Saturday, February 28, 2009

IV COLOQUIO INTERDICIPLANARIO (UF): Encuentro con la Dra. Gascón Vera (día 2)

Aunque no conocía personalmente a la eminente académica, la Dra. Gascón Vera (University of Boston), si había leído algo de su obra crítica, en especifico las paginas sobre la poesía de Pedro Salinas, aunque este es solo uno de los muchos poetas que la estudiosa de la literatura española ha comentado en su ya extensa produccion academica. Cuando el director del Coloquio IV, Francisco Salgado, me pidió que tradujera la ponencia de la Dra. Vera, mas que un placer fue una extrañeza, ya que la Dra. Vera abarcaría el tema de uno de mis filósofos predilectos, Jacques Derrida, a quien utilizaría para explicar el problema de la "Herencia" en el Teatro de Calderón. Resulta curioso que una especialista en filología románica e hispánica, atraviese por esa galaxia posmoderna que es Jacques Derrida, un filósofo tan de moda hoy como también malentendido. Pero, después de oír la presentación de Vera sobre Calderón y Almodóvar a la luz del marco teórico de Jacques Derrida, bien se pudiera decirse que Vera es una de las herederas del archivo del filósofo frances. Con firmeza y elocuencia, la Dra. Vera nos habló de Segismundo como un carácter siempre a la espera de la herencia, de una doble herencia sobre su libertad y sobre su reino, mientras que (en la segunda parte de su conferencia) nos introdujo en el mundo de las mujeres de Pedro Almodóvar a través de Lacan y el psicoanálisis. Este modelo hibrido de Vera nos enseña también a barajear con los dogmatismos escolásticos que dominan el saber académico. Me explico: cuando me le acerqué a Vera y le pregunté como se había atrevido a utilizar ese doble gesto entre Derrida y el psicoanálisis (me parece una contradicción explicita unir ambos marcos teóricos en un trabajo), se sonrió y me dijo: "Vamos es que aquí todo es de todos, y para mi existe espacio tanto para el uno como para el otro". Los derrideanos de hoy pretenden librarse de las ideologías falocentricas y de las antiguas figuras patriarcales de la crítica, a la vez que falazmente, han beatificado al santo más grande la crítica literaria, el mismo Derrida como figura intocable, como otro Padre. El trabajo de Vera replanteo estas cuestiones, mas sirvió como fusión entre las variantes de la critica actual: desde Derrida y Lacan, hasta los estudios semióticos de la cultura y las lecturas escuetas basadas en la vida del autor.
El trabajo que expuso como conferencia el pasado sábado en la tarde puede ser resumido en estas palabras que he traducido a las ingles a continuación:
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"After Derrida: A Critical Look at Works of Two Pedros: Almodóvar and Calderón"

Elena Gascón-Vera
Wellesley College
(Translated by Gerardo Munoz)
Abstract

Jacques Derrida, after five years of his death in 2004, continues to be the philosopher, theoretician, and literary critic who can open an infinite field to question the significations of cultural artifacts. In my conference: "After Derrida: A Critical Look at Works of Two Pedros: Almodóvar and Calderón", I will try to explain derridean ideas within the dynamic signifiers that appear in both authors, which apparently what only unites them is the fact that they are both named "Pedro", and born in Spain, which means that they are united in the linguistic synchronism that reproduces a particular history and culture.

In my conference I will demonstrate that a precise and selective reading of Derrida's texts can transcends their supposedly obscurity and paradoxes in order to stimulate the critical analysis, at the same time that it throws light to the interrelated mechanisms between ethical and personal signifiers of the different characters of the works under our study.

In the first part of my conference "¡Hijos sí, maridos no! La agencialidad de la mujer en las películas de Almodóvar," I apply the derridean concepts regarding "cultural performance" and "iterability" in order to explicate how the films of Pedro Almodovar (1951) – from his first Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón (1978), to his last Volver (2006), animate Spanish women to become independent from the "phallogocentrism " as it is imposed by Western culture. The humorous but radical solution of Pedro, el Manchego, is that women must get rid of their husbands in any way possible, including homicide.

In the second part of the conference "La vida es sueño. Construcciones de historia y de herencia", I will revisit the canonical work of Pedro Calderon de la Barca (1600-1681), applying to the character analysis the derredean concept of "inheritance". Through this concept one can transcends the traditional critical interpretation that reads the calderonian text as a typical work of the Spanish Golden Age, which discusses themes such as monarchy, honor, lies and honesty, the shortness of life and moral salvation, and the spiritual life. Reading the text from a derredean focus point one can transcend the philosophical/religious interpretation reduced to that epoch, which occupied itself to the problems of freedom, human free will, education, pride and humility, and the specific themes of the fallacy of the argument of predestination. With Derrida's ideas, finally one can determine the character's reality as more universal and less transcendental that represents the human being as a unique established link in the ontological genealogy; interrelated and inherited, which gives faith to our existence in the world.


Tuve la oportunidad de charlar con la Profesora Vera antes de su conferencia, donde hablamos de temas tan versátiles como los gatos, la inteligencia de los animales y la filosofía de la lengua, el pensamiento de Derrida, la traducción, y la vida en los campus de las universidades norteamericanas. Dotada de un humor desbordante recuerdo una memorable sentencia de esta gran profesora: "Los gatos son inteligentísimos, son cariñosos, casi mejores que los humanos, si claro, mejores…tu tienes gato? Yo le respondí en negativo, pero si le conté como de niño le tiraba fósforos prendidos a la cola de mi moribunda anciana gata Misu alla en Matanzas (tenia ya unos diecisiete años), mientras el pobre animal agonizaba. Creo haberle hablado del risueño poema sobre Gatos que escribo T.S. Eliot sobre la naturaleza felina. Esto confirma la sabiduría de la Maestra Vera: los gatos siempre son mejores que las personas, y por eso que debemos aspirar a ser gatos confiables entre nosotros. Los gatos también confirmaban nuestras diferencias, mientras que Vera decía lo mucho que amaba a esos animalitos, yo de chico casi hubiese mandado a esos bichos a las llamas del infierno.
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Gerardo Munoz
Gainesville, Fl
Febrero, 2009

Diálogo con el Ogro Estético (XI): El rostro anónimo de Man Ray


Gerardo M: Sabes algo Ogro, creo que a ningún hombre se le verá el rostro, ya que ningún hombre puede saber con certitud quien es. Para los Judios por ejemplo, el rostro de Dios (como su nombre) es indecifrable, o al menos, solo sera comprendido al final de la Historia. Hoy he visto con mucha inquietud como la perturbadora foto de Man Ray, "The Prayer", se paseaba por mi biblioteca de espectros.

Ogro: Aludes, no tengo dudas, a esa diapositiva del surrealista francés donde se muestran las dos manos, el cuerpo el posición fetal, palpando el culo mismo como si fuese un rostro dolorido, analogo a uno de esos iconos del sufrimiento agónico del Barroco o del Expresionismo?

GM: Si, hablo de esa foto que abre toda una amplia brecha sobre cuestiones fundamentales en nuestros tiempos regidos por la vacua incredulidad de la imagen y de significados vacíos: el trasero se ha convertido en un símbolo escatológico. Esta imagen de Ray, quizás realizada como una de las yuxtaposiciones estéticas que exigía el Surrealismo, hoy sirve de ejemplo de lo que somos frente a un espejo. Recuerdo, y de esto no hace mucho, como Giorgio Agamben, en uno de sus estupendos textos sociológicos, explicaba la fascinación moderna por el rostro y la cara. La idea, de hecho, no creo que sea nueva. Desde el Renacimiento, el ideal (también como lo ha señalado Umberto Eco en sus últimos libros sobre la Fealdad y la Belleza) ha sido sujeto de múltiples reinterpretaciones de la cara como referente de un ideal que afirma ciertos valores, y que excluye muchos de ellos: la Venus de Botticelli, la cara con nariz deformada del Duque de Moltrefelto realizada por de la Francesca, o los siniestros y sobrios retratos de Velazquez en la corte, o las cirugías plásticas de Orlan. El arte del retrato, o sea de la cara, tiene una genealogía, ambigua y multifacética, que sin embargo domina buena parte de nuestro saber visual que culmina en la posmodernidad. El arte del retrato tiene su fin en las radiografías de consumación que se utilizan en las sociedades del alto capitalismo: la cara bella y maquillada que encontramos en cada puesto de revistas. Ya sea Oprah o David Beckham, los Presidentes o una estrella de Rock, un plato de comida o un hereo de la vida cotidiana, todo hoy tiene un rostro como marca de la identidad. La cara por su parte informa al espectador un vasto registro de asuntos acerca de la persona: la calidad de vida, su pasado, su edad, su posición social, y hasta su sexualidad. Por ejemplo, hace poco a traves del portal "Google" pude ver las caras de los adictos de "Meth", o de la droga metanfetamina, donde el rostro se convierte en el deposito del horror y del cambio. Como nos revelan estos registros visuales, la funcion de la cara puede servir como cara de la muerte, una cara de ese otro que la norma excluye al sujeto de la droga. La cara hoy es una firma – como una huella digital que opera en las almas de los hombres, pero a través del más superficial, lo más visible que es la mascara humana, esto le ha fascinado al hombre desde los tiempos primitivos.

