Monday, October 12, 2009

La imagen a través del diseño: Félix Beltrán


"The present exhibition includes twenty brand designs chosen by the artist among the extensive oeuvre he created over more than fifty years. This collection embodies a particular moment of Modernism that made the most of the findings of father of semiotics Charles S. Pierce (1839-1914), who defined the typology of the sign according to the ways in which it refers to its object, as Icon, Index or Symbol..."
- Rafael López-Ramos (curator of the exposition), excerpt from the catalog essay
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La West Gallery del Miami Dade College ubicada en el Doral pone a nuestra disposición la exposición 20 Brands by Felix Beltran (20 marcas de Félix Beltrán). La muestra tiene dos grandes méritos. Destaca en primera instancia una manifestación --el diseño-- muchas veces relegada por el circuito artístico que aún hoy sigue reproduciendo el obsoleto esquema dividido entre Bellas Artes y Artes Aplicadas que arrastramos desde el siglo XVIII. Clasificación que responde a la rebasada idea de genialidad artística y noción del arte como tarea estética desinteresada que divorciaba a las Artes de cualquier funcionalidad o carácter utilitario. Tal noción ha sido rebatida desde fines del siglo XIX gracias a las vanguardias artísticas y el arte moderno en general. Lamentablemente, el circuito tradicional de las artes sigue aún hoy arrastrando tal nomenclatura y reproduciendo dicho esquema socialmente, en un público más amplio. Por otro lado, la exposición sobresale al poner a disposición del público una depurada selección del trabajo con identidad corporativa que ha venido desarrollando Félix Beltrán, uno de los maestros del diseño gráfico cubano.

Félix Beltrán (La Habana, 1938) se formó como diseñador en la School of Visual Arts (Escuela de Artes Visuales) y The American Art School, ambas localizadas en Nueva York, ciudad en la que el artista reside durante sus años de formación como diseñador, entre el 1956 y el 1962. Durante estos años Beltrán trabaja como Director artístico asociado del American Publisher Co. (1957-1960) y Cypress Books (1960-1962). A su regreso a La Habana, en 1962, Beltrán continua perseverante su carrera de diseñador. Así destacan su autoría en el diseño de imagen de eventos cruciales como el Pabellón Cubano en la Expo de 1967, en Montreal y la Expo 70, de Osaka.

Son estos años vitales para el diseño gráfico tanto en Cuba como en Latinoamérica, y sin duda alguna, Beltrán junto a otros nombres como Azcuy, Reboiro, Muñoz-Bach, Ñiko, Taboada, Palleiro, Magallanes, entre otros, es uno de los pioneros que enarbolan todo este movimiento de reivindicación de la imagen visual. Durante la década de los años 70 que aparecen instituciones de enseñanza dedicadas al diseña en la región, labor en la que Félix Beltrán es medular.

La imagen gráfica está indisolublemente ligada a nuestra cotidianeidad modelando nuestro modo de interactuar con el entorno y la manera en que decodificamos mensajes cada vez más complejos. Herencia de todo el bagaje visual que acompaña a la historia de la especie humana, la grandeza del diseño reside justamente en su carácter emblemático y de síntesis aunado al hecho de ser una manifestación que se integra a la vida diaria pasando desapercibido la más de las veces. Y me refiero en este sentido al hecho crucial de que el diseño sustantiva en primera instancia su función, pasando de manera latente su sentido estético. Sin embargo --curiosa paradoja-- el diseño no reclama del espectador entrenado que a exprofeso se acerca a la galería, sino que dúctil y activo irradia a todos permeando todos los rincones de nuestra existencia. Tal es la magia del diseño.

Y dentro del diseño, sin lugar a dudas, la identidad corporativa es una de las ramas con la que más en contacto estamos en nuestro día a día. Encargado de transmitir a través de la imagen el sentido y misión de la empresa, la imagen corporativa es en esencia simple y debe trasmitir su mensaje instantáneamente. De ahí, la síntesis que le tipifica. La presente muestra está compuesta por el diseño de logo de veinte marcas corporativas creadas por Félix Beltrán donde dominan como constante el uso de un solo color y la reiteración de un único elemento iconográfico elemental y suficiente.

En este sentido, destacan Hotel La Habana, 1956 y en el que el artista se basa en el uso de la tipografía como elemento suficiente. La H que encabeza tanto Hotel como Habana, sugiere por su morfología la imagen icónica de una cama que Beltrán redistribuye en una gran H acogedora que termina por ser el hotel, ese edificio lleno de habitaciones --y camas-- que invita y acoge. El empleo del color azul sugiere la idea de distensión y descanso que tipifica la industria hotelera.

En el caso de Salles, 1973, asistimos a la creación de un logo para una empresa de cerámica, de ahí el color terracota elegido. Magistralmente, Beltrán juega con el espacio negativo-positivo para fundir imagen y tipografía en un único diseño. Dos vasijas de cerámica en posición horizontal e invertida crean en sus línea limítrofe la letra S de Salle. A su vez, el carácter sinuoso que domina apoya la idea táctil y dúctil asociada al medio de la cerámica. El logo creado para Swiss Red Cross, en 1995, con sede en Zurich destaca por su belleza y economía de recursos. Beltrán reproduce la cruz roja como elemento icónico central. No tiene sentido buscar otro elemento, la cruz roja es mundialmente conocida por este ícono. El rojo que impone sentido de urgencia, de herida, domina el logo, pero del centro emerge otra pequeña cruz, blanca, símbolo propicio de la misión de sanar y de paz tan caro a esta organización.
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Janet Batet
Octubre 11, 2009
originalmente publicado en El Nuevo Herald de Miami.
foto: propiedad de Rafael Lopez Ramos

1 comment:

R.L.R. said...

Hola Gerardo, no sabía que habías colgado esto. Gracias!
Un abrazo