el piano. El problema, luego, es el siguiente: ¿es esto último lo que lo hace genio, o serán los otros múltiples amaños?

El film confirma una vieja idea: la de las nupcias entre el vuelo y la música, y no seria impertinente especular sobre un juego dialéctico: Vitus se vuelve pianista porque no puede volar, o que Vitus, al poder volar, se hizo pianista.
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Al fin y al cabo, el personaje no traiciona a ninguna de las dos ideas, sino que las vuelve suyas. Las practica. Vitus toca el piano, y sabe volar. El otro acierto visual del film es que no incurre en el pretencioso retoricismo de los origines. Es decir, el director no capta el momento en que Vitus encuentra su genialidad frente al piano, ni tampoco su pasión por el vuelo de los aires. Se presenta la pasión, el desarrollo de esta pasión, y el espectador llega a imaginar su origen si lo desea.

El arte cinematográfico, como el erotismo, se enriquece por las sugerencias y por la complicidad del veedor. Arguyamos un ejemplo: se puede prescindir de toda explicación de la tristeza de Bruno, el niño en Ladrón de Bicicleta, al saber de la pérdida de su padre Antonio, ya que la primera escena del film en la que Bruno pule con esmero el pedal, justifica el amor por la máquina. En Vitus, el film navega sobre este mar de sugerencias furtivas: nunca vemos a Vitus pasarse horas en el simulador de aviación, ni en una tienda comprando un gabán, ni desmembrando ecuaciones matemáticas. Todo se justifica con pinceladas menores, y con la idea que el espectador ha aceptado desde el comienzo: la de Vitus como genio.

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Gerardo Munoz
Agosto, 2009
Gainesville, FL.

1 comment:

Anonymous said...

Ay que bella pelicula! Tengo que verla cuando tenga un tiempito. Muchas gracias por la recomendacion Sr. Gerardo.

Maria