Ogro: En Man Ray, me parece Muñoz, que ese afán por la cara queda expuesto por otra de nuestras fascinaciones contemporáneas: el culo. Acaso son la misma cosa? Estamos frente a un espejo de dos símbolos del cuerpo?

G.M:
Ogro, seguramente recuerdas aquello que dice Góngora en el Polifemo acerca de Cíclopes: ese que tiene el ojo supremo es el que mejor ve. Polifemo, rey de la vista, no solo ve, sino que el ver le otorga también el saber, el estar a la altura de los dioses. A diferencia de los antiguos poetas barrocos, Man Ray me parece transformar esa idea de la vista anal en un espectáculo de lo agónico, de la ceguera. Por otra parte, es cierto esta el goce moderno del trasero que vemos en el reggaeton y los bailes secretos de las discos, en las prendas de vestir femeninas o en las competencias de Best Butt. En la fotografía de Man Ray los brazos soban el preciado lugar simulando casi una virgen María al ver su hijo el Cristo, cuando sufre como Ecce Homo: el hijo en este caso, es la cultura moderna, nuestro mundo descabellado por la rapidez de la vida, y por la falta de la misma. La fotografía en parte, es el blanco de ataque de Man Ray: luz, oscuridad, ojo, ceguera, se relacionan frente otro(s) ojos que miran al trasero agónico desde afuera. El trasero se burla de todos nosotros, y parece decirnos que no tenemos salvación. Es por esto que pienso que el retrato de Man Ray es uno de los rostros de lo apolítico. Al no poder figurar el rostro del Mesías, Ray ha optado por una supuesta paródia (para que todos entiendan, y así crear un descuido entre la correspondencia entre obra y espectador), y desarrolla esa atroz crítica del hombre moderno frente a su Modernidad y su historia. Si es que rezan las manos sobre el bulto huesudo, no piden la salvación de la especie, sino el perdón por los horrores.

Ogro: El orden simbólico de la foto de Man Ray también crea un panorama interesantísimo entre los lugares de oscuridad y de luz. Hasta pareciera que las manos vienen a salvar ese vacio de la intromisión de la luz. La luz de la cámara fotográfica es un terror moderno?

GM: Ante una camara siempre somos otros: una traza de otra imagen que nos deja afuera. Y es con la fotografía, como nos recuerdan tantos críticos, que la realidad se comienza a entenderse como un conjunto de luces fantasmagóricas, algo que los impresionistas apreciaron y utilizaron muy bien desde el hallazgo del daguerrotipo. El rostro de Man Ray también pudiese ser leído como un intento de distanciamiento de la luz y de las cámaras, de un regreso a la caverna platónica de la ignorancia y el anonimato. Entrar en la luz, es tambien entrar en la Razón, un camino que puede conducir a una mitificación de lo que aun ignoramos, y acabar dominando al hombre bajo una la universalización de su mundo. Las manos, símbolo central también en esta foto, cubren la emanación de lo secreto – ahí donde no entra luz, ahi donde cae la noche.
Man Ray, sospecho, idea un retrato del futuro de la fotografía misma: debemos entender la banalidad de la imagen, puesto que cada imagen con luz esconde, desde su origen, otras tinieblas y otras muchas caras que nunca veremos, otras que permanecerán en la invisibilidad. Es justamente esa invisibilidad, esa ausencia reticente, el único rostro posible del hombre moderno.

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Wednesday, February 25, 2009

Mercado de arte y crisis económica (Me entrevista Sarah Rhaloui para su artículo*)


Gerardo Munoz es un escritor cubano, quien termina su carrera en Filosofía y Ciencias Políticas en la Universidad de la Florida. También colabora como crítico de arte, y entre sus numerosos artículos cabe resaltar su prologo al catalogo de la exposición en España del pintor cubano, Rubén Fuentes González. Espera curar una exposición del mismo artista cubano muy pronto en Miami. Cuando cumplío apenas doce años visitó por primera vez un museo.


Cuando le pregunté a Gerardo que pensó cuando por primera vez estuvo en un Museo, me dijo: "Cuando uno es un niño no sabe lo que ve, pero cuando creces y vuelves de visita al mismo lugar, comienzas a desarrollar, no una acumulación de imágenes, al contrario, toda una estética de la vista, y así aprendes a mirar al arte".
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En un reciente artículo el New York Times, se argumentaba que la reciente crisis económica que severamente se ha impuesto en los Estados Unidos ha afectado a museos del país, los cuales luchan para aumentar las asistencias a sus salas, Munoz a diferencia, cree que el mundo del arte no ha sido afectado por la crisis: "Existe, Sarah, una visible paradoja capitalista entre la crisis económica, las clases sociales, y los diferentes mecanismos en el 'Art World', o sea la gente que puede comprar arte todavía lo hace, y para solo ilustrarlo vale esto: la venta pasada en la Casa Sotheby en Nueva York de Noviembre 11, por ejemplo, ha tenido uno de las mayores ventas con los cuadros de Klein y o Guston, mientras que en la Casa Christie's ha logrado llegar a record nunca antes visto con el famoso cuadro de la Gorda Recostada de Luciano Freud. En resumen: mientras que los museos y la amplia clase media sufre de la recesión económica, las ventas del arte siguen por los cielos".
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Museos, sin embargo, sufren de consecuencias que provienen directamente de la debacle económica. Según el New York Times, mucho de los museos han aprendido a reinventarse y así atraer a una nueva clientela a sus espacios. Parte de estos cambios, significan también desprenderse un poco de las trabas y de valores clásicos, y asi remplazarlos por valores más asequibles e interesantes para la mayoría de la gente.
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Pero los museos, al decir de Muñoz, no solo le prestan atención a todo aquello que pretender ser de interés popular. También lo excéntrico y lo raro atraen a las masas y a los directores del mundo artístico. "La controversia en torno a la pieza de Damian Hirst, "The Incredible Journey", la cual incluye una zebra embalsamada, y vendida por $4 millones de dólares, es muestra de los cambios estructurales en las expectativas y las necesidades de las audiencias del Mundo del Arte" – dijo Gerardo.
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Los Museos en Gainesville no son la excepción. Paul Ramey, director del Museo de Historia Natural de la Florida, dijo no obstante que las estadísticas de asistencia fueron altas durante el mes de diciembre debido a exhibiciones populares, comparativamente los números fueron sustancialmente mas bajos que aquellos del 2007. Como el Museo Natural está afiliado con la Universidad de la Florida, este enfrenta en estos momentos problemas financieros. Como sentenció Ramey: "El gran desafío para los próximos años serán las reducciones de presupuesto". Para contra restar los efectos de la mala economía, el museo tendrá que adquirir nuevas donaciones o recaudar remesas. Como en los otros tantos museos del país, los museos de Gainesville se han propuesto curar tres exhibiciones por año. La próxima exhibición será acerca de los "Everglades", la cual comenzara este Febrero del 2009.

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(*) Este artículo fue escrito por mi amiga, la periodista Sarah Rhaloui de la Universidad de la Florida para el periódico de la Universidad. Le agradezco muchísimo que haya contado este servidor. Originalmente escrito en ingles, yo lo he traducido al pie de la letra al castellano con su permiso.

