Sunday, October 18, 2009

El aura del arte



En otras ocasiones he escrito sobre el origen del cine desde la perspectiva de los "Pasajes" decimonónicos en Paris. Siguiendo estas pautas, ahora me gustaría incursar en el famoso ensayo de Walter Benjamin "La obra de arte en la era de la reproductibilidad mecánica" (1936), sin dudas su ensayo mas famoso, y quizá el mas perdurable. Este ensayo, por su parte, es el texto fundacional de la teoría moderna del cine, y su contribución al campo ha sido inmensa. Solo basta recordar lo mucho que el análisis de John Berger en Ways of Seeing se endeuda con el ensayo de Benjamin.

Según Benjamin la historia del arte no solo se debe a los medios que producen objetos bellos, sino que es una forma de percibir el mundo. En su origen, las obras del arte tuvieron su lugar en los rituales, aunque al llegar al siglo V, el arte comenzó a desprender un valor de culto, por el cual se favorecía el valor de su exposición. El objeto estético, sin embargo, continuó teniendo una función religiosa hasta el Renacimiento, cuando la semblanza de la perfección de lo divino cambió hacia un nuevo culto de belleza secular. Si una obra de arte era una representación sagrada o una perfecta encarnación del Ideal de la belleza, el poder de la obra de arte residió por mucho tiempo en su unidad de espacio y tiempo. La estatua de David de Miguel Ángel, originalmente exhibida en Piazza della Signoria significaba, por el hecho que se encontraba en el centro del poder secular de Florencia, que era una parte de la inmensa gloria del estado florentino.
.
Sabemos que existen un sinfín de reproducciones de la estatua de David, pero en el siglo XVI la pieza retuvo su aura original, o como lo define Benjamin: "el fenómeno único de la distancia". Cualquiera que visite Galleria dell'Accademia en Florencia, donde el David se encuentra hoy en día, podrán darse cuenta que aun ésta retiene algo de aquél poder del aura. Aunque siendo uno de los objetos mas conocidos del imaginario del Occidente, la experiencia de ver la estatuilla sigue siendo embelezando a las masas que se aproximan para mirar. Pero ver el David en un museo lleno de gente no es lo mismo que haberlo visto en la plaza renacentista del siglo XVI. Mucha de la atracción que hoy tiene esta pieza, se debe en parte a sus copias. Las obras de arte siempre han podido insertarse en diferentes contextos, así cambiándoles el sentido, ya que siempre es posible reproducir una obra de arte. Sin embargo, con la invención de la fotografía en el siglo XIX, la idea de reproductibilidad destruyó las cualidades estéticas del aura.

El siglo diecinueve atravesó por la segunda gran crisis de la belleza. Por primera vez fue posible reproducir una copia perfecta de una obra de arte y distribuirla a escala masiva. Ya no era necesario viajar por el mundo para contemplar obras de arte, pues las obras se podían ver por todos y en todos los lugares sin necesidad del original. Durante este siglo hubo incursiones en crear pinturas y esculturas para un consumo en masa – como las tecnologías proto-cinemáticas de los panoramas, aunque estos intentos fueron fallidos. La reacción a la declinación del aura del arte, "el arte por el arte", creó a su vez una nueva teología del arte. El "Arte Puro" buscaba negar toda función o categorías sociales del arte. La fotografía misma en sus inicios intentó emular el culto por el valor estético. Las primeras fotografías del siglo XIX retrataban el rostro, que alimentaba el culto por el recuerdo y la presencia. El aura tuvo su último suspiro en el rostro fotografiado, arguyó Benjamin.

Creo que nadie se atrevería, incluyendo a Walter Benjamin, ha pensar que una fotografía del David es exactamente lo mismo que la experiencia de verla en el museo. Por ejemplo, para tener el impacto de los Lirios de Agua de Monet, es imprescindible viajar al MOMA. Aunque en el mundo actual, repleto de imágenes universales, ya no contemplamos la obra de arte, sino que la registramos y seguimos nuestro paso. El Rothko Chapel, es una muestra de cómo el valor contemplativo del arte ha declinado, ya que es necesario construir un espacio arquitectónico para filtrar el ruido de otras imágenes. La "reproductibilidad mecánica" significa que el arte hoy solo se puede apreciar como una forma de distracción. Creo que lo mismo se puede decir de todo lo que nos rodea. Como resultado del desarrollo de la reproductibilidad mecánica, la forma artística más importante del siglo XX se basa en pura distracción: el cine.

___
*(Traducción del inglés por Gerardo Munoz. Octubre del 2009)
Richard Prouty
Octubre 2009

3 comments:

Laberintos said...

Te aseguro y no sé si lo has sentido, que ver el David en vivo y en directo te situa literalmente en un "estado de gracia". Siempre leo tus entradas y varias veces no me permite comentarlas. Veamos si esta vez tego más suerte. Un abrazo y muchas gracias por estas delicias para la mente.

Gerardo Muñoz said...

Hombre (o mujer, aun no se su nombre, pero bueno, poco importa, vale la amistad y no las categorias), muchas gracias, y agradezco que pases por aqui, yo tambien cuando tengo tiempo paso por su espacio. Que curioso, porque no hace mucho una amiga me dijo lo mismo acerca de los comentarios, y no lo tome en serio. Es algo raro, en fin, los "duendes de la tecnologia" sabran.
Un abrazo Laberintos,

G

rmprouty said...

I can't really read Spanish any more--no practice for a long time--but this looks great! Thanks for translating.

-RP