Tuesday, February 24, 2009

Homenaje a Ana Mendieta


(I)


El gran artista plástico, Rubén Fuentes G., acaba de terminar otra de sus intervenciones conceptuales desde las tierras cantábricas de Gijón, Asturias. En esta serie, de solo tres tomas (se pudieran entender como los tres hilillos de los versos del haiku, o como la simpleza de la Trinidad), son también, sin caricaturizar ni caer en falsos plagios, un homenaje a esa gran artista que fue Ana Mendieta. Aunque si bien, como dice el propio artista: "Lo que me conecta con Ana Mendieta, no es esencialmente la similar condición de artista cubano exiliado, sino el vínculo telúrico con las fuerzas naturales que nos anteceden y que estarán después de nosotros. Es a esa superación del yo a través del arte, que tan bien logró Mendieta a lo que rindo merecido tributo con esta modesta obra", lo que sobresale de las ultimas producciones de Fuentes son la preocupación constante por las luces naturales. La tierra como el unico universo del desarrollo del artista. 



El paso de las luces sobre la tierra, sobre los pasos del hombre en la tierra, para decirlo con la entonación oriental, es lo que merece la incursion del artista, y no la llegada a su fin. Se favorece el proceso que la llegada: no hay caminos hacia un fin. Incursión terminada realmente (podra llegar algo a su termino?) el día 15 de Febrero de este año, el artista deja que rompan las sombras entre ellas mismas. El hombre solo pasa a ser otra sombra con sus contornos, o sea un vehículo por donde se transmutan las fuerzas de la creación y de la liturgia a traves de la espera del paso del tiempo.
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Gerardo Munoz. 
Gainesville, Fl. 
2009

Sunday, February 22, 2009

"Gonorrea de artículo!": Colombia (El Espectador) mira La Habana

La cárcel más grande del mundo‏ ("El Espectador") por Javier L.

Hace mucho, mucho tiempo, en un reino muy, muy lejano, habitaba un rey muy, muy viejo, que gobernaba a un pueblo muy, muy triste, que había perdido la felicidad. Se llamaba Cuba. Ése sería un cuento fantástico muy, muy bonito, si no fuera tan cierto. Yo antes de ir pensaba que Cuba tenía una cosa muy chimba y una cosa muy dura. Ahora sé que tiene una cosa muy dura. Empezando porque nunca pudimos hablar con ningún cubano a lo bien. No pudimos entablar una relación de bacanería real con nadie. Todos estaban detrás de nosotros por la plata, a ver cómo nos la sacaban por donde fuera, como fuera. Y ahí no había nada más. Y ese mito de que “los cubanos son tan alegres” es hoy una farsa tan grande que ni siquiera da rabia sino tristeza. O las dos. Porque la alegría en esa isla es tan esquiva que llega un punto en que uno no sólo no la encuentra sino que además se la empiezan a quitar. Dónde va a haber alegría cuando no hay chance de ser lo que querás ser, de viajar adonde querás ir, de soñar, que era lo que no costaba nada… antes. “Yo ya aprendí a no soñar” me dijo un man. Un pelao. “Y a no pensar en cubanas”. Porque allá la segregación más brava se da es entre hombres y mujeres: las mujeres son las que pueden soñar. Un solo sueño, pero un sueño al fin: que un extranjero se enamore de ellas y se las lleve. Un hombre, ni eso. Por eso ni los voltean a mirar. Por eso va desmoronándose su hombría. Qué cosa horrible para un país. Un país de hombres frustrados y de mujeres putas para que se las lleven de ahí. Y rayaba en lo patético el pasar por una plaza y verlos pararse cuando veían a un turista y arrancar con su Guantanamera, guajira guantanamera. Y todos los gringos (gringos es un genérico: para nosotros, cualquier turista rubio en cualquier parte del mundo es un gringo), y todos los chinos (el mismo genérico con diferente fenotipo), se ponían a cantar (cantar es un decir), felices, diciéndose unos a otros “estos cubanos son gente very mucho muy alegre”. Y no. No son. Ya no. Los cubanos no pueden entrar a un hotel cubano, ni alojarse en un hotel cubano, ni comer rico porque en los restaurantes cubanos sólo hay arroz, pollo, o arroz con pollo, y papas fritas. Nunca podrán entrar a un restaurante a comerse el plato que elijan de la carta. Primero, porque no tienen plata. Y segundo, porque aunque tuvieran e hicieran la gracia de entrar en uno, los sapearían. Porque así es que controlan a los cubanos. Los vuelven sapos. Los hacen sospechar unos de otros. Todos de todos. Y así mantienen la zozobra general. Un man nos contó que su mejor amigo casi logra volarse de la isla porque no le contó a nadie, ni siquiera a él. Pero un vecino lo pilló, lo sapió y ahora el man está en la cárcel. ¡Ah!, porque a la cárcel va a parar hasta el que, simplemente, no quiere trabajar porque pa’ qué. Aunque sea un profesional, pero pa’ qué matarse por nada cuando igual se puede morir de tedio sin tener que matarse trabajando. Y en esas mismas cárceles, con esos “vagos”, está también todo el que piense distinto. Algunos podrán decir que es como acá. No. No es como acá. Si bien es verdad que cargamos con una historia de muerte al que piense diferente, sobre todo al que tenga ideas políticas diferentes, hace tiempo que la oposición no tenía tanto espacio para ser. Allá ni siquiera piensan en oponerse a nada. La resignación se tomó las vidas de la gente. No importa lo que quieran ser, lo que quieran hacer, adonde quieran ir o lo que quieran decir, o pensar. Y nadie espera un cambio. Eso es tal vez lo peor de todo. Ya nadie espera un cambio. Lo esperaron. Se quedaron esperándolo. Envejecieron esperándolo. Todos envejecieron, infelices. Desde hace no mucho tiempo, en un reino no tan lejano, gobernado por un rey enceguecido por el poder, se envejece un pueblo muy triste, que perdió la voluntad. Y hay tantas cosas, tantos episodios que ratifican esa zozobra de la Cuba, que por tema de espacio no puedo relatarlos acá. Pero transmito el feeling que nos dejó Cuba a mis amigos y a mí: al final, la respuesta a “¿Qué tal Cuba?”, se hizo contundente: Como pa’ no volver. Algunos me dicen pero parce, qué te pasa, si es una chimba de país. De los que me dijeron eso, ninguno ha ido. Nunca. Al que fue y vivió otra cosa, siquiera. Yo lo hubiera preferido. Pero sospecho que habría que escarbar demasiado. Y no quedaron ganas.

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(*) Nota: Gracias antes que todo a mi amigo, Miguel G., por mandar esta belleza de articulo. Como bien dices es una: "gonorrea de articulo". Gonorreisimo. Pero en fin, me alegra (o se alegra mi tímpano) que todavía existan las divisiones del extenso castellano por nuestras tierras. Golpe en la medula a esos incrédulos (los taxonómicos veladores del lenguaje que aun ignoran la tesis de Chesterton) que arriesgan y dicen que Colombia habla el "mejor Español". Esta nota es un elogio a los coloquialismos sinceros. Es un artículo ético, y para mi, por supuesto, esto es lo mas importante. Lo demás es cuestión de método…como quería Gamboa con el amor y las mujeres. No podría estar más de acuerdo.

Saturday, February 21, 2009

IV COLOQUIO INTERDICIPLANARIO (UF): Recitales nocturnos (día 1)


(Juan Felipe, Alex, Gerardo el filosofo, Delano)
(J. Felipe, Alex, Lucia M., Delano)

(el poeta Gustavo Adolno, la poeta Sidney Wade, Alex Torres, y el cubano Raciel A)

(Performance de un numero musical de Alex Torres)


El Cuarto Coloquio de Literatura en la Universidad de la Florida patrocinado y costeado por nuestro de Departamento de Literatura Española y Portuguesa ha comenzado. Abrimos, la noche de jueves en la librería independiente Wild Iris, la cual yace sobre la University Ave, donde poetas, artistas, y otros interesados se reunieron para una noche de placenteros intercambios. Tuvimos la oportunidad de tener con nosotros a la poeta americana contemporánea Sidney Wade, quien nos leyó unos bellos poemas, escritos tanto en Gainesville (de su ultimo poemario) como de otros libros escritos despues de su estancia espiritual en Istambul, ese puente entre el Oriente el Occidente. El estudiante graduado, el cubano Raciel Alonso también recitó seis hermosos poemas bilingües que mostraban en astuto y muy personal control por la imagen tanto en ingles (su segunda lengua), como en el español irónico y simple de Ángel González, uno de los poetas que tanto nos gusta. El poeta dominicano Gustavo Adolfo también leyó poemas selectos de su último libro de poesía en ingles y español. Yo, que soy mas tradicional (quevedesco por natura), me pregunto después de haber asistido este recital de poemas, si la poesía de estos tiempos globalizados y multiétnicos está destinada a ser una mezcla o amalgama de lenguas? Estamos en crisis? Acaso volveremos a una unión de Babel? Será interesante ver que se escribirá en términos de producción poética de aquí a medio siglo. No tengo idea. Y finalmente, el evento lo cerró el músico y compositor Alexander Torres, quien formó parte de la banda Habitus en los años noventas en New York: ochentero y retro, genial y muy british wavy. También nos acompañaron otros amigos y académicos del departamento de Lingüística y Literatura como la catalanista y escritora Lucia Montas, los lingüistas Francisco Salgado y Delano; Jennefer y Claudia. Mi buen amigo, el bumangues errante, Juan Felipe compartio con todos tambien, a quien la agradezco mucho, ya que tienes otros compromisos judaiscos siempre pendientes. Otra vez gracias Mr.J! Tomamos buen vino y nos salpicamos con cubitos de queso francés, en fin, la buena vida de la burguesía postcapital. Quiero agradecerle a la librería Wild Iris por ceder el espacio de apertura y todos los poetas, artistas, y amigos con quienes pude compartir esta noche.
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Gerardo Munoz
Gainesville Fl
Febrero 19, 2009

Dos pasos: Gustavo Pita y Rubén Fuentes.

(Pasos - Ruben Fuentes Gonzalez, 2008)
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El hombre que camina.
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El hombre no asciende ni progresa, el hombre camina.
El hombre no necesita de una carrera ni de una historia, sino de un camino.
El hombre es cuando camina.
Caminar es entrar en el justo ritmo del vivir, entre la muerte y la aventura, entre la silla y las alas.
Es también la fuente generadora de la posibilidad, de la que emanan serenamente la fantasía y el cuento.
Basta con que el hombre tranquilamente salga a caminar para que naturalmente empiecen a ocurrir cosas.
El hombre al echar a andar, (echa a andar) su mundo.
Pero en el caminar como impulso básico y natural no hay sujeto ni objeto.
El caminar real como gesto ontológico surge del equilibrio y la quietud.
El mundo existe por primera vez cuando el hombre camina y camina el hombre cuando acepta estar en su mundo.Simular el mundo es simular al caminante.
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Gustavo Pita Céspedes. 1996
Ruben Fuentes Gonzalez. 2008

Friday, February 20, 2009

Cuatro Versiones de la Cruz en el Arte Moderno (+imagenes)

Existe desde los confines dogmáticos de su fundación teológica, un registro perverso en el Cristianismo (léanse los pasajes sobre las mujeres en el Nuevo Testamento). Ese "perversionismo" muchas veces, o en innumerables entradas textuales, roza con lo milagroso y lo excéntrico, o sea otras dos formas de ser también de lo perverso. En este sentido el Cristianismo merece ser defendido quizás, y esta lectura es la que Nietzsche no se percató en sus diatribas vitriólicas contra el Redentor del Mundo. Ese perversionismo, en el mismo momento que la palabra se hace cuerpo y que los profetas son simples e ignorantes campesinos, se esconde detrás de una carpa de hipocresía, lo cual hace tan intangible las formas de su naturaleza. Dios se rebajó a la forma humana, para pecar, sentir el dolor y la agonía, ser delatado, y morir. La historia del Cristianismo bien pudiera ser la historia de una perversión eticista: una alegoría de un abismo secreto de una fiesta.
En una polémica, de las muchas que tuvieron tete-a-tete, G.B. Shaw le dejó claro a G.K. Chesterton su razón para descreer del Cristianismo. Le preguntó el primero al se mundo: no te parece curioso el hecho que Dios, el Todo Poderoso y Benévolo, se le revoló a unos campesinos semianalfabetos, y no a filósofos doctos e inteligentes? No se sabe lo que Chesterton le respondió a Shaw, y de todos modos la pregunta no deja de ser tan alarmante como simplista. Se diría mas (para seguir con la línea de Shaw): cómo fue que un ser tan despreciable entre los judíos como Jesucristo, tan excéntrico y poco escatológico (duda en la Cruz, Mateo 25), ese grotesco cobarde haya sido la encarnación corpórea de Dios en la tierra para la redención de la Humanidad? Los nominalistas me señalarían, desde luego, que postular la pregunta hacia Dios, invalida una respuesta, pero entonces yo diría lo siguiente: no se trata de pobrar si Jesucristo es o no el Hijo de Dios y Redentor de los hombres, sino que significa Jesucristo antes y que significa hoy. Mi respuesta suele ser compleja, pero la resumo aquí: lo moderna fascinación por el culto de la personalidad (en los tiempos de antaño se llamo idolatría – Moisés sube a la montana, y los hijos de YHWH comienzan a jurar sobre un ídolo, etc.), no comenzó con la fotografía, sino con el personaje fotográfico de Jesús. Jesús remplaza a un ídolo, para centrarse el, como en los dos espejos reflejados, como un profanador de sutiles idolillos.
Todo gran artista en el Renacimiento tenía que llevar a cabo su retrato de Jesucristo. Uno de los mas impresionantes de la historia del arte, es ese que Albert Durero modela sobre su propia imagen, insistiendo (probablemente cociente) que Cristo pudiese haber sido cualquiera, hasta el mismo, pero nunca como versión de Dios. La narrativa del culto a la personalidad sigue dominando nuestras fronteras sociales y visuales: Cristo lejos de alejarse de nosotros esta siempre de regreso, como fantasma en resurrección. Los cuatro artistas a continuación han representado, desde distintas fronteras estéticas, la versión de la Cruz como símbolo concurrente en la era de la imagen. Sin embargo: no es también el artista una especie de Cristo, de redentor, o sea de figura patriarcal de estilos en el mercado del arte? No estamos solo frente a una distinción formal? Cristo abrió las puertas al universo de la salvación, algo que los Judíos les negaron o los otros, pero también esa apertura dio paso a la mediocridad y al vulgo. Yo arriesgo que Cristo como imagen encarnada y falocentrica es el arte moderno que toma resonancias desde el Cristo de Diego de Velazquez.

I. Fellini y el Cristo volador: Quizás el más radical de las representaciones del Cristo Moderno lo encontramos en "La Dolce Vita": el Cristo que se va siempre está de regreso. El Cristo de Fellini ilustra la errónea idea modernista que intuía la fuga del cristianismo como la llegada de la cultura popular. - "Miren miren, ahi va Jesus!"





II. El Cristo en el VW de Chris Bunchen: Performance de doble ética: el concepto de la crucifixión como rol del artista.


III. La Rana en la Cruz (Kippenberger): El ridículo dentro de Carnaval (Bajtin). Otra forma de la blasfemia estética.

IV. El Cristo de la Luz (Erik Ravelo): Juego semántico, ya que Cristo ilumina, trae la luz, es también una forma de Prometeo. Las más integra representación: Cristo está en todas las partes y en ninguna. Yuxtaposición semántica.

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Gerardo Munoz

Febrero, 2009

Gainesville, Fl.

Sunday, February 15, 2009

Nabokov al volante


Hace algunos años intenté ganarme la vida como redactor en una revista de coches. Mi prueba de ingreso fue un extraño encargo, una especie de divertimento literario para compensar el exceso de anuncios al que, como dijo entonces el director, y como yo aprendería a repetirme en numerosas ocasiones posteriores, estábamos condenados. Al comienzo de nuestra entrevista me preguntó qué escritores me gustaban. Solté tímidamente algunos nombres, entre ellos el de Nabokov, a quien entonces leía con devoción. "Ya está, dijo, escríbame algo sobre Nabokov y los coches". Intenté venderle otros temas con menos pedigree literario, pero él, en un afectado ataque de inspiración concluyente, repitió el apellido sagrado y pasó enseguida a otros asuntos más importantes que mi encargo.
Aquella revista había tenido tiempos mejores. Aunque la antigüedad del título le daba una apariencia respetable, ahora formaba parte de una voraz empresa de comunicación y obtenía sus mejores dividendos con la llamada "publicidad encubierta". Sus más fieles lectores habían sido lobotomizados por incontables rediseños: ya apenas protestaban ante la grotesca invasión de aquellos anuncios a toda página, orillados por una ampulosa palabrería —valían los "sorprendente", los "elegante", incluso un trillado "a toda máquina"— que yo me limitaba a preservar de erratas y domesticar en una prosodia monótona. Mi asistente, una gordita pecosa y estrábica cuya precaria vida sentimental se delataba en furtivos lloriqueos semanales (un novio demasiado efímero para llegar a ser tal, un pobre cachorro recién adoptado, intrincadas conjuras familiares), se ocupaba de todo lo demás, pues la mayor parte de mi jornada transcurría en juntas soporíferas con la división de agentes de venta, una centuria de analfabetos trajeados que alanceaba todos los meses a algún nuevo empresario.
Para causar la mejor impresión, dediqué varias noches a la caza de coches nabokovianos. Entré en la revista, pero el artículo, por supuesto, nunca se publicó. Lo he vuelto a recordar ahora, al leer, con algo de retraso, la excelente biografía de Stacy Schiff, Véra. Señora de Nabokov (Alianza, Madrid, 2002), en la que nos asaltan automóviles por todas partes.
Para su primer biógrafo, Andrew Field, Nabokov sólo se había sentado al volante dos veces en toda su vida: durante un paseo con su familia, en 1916, y en un gigantesco parking de California, donde casi se estrella contra el único otro coche estacionado. Alguna vez había definido el automóvil como "el único lugar de toda Norteamérica donde no hay ruido ni corrientes de aire". Sin duda, su sitio preferido era el de copiloto. Su esposa, en cambio, adoraba conducir, aunque tenía serias dificultades a la hora de detenerse (en pocas palabras, no conseguía aparcar; llegó incluso al extremo de intentar patentar un artilugio que facilitaría el aparcamiento lateral, una rueda retráctil, anclada lateralmente en el chasis).
Una de las primeras cosas que hicieron los Nabokov al trasladarse a Norteamérica fue cumplir con el ritual de las clases de manejo. En Ithaca, un tal Burton Jacoby les dio algunas clases para poder venderles luego un Plymouth de 1940, de color beige, un sedan de cuatro puertas que según varias opiniones autorizadas ya se acercaba al final de su vida útil cuando los Nabokov lo compraron a plazos. Ese mismo año Véra trató de animar a su esposo para que intentase adquirir cierto dominio de aquel deporte típico americano, asegurándole que no era tan difícil como parecía. La tarea de dar clases al escritor recayó sobre uno de sus alumnos, próximo a licenciarse, Dick Keegan, un muchacho elocuente con quien los Nabokov simpatizaron enseguida, ya fuera por su considerable encanto personal o por los encantos de su coupé, un Dodge color ratón. Según Schiff, Keegan descubrió enseguida que para Nabokov la conducción era una tarea absolutamente imposible. Tenía muy poco interés en la carretera y le daba pavor la posibilidad de resbalar del asiento mientras conducía. Keegan advirtió, además, que incluso desde el asiento del copiloto, su profesor travestido de alumno mostraba una acusada tendencia a olvidar que le había pedido que lo llevase a tal o cual parte.
Si repasamos su correspondencia con Edmund Wilson, veremos que todos los años Nabokov anuncia con aire solemne que tiene previsto aprender a conducir. Jamás lo hizo, y Véra se convirtió en su transportista oficial hasta los días de Montreaux, en los que un elegante Lancia reposaba con aire melancólico en el garaje del hotel Palace, mientras el matrimonio recurría a los taxis de la estación más cercana.
Esta desconfianza del volante reaparece en las peripecias del profesor Timofey Pnin, un ser "absolutamente incapaz de conjugar el coche que conducía mentalmente con el que conducía por la carretera", todo un especialista en perderse en un laberinto de pistas forestales o dibujar peligrosas maniobras en las fauces de profundos barrancos. "Sus diversas indecisiones y tanteos —escribe Nabokov como si hablara de sí mismo— adquirían aquellas extrañas formas visuales que un observador situado en la torre de vigilancia hubiera podido seguir con mirada compasiva; pero no había ningún ser viviente en aquella abandonada y lánguida elevación, aparte de una hormiga que también tenía sus propios problemas."
Risa en la oscuridad repite ese cambio de perspectiva: la descripción del coche en el que viajan Albinus y Margot termina con un catastrófico panorama dibujado a vuelo de pájaro: desde un monte cercano, una ancianita anónima observa cómo el automóvil intenta evitar a unos ciclistas en una curva demasiado cerrada para acabar en el fondo del precipicio. El accidente cambiará la vida del protagonista, dejándolo ciego e inerme, confinado tras un sólido muro de negrura, a merced de la malvada Margot y su cínico amante Axel Rex, —un excelente chofer, por cierto. En las novelas de Nabokov los desastres automovilísticos aparecen con alarmante frecuencia, como si la combinación del hombre y el coche engendrase una especie de centauro antinatural, un monstruo con los días contados. Uno de sus ensayos más conocidos, El arte de la literatura y el sentido común despliega un procedimiento gogoliano (personajes periféricos engendrados a partir de una serpenteante metáfora) para presentarnos a un criminal sin imaginación, "que se conforma con banalidades imbéciles tales como verse conduciendo por Los Ángeles un fastuoso coche robado al lado de la rubia fastuosa que le ha ayudado a destripar al dueño". "El púlpito de un escritor —se aclara luego, en tono de disculpa— está peligrosamente cerca de la novela barata." Sin embargo, la metáfora del automóvil consiguió tentar al propio Nabokov. En 1936, envió una carta a su esposa en la que contaba la trama de una novela sobre un curso de manejo:
"La primera parte hablará de los preparativos y de conversaciones relacionadas con ello, y también, desde luego, de su familia y entorno humano, con nebulosa minuciosidad. Luego, una transición inadvertida a la segunda. El hombre se pone en marcha, se encuentra en el examen, pero no se trata en absoluto de un examen de conducir sino —¿cómo te diría?— de un examen de su existencia terrenal. El protagonista ha muerto y le están haciendo preguntas sobre las calles y las encrucijadas de su vida. Todo esto sin el menor asomo de misticismo, claro está. En ese trayecto cuenta lo que recuerda de las partes más luminosas y cruciales de su vida. Y los que le examinan son personas que murieron hace mucho tiempo, por ejemplo, el cochero que le construyó un tobogán en la infancia, un viejo maestro del instituto, unos parientes lejanos a los que sólo conoció de oídas."
 
Según este esbozo de argumento, que Nabokov nunca llegó a convertir en novela, el momento decisivo de nuestras vidas sería aquel en que nos vemos obligados a reproducir ciertas encrucijadas cronológicas, de la misma manera que un conductor primerizo rinde cuentas ante la autoridad de expertos chaffeurs. Echa mano de sus apuntes, busca en un viejo mapa de carreteras, repasa algunos trucos pero al final se da cuenta de que le resulta imposible usar artilugios mnemotécnicos para dar forma coherente a su pasado sentimental. Termina reprobado. Pero mientras se dirige hacia la salida con aire de adolescente arruinado comprueba que se le han caído las anteojeras que lo obligaban a separar idea y sensación: las visiones del pasado acuden a él con una facilidad incomparable, con esa embriagadora ligereza del jugador en racha.

Lo admirable del estilo de Nabokov es precisamente su capacidad para poner la memoria al servicio de estos detalles escondidos bajo la epidermis de las cosas, esa manera de percibir el mundo en dirección contraria a la que ese mundo sugiere, su íntima y placentera certeza de que "los objetos están más cerca de lo que aparentan". -


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Ernesto Hernandez Busto
Barcelona.

Wednesday, February 11, 2009

LA OFICINA (relato) – por Lucia Montas*


La oficina donde trabajaba era un sitio en el cual todos estaban aislados por unas paredes de un patético color gris, y donde la computadora era el único amigo. Llegué ese día un poco tarde porque tenía clases y me quedé hablando con el profesor sobre la significancia de la representación del espejo en la obra de Virginia Woolf.
Entrando por las puertas de la oficina, saludé a Miguel que siempre se pasaba abriendo cajas y clasificando libros. (¡Todavía no sé porqué nos daban el mismo sueldo cuando su trabajo era tan fácil!)Solté mi mochila y me senté frente a la pared patética, saludé a mi computadora esperando que esta vez fuera a cooperar conmigo, o sea a no darme problemas.
La oficina estaba compuesta de muchas personas, pero en este día casi no había estudiantes trabajando. Incrementaba el sentido de lo aburrido.
Silvia, la Jefa Grande, se pasaba tomando vaso tras vaso de café y se escondía detrás de su pared gris. Elena siempre andaba con un radio ajustado a su falda (gris) y con sus audífonos. Yo siempre tenía la curiosidad de saber que música escuchaba. Ella tenía una risa alta como un chillido, parecía salir de la boca de una adolescente riéndose de algún chisme que le contaron. A Elena, por contrario le encantaba coquetear con todos a su alrededor aun sabiendo que era demasiado vieja para él único guapo y joven en la oficina...ese Manuel. El era alto con pelo rizo negro, parecía un gladiador griego y siempre le hablaba con una dulce voz a Elena; ella se comía sus palabras. Había algo que me fastidiaba de Manuel: aparecía a la oficina cuando le daba la gana. Hacia de las suyas. En sus ojos se veía la maldad que ocultaba por dentro, pero yo sabía que él no era lo que todos pensaban. Marta, era la única hispana que trabajaba en la oficina. Era una mujer mayor ya con los pellejos colgándole y tenía una papa grande que ocultaba aquel cuello que algún día existió. Siempre estaba pendiente de mí, quería saberlo todo. Era eso, lo que de niños llamamos una gallina: caminando, cacareando. Ella tenía la costumbre de hablarme en español delante de los otros, aunque yo siempre le contestaba en inglés (eso es mala educación siempre me advertía mi madre.)
-Leticia, te ves tan flaca... - solía decirme cada vez que me veía la gallina.
Los demás disimulaban no entender. Callaban.
¡Cuanto detestaba las imprudencias de la gente! De todos. Yo no necesitaba la opinión de ella, para eso tenía a madre. Luego estaba David, que tenía una forma femenina de caminar, dejando la muñeca caer como si estuviera enseñado un anillo. Siempre me saludaba y al igual que Silvia se escondía detrás de su pared gris. ¡Que maricón!
Los otros que trabajaban ahí eran tranquilos, y se entretenían en la computadora entrando datos de los libros que llegaban, al igual que yo, otro dato. Aunque existíamos en la oficina, aislados por las monolíticas paredes, yo estaba muy feliz porque era mi primer trabajado y sabía que pronto escaparía de ahí. Pero, ¿escapé?
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(*)Lucia Montas (Miami) termina su Maestría en Literatura Peninsular y Catalana en la Universidad de la Florida. Los orígenes del hombre suelen muchas veces jugar una partida maléfica: Lucia nació en los años ochentas en Miami. Doble rareza. Es de padres insulares (Dominicanos y Puertorriqueños), pero sus raíces son catalanas, ya que corren de modo vertiginoso y abierto por palabras coloquiales del tigueraje entrelazadas de otras venidas de un Josep Pla dentro o de las tertuliarías del Quatre Gats. Es también directora de coloquios universitarios y autora de un inédito ramito de microrelatos, del cual, no sin placer y animación, nos da a conocer en mi modesto espacio ecfrastico este cuento. Su autora favorita es Merce Rodoreda, pero vale recalcar que le interesa el valor de la prosa bien escrita, de la palabra exacta como ella misma ha dicho, que los feminismos dogmáticos o aun peor, ese neo-nazismo femenino que desemboca en el desquicio de la hermenéutica de géneros. Sus palabras, de hecho, son como dagas. Más que nada, es escritora por vocación, y académica a "la fuerza" (las económicas y sociales, desde luego, esas soeces formas de la vida posmoderna), y una soñadora. Quise decir, una amante de la pulsión de las letras. Le agradezco esta minima contribución, la cual ya enriquece este tributario recinto de intercambios con los otros. Los otros, quienes siempre son los mismos.
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editado & acotado por Gerardo Munoz
Gainesville, Fl.
Febrero, 2009

Tuesday, February 10, 2009

Caligrafías japonesas de tankas




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El amigo y poeta Arístides Falcón generosamente me ha mandado estas magnificas caligrafías hechas por el artista japonés Ayumi Kato, inspiradas en su poemario Tantra Tanka (Betania, 2003). En su viaje al Japón, donde se ha traducido el poemario, el artista japonés y el poeta cubano tradujeron las palabras y el sintaxis occidental a la rica simbología de los trazos orientales. Queda la muestra: ya no solo se leen los versos, estas caligrafías visualizan, en su ornamento, el lugar del signo.

G.M
Febrero, 2009

Sunday, February 8, 2009

"Rothko y Giottto: La tangibilidad del Color" (en Berlin)


Mark Rothko, máximo representante del expresionismo abstracto, y Giotto di Bondone, gigante precursor del Renacimiento italiano, aparecen desde hoy y por primera vez uno al lado del otro en la Gemäldegalerie de Berlín. La muestra Rothko/Giotto - Die Berührbarkeit des Bildes (Rothko/Giotto - La Tangibilidad del cuadro), que podrá visitarse desde mañana hasta el 3 de mayo, pretende establecer un vínculo entre el arte moderno y el antiguo, explicó hoy el director del museo, Bernd W. Lindemann.

Se trata de una breve exposición, compuesta únicamente por tres obras, Reds no. 5 (1961), de Rothko, y Dormitio Virginis (hacia 1310) y Crucifixión de Cristo (hacia 1315), de Giotto. El objetivo, según apuntó el comisario de la muestra, Stefan Weppelmann, es subrayar la influencia que ejercieron en el artista abstracto algunos pintores italianos renacentistas como Miguel Ángel o Leonardo da Vinci, y especialmente Giotto, pese a que les separan más de seis siglos.
Rothko encontró en los renacentistas una dimensión mística, una plasticidad y una organización del espacio le influyeron de tal manera, que incluso le llevaron a hacer varios viajes por Italia. Así, los marcos arquitectónicos, el pan de oro, y las figuras de líneas bien delimitadas de Giotto, sirvieron de inspiración a un Rothko que había comenzado a ser conocido y a forjarse un estilo personal, caractrizado por sus célebres rectángulos de color. Precisamente el punto de unión entre ambos artistas reside en un uso similar del color, como herramienta para crear estructuras, añadió Weppelmann.

Reds no. 5, un cuadro complejo que representa una degradación de color, que va desde el magenta hasta el cadmio, refleja la preocupación de Rothko por los estudios de color. "También aparece un estudio del color en Giotto", explicó el comisario, como puede observarse en Dormitio Virginis, a través de los contrastes entre el rojo y el azul de las túnicas que visten los apóstoles y que se repiten creando una "estructura simétrica".

Muestra de ello, son las propias palabras que pronunció Rothko tras contemplar la obra del artista toscano: "Es el color de Giotto, sin embargo, lo que produjo en mí esa enorme sensación de tangibilidad" (Rothko, 1940). Asimismo, el que fuera representante de la escuela de arte de Nueva York se propuso recuperar la idea de Giotto sobre que el arte no servía únicamente para decorar, sino también como ciencia.

El director de la Nationalgalerie de Berlín, Udo Kittelmann, insistió en que se trata de tres obras que permiten "aprender mirando" y en los que la "dimensión espiritual desempeña un papel esencial". "No hay nada nuevo en el arte, todo está inventado, y por eso hay que remontarse a los grandes maestros clásicos", afirmó. Este proyecto, que tiene el propósito de relacionar a Rothko (1903-1970) y a Giotto (1264-1334), fue concebido por la Gemäldegalerie de Berlín, junto con el Instituto de Arte Histórico de Florencia y la Daimler Contemprary de Berlín.
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desde Berlin

Ezra Pound, u otra versión del Intelectual Orgánico en 1933


"I am more like a Mad Poet" - Benito Mussolini.


En los años cincuenta y sesenta, tras las publicaciones de la editorial de Carlos Barral en Cataluña (Seix-Barral, hoy unidos a la familia corporativa de Planeta), el mundo Hispánico comenzó a enamorarse de la idea del "intelectual orgánico" tal y como la presentaba Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la Prisión. Las traducciones de Cesare Pavese también poblaron los espacios de la Ciudad Letrada. Los sucesos ideológicos, al menos en America Latina, se dan entonces por influencia de estas idea, por los cuales los debates entre la revisión marxista italiana y las teorías del leninismo marxista ortodoxo entran en dialogo (no mucho después la teoría de la Dependencia valdría a valerse de las suyas): aparece una fina línea entre el pasado conocido, y la apertura de un conocimiento socialista con cara humana para reconstruir el lacerado rostro de America Latina. Alejo Carpentier y el Grupo Minorista, por citar una de las tesis que más me parecen del momento y de años precursores, sitúa un listado de relaciones en un plano histórico de simultaneidad: aparece en America Latina el pensamiento Marxista, el Trotskismo con la llegada de León Trostksy a México, el arte muralista comprometido de Diego Rivera y de Clemente Orozco, las revistas anarquistas en el cono sur y la Revista de Avance en la Habana, en el 33' J.A Mella toma las armas y pronto se derrota a Gerardo Machado. Por el otro lado del hemisferio, los escritores de Hispanoamérica (Paz, Guillen, Pellicer, Neruda, Carpentier) viajan a la España de la Guerra Civil, como defensores de republicanismo rojo. El intelectual se convertía en la figura del intelectual orgánico, avant la lettre, de las páginas de Antonio Gramsci o del tardío Che de manuales. No se trata de un proceso de homogeneidad, ni mucho menos de conciencia historicista, sino de un fenómeno ambiental: un episteme de un presente. Los lectores de esta nota podrán encontrar al menos una versión de otro intelectual.

El mundo anglosajón durante estos años franqueaba otros caminos. El "High Modernism" del Imaginismo servia de escudo para todo vinculo social y para celebrar un arte por arte enmascarado. El arte puro siempre es una mascara: más que ningún otra estética, el arte puro puede llevar la pureza de un pensamiento político condensado dentro de una estructura fantasmal que se niega a si misma, y que niega una abierta posición ideológica. El caso de Ezra Pound, no es el único ha notar, sino el mas extraño; quizás el que mas irradia surrealismo de la violencia poética en el campo cultural. Una incursión derrideana encaja: ya y ahora el 33 es una traza significante entre intelectualidad y poder: el fantasma de Mella pelea entre las columnas de La Habana en Cuba, mientras que Ezra Pound por primera vez se da cita con Il Duce, en Italia. Lleva en sus manos una carpeta en donde guarda los escritos sobre economía (notas e ideogramas) con el fin de presentar su propuesta de las teorías económicas, las cuales servirían para complementar el desarrollo nacional del Fascismo Italiano.

La economía de Pound no fue más que poesía. Humo en la Historia. Pero al igual que desde su origen, como nos recuerdan tanto Horkheimer como Hannah Arendt, el totalitarismo Fascista erige su propia tumba y destrucción, también de ese mismo modo, desde las concepciones estéticas, en Ezra Pound la destrucción es interna. Todo comienza con el lejano Oriente y la pertinente fascinación por los caligramas chinos. El canjeo político de Pound no se trata de un intercambio tangible y visceral entre las cúspides ideológicas del fascismo y un poeta, sino desde la internalización de la estructura de una misma poética. Ernesto Hernández Busto, ha completado un diáfano trazo en su perfil sobre Pound, donde analiza la línea de la importancia del dinero (de la moneda tangible; el Zahir de Borges) como una norma clasicista que Pound sustrae de Confucio y de la China Imperial como ataque a la Modernidad. El judío, por consecuente, es figurado como tropo del ladrón de ovejas, o mejor, como el tropo del usuro. Esta lectura, más allá de su impúdico pedigrí, pudiera servir como una hipótesis entre una axiología ontológica de la estética de un poeta y una política en declinación (otros ejemplos que seria notorios de estudiar son los siguientes, aunque dejo muchos en el tintero: Pablo Neruda y Stalin, Aragón o Víctor Manuel y Franco, Rubén Darío y el Imperio Británico, Carilda Oliver y Fidel Castro. Una variante de la pregunta es esta: dónde reside el poder? Cómo se da el intercambio simbólico?). Es por esto que la distancia es corta en la temática de los Cantos de Pound: vamos de Confucio y los budistas, al análisis monetario de Hart Benton o la paleontología de Louis Agassiz. La relación entre un compromiso, sobre todo en el caso fascista, no debe leerse como una influencia de orden sacrificial o de un organismo del individuo, sino como algo mas secreto aun, como una realización de la forma externa de una poética – quizás, la inversión dialéctica del pronunciamiento poético de Mussolini: la instauración de la vida fascista, a cambio de la estatización de la política. En la figura de Ezra Pound, metonimia de los Cantos no queda absuelta del compromiso político y del resquebrajamiento moral, pero tampoco lo está el poeta que niega su compromiso y que busca la sombra. El nombre de Pound es solo eso: la realidad de una sombra puesta a la luz.

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Gerardo Munoz
Febrero 2009.
Gainesville, FL.

Wednesday, February 4, 2009

Diálogo con el disidente Abel López Pérez (Crónica de una llamada)


Diálogo con el disidente Abel López Pérez
February 4th, 2009
A todo los presos politicos Cuba
I

Es curioso: en nuestros días, la valentía ha dejado de ser ese principio en el cual Maquiavelo depositaba la carga de la virtú personal, para rebajarse a algo que suele ser miserablemente condenable o enaltecedor. Ambas prácticas caducan en un ejercicio estéril. La primera vez que estuvo en una prisión cubana, Abel López Pérez intentó coserse los labios con unos pedazos de alambre que había encontrado en el piso de una de las prisiones cubanas. No pretendía vender una imagen, sino hacer visible una práctica del cubano de a pie. Se llevaba al acto simbólico la cotidianidad de un día cualquiera en Cuba: la censura contra toda opinión disidente. La valentía de López Pérez (como los de otros tantos disidentes políticos cubanos) no debe ser leída como un acto de heroísmo exclusivamente personal. Ser valiente hoy en la isla implica una condición ética, la de ser activo en lo político, que es quizás sinónimo del ejercicio de la auténtica condición humana.
Camino hacia la biblioteca Latinoamérica Smathers, al Este de la Universidad de la Florida, para hacerle una llamada al disidente Abel López Pérez. Me acompañaba Sissi, una joven estudiante de la universidad, quien desde hace meses se ocupa de establecer puentes virtuales entre los disidentes de la isla y los estudiantes jóvenes del exilio. Confieso que tenía alguna reticencia ante el diálogo. Creo que de algún modo, la distancia, las diferencias sociales y políticas nos ponen, a nosotros los del exilio, en una posición difícil para entender a los disidentes. ¿Cómo puedo establecer una conversación con un preso político que en estos momentos vive en condiciones precarias, y con quien me identifico solamente sobre la vacuidad de las palabras sin compartir ningún espacio público? ¿No existe en esta relación una asimetría definitiva que dificulta el intercambio? Me voy haciendo estas preguntas mientras apuro mis pasos entre charco y charco para llegar a la Biblioteca. Llevo conmigo un cuaderno, donde he anotado una serie de preguntas.

II
Abel López Pérez es un disidente cubano que radica en Guantánamo. Desde mayo del 2005, es el líder del grupo “Resurrección Martiana” con el que intenta, según sus propias palabras, “llevar a cabo el mensaje y las ideas de nuestro apóstol José Marti a la práctica política”. Es también miembro del Movimiento de Jóvenes por la Democracia y los Derechos Humanos. Ha estado preso en numerosas ocasiones: la última vez cumplía tres años de cárcel por por “desacato a Fidel”. López Pérez nos comentó que fue puesto en “libertad”, o mas bien reintegrado a la sociedad cubana, por una “licencia extrapenal”, que sólo se otorga a ciertos presos políticos y disidentes que padecen precarias condiciones de salud. Durante esos treinta y dos días en prisión, Abel López Pérez permaneció en huelga de hambre.Abel nos comentó: “Mi salud es muy mala, estoy enfermo, pero lo que no me falta es gana de seguir luchando y de seguir resistiendo. Tengo mucha salud espiritual que es la que importa”.Nos hablaba todo esto desde un parque público. Se podían oír voces a lo lejos y el ruido de automóviles que seguramente rodeaban el perímetro del recinto. “Aun cuando estoy ‘libre’, la Seguridad del Estado me sigue persiguiendo y acosando diariamente”.Oír la voz del otro, crea una distancia abrumadora, una separación en el trayecto. Era como si Abel se alejara en el espacio cada vez que pronunciaba una palabra. Saco mis apuntes para las preguntas a Abel. De las cuatro sólo terminé haciendo tres:

Abel, en Miami es lugar común argumentar que la disidencia en Cuba está dividida, y que incluso existen enemigos entre ustedes, lo cual imposibilita una movilización unitaria de la disidencia. ¿Cómo ves tu, desde adentro, la división en la isla?

Gerardo no es cierto, no existe dicha división. Eso es algo que el régimen totalitario de Cuba quiere que ustedes, los exiliados, y que nosotros mismos pensemos. También lo que sucede es que hay en estos momentos muchas personas infiltradas en nuestros grupos. En Guantánamo mismo existen grupos infiltrados por la Seguridad del Estado que pretenden rompernos y dividirnos, pero no lo lograrán.

¿Cómo se ha visto en la isla en los últimos días, o sea, cómo está el estado de ánimo de la gente, con este nuevo acercamiento de Raúl Castro con los rusos y su viaje a Moscu?

Nos parece muy mal. Inaceptable. Aunque esta visita se debe a que las relaciones con Venezuela, con el dictador Hugo Chávez están en un mal estado. Ya al hombre se le está acabando el dinero del petróleo, y el juego político aquí es buscar otro puntero, un refuerzo político, y parece que lo han encontrado en la vieja Rusia. Es casi como volver al pasado…

Abel, no se si en Guantánamo tengan acceso a la Internet, pero seguramente sabes de la existencia del blog de Yoani Sánchez, la joven que tiene su estupenda bitácora desde dentro de la isla. ¿Cómo perciben ustedes desde la isla el fenómenos de los blogs?

He oído a hablar de los blogs, y me gustaría mucho que escribieras eso porque nos llena de fuerza y de espíritu. He oído hablar de los blogs, pero sabes que aquí las limitaciones que tenemos con la información son inmensas. Hoy mismo oí por Radio Martí que en Madrid hubo una protesta enorme, y eso es bueno. La gente tiene que saber que en Cuba hay disidentes batallando y todavía mucha gente encarcelada. Para mí ha sido un gusto haber podido intercambiar estas palabras con ustedes, los jóvenes del exilio. Que nos escuchen. Que nos oigan. Nosotros, aquí, se lo agradecemos mucho. [Varias voces en coro desde Cuba]: Jóvenes por la Democracia! Libertad para Cuba! Libertad! ¡Viva José Martí! Viva! Viva Cuba Libre! Viva!

Al terminar Abel Pérez leyó dos denuncias sobre hechos ocurridos en la ciudad de Guantánamo: el 31 de enero la policía arremetió contra los vendedores de viandas y frutas de la Calle 7 Oeste de Camilo Cienfuegos (conocida como la “Calle de los Coches”) en Guantánamo. Un día después encarceló a Ramón Heredia, disidente pacífico, por haberse reunido en una congregación a discutir sobre José Martí en el aniversario de su natalicio.
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Gerardo Muñoz
Gainesville
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ORIGINALMENTE PUBLICADO EN PENULTIMOS DIAS
Editado por Ernesto Hernandez Busto

"Beuys y los 7000 Robles" por Ernesto Menéndez Conde


I
Cada acto es una obra de arte - Joseph Beuys.
Me parece que es un ejercicio muy saludable pensar cada acto como obra de arte. Beuys lo llevó a la práctica de muchas maneras. En Documenta 7, celebrada en 1982, propuso plantar 7000 robles, cada uno junto a una columna de basalto. Su acción tardó cinco años en completarse –es decir, se terminó un año después de su muerte, ocurrida en 1986- y transformó el panorama visual de la ciudad de Kassel. Como en muchas otras instalaciones de Beuys, la obra hace coexistir dos texturas muy diferentes. En este caso, el árbol y el bloque de basalto. Gracias a los robles, la escultura se inserta en el ambiente, altera el espacio urbanístico –fue necesario diseñar dónde habría de sembrarse- y se convierte en parte de la naturaleza. Gracias a las piezas de basalto, se conserva el evento como monumento. Las pequeñas columnas recuerdan la acción de Beuys, implican la idea de estar en presencia de una obra de arte e invitan a contemplar de un modo diferente el entorno. Sobre todo, los bloques de piedra funcionan como marcas que intentan propagar la conciencia sobre la necesidad de la repoblación forestal.

II
Una conciencia que se haría extensiva al museo, ya que Beuys le dio el status de obra de arte a la pala que utilizó para sembrar el primer árbol, En esto seguía la práctica de exponer como obras de arte los residuos de sus instalaciones. La pala era, como los bloques de basalto, un recordatorio de la acción ecologista.
III
7000 Robles era una idea que podía desarrollarse ininterrumpidamente. El proyecto se continuó Manhattan, donde en 1996 se sembraron (igualmente junto a bloques de basalto) otros 18 árboles en una calle Chelsea (22th Street, entre la 10th y la 11th Ave). Al año siguiente se inició el 7000 Oaks, Minnesota y actualmente existen otras propuestas para mantenerlo en pie.
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E. Menendez Conde

Tuesday, February 3, 2009

Trazando la Ciudad: Iván Thays hacia La Habana (III)


Thays el cubano, o la justificación por medios del chisme

Iván Thays ya regresó del Paraíso, o sea de la ínsula mayor del Caribe. Resulta interesante su ultimo apunte sobre el viaje, el cual ya no trata del "viaje" como tal, sino de una justificación de su ruta: "….como dije, todo muy previsible. Pronto daré mi propia versión sobre el tema". El escritor que va a Cuba siempre se encuentra entre esta encrucijada moral y no lo sabe: el mero hecho de la necesidad de una "versión propia" pone en tela de juicio la eticidad del escritor. Pueden haber versiones de un mero viaje a una ciudad? Claro, es que no se trata de una ciudad, se trata ante todo de la mítica Habana. Lo que resulta interesante de esta coletilla de Thays es como incluye un paréntesis que busca, aparentemente, una división, una ruptura (desde lo exterior, o sea que tiene que hablar un peruano en esto) de la intelectualidad cubana. Una retórica muy cubana, por cierto: la justificación de una ética persona por medios del chisme. El escritor (o idolatra?), y peregrino que busca razones para recrear y reportar sus razones sobre sus experiencias en torno a la idílica Cuba, no es una novedad sino una continuidad: un ventrílocuo, un maniquí que porta el lauro o la cesta en llamas de la Revolución como producto de exportación.


Sin más palabras, incluyo el pergamino de Iván Thays:

"He recibido en mi email varios correos acerca de las largas, y absolutamente previsibles, reacciones de los escritores cubanos en Cuba (como diría Vallejo "perdonen la tristeza") a raíz de la participación de un grupo de avanzada (Halfon, Enrique y yo) en La Habana, financiado por el Hay Festival y teniendo como anfitriones a Senel Paz y Wendy Guerra (y con el marco fotográfico de Mordzinski). Como dije, todo muy previsible. Pronto daré mi propia versión sobre el tema. Por lo pronto, les dejo con este extraordinario artículo que publicó en enero el autor de Livadia, José Manuel Prieto, en el último número de Letras Libres (dedicado a Cuba, por cierto) que tiene un artículo también del gran Antonio José Ponte y Ernesto Hernández Busto (un trío bastante peliagudo si se han enterado algo leyendo La fiesta vigilada)".

Monday, February 2, 2009

Décima del Oriente: Japonería del Maestro Gustavo Pita Céspedes


Quien diría que algún día
En el lejano Japón,
Sabia mano serviría
En finísimo tazón
De vetusta alfarería
De Muromachi o Jomón,
Té de un natsume cubano
Que sin mucha pretensión
Me lo vendió un artesano
Un día en el Malecón!
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Gustavo Pita Cespedes

Sunday, February 1, 2009

(XII) Puente Ecfrático: G. Apollinaire/ R. Delaunay


-Las Ventanas

Del rojo al verde todo el amarillo se muere
Cuando los loros cantan en los bosques natales
Tala de pihíesHay un poema por hacer al pájaro de una sola ala
Lo mandaremos en un telegrama
Traumatismo gigante
Hace saltar las lágrimas
He ahí una linda chica entre las jóvenes turinesas
El pobre muchacho se sonaba con su corbata blanca
Levantarás la cortina
Y he ahí que ahora se abre la ventana
Arañas cuando las manos tejían la luz
Belleza palidez insondables violetas
En vano intentaremos tomar un descanso
Empezaremos a medianoche
Se es libre cuando se tiene tiempo
Caracoles Rape múltiples Soles y el Erizo marino del ocaso
Un viejo par de zapatos amarillos ante la ventana
TorresLas Torres son las calles
PozosPozos son los lugares
PozosÁrboles huecos que cobijan las mulatas errantes
Los tercerones cantan coplas desesperadas
A las terceronas castañas
Y la oca cuá-cuá trompetea al norte
Donde los cazadores de mapaches
Raspan las peleteríasCentelleante diamante Vancouver
Donde el tren blanco de nieve y de luces nocturnas huye del invierno
Oh ParísDel rojo al verde todo el amarillo se muere
París Vancouver Hyères Maintenon Nueva York y las
AntillasLa ventana se abre como una naranja
El bello fruto de la luz.