Friday, January 8, 2010

"Everything": retrospectiva de la obra de Kuitca


La obra del artista argentino Guillermo Kuitca cubre la no corta travesía de tres intensas décadas de trabajo (1980-2009). Tres décadas de arte que para Kuitca no son más que un mapa por la realidad de su país, del arte, y del mundo de las catástrofes espaciales. Sabemos con W. Sebald y después con Peter Sloterdijk que el siglo XX terminó siendo el siglo de las catástrofes del aire: entre el bombardeo de Dresden a la masacre de Chernobyl, tenemos el espacio vacío donde Kuitca medita sobre el cauce de una historia improbable. Esta historia "natural" de los aires, es la narrativa por la cual el sujeto ha quedado desprendido de la historia, viviendo así en la soledad de la vida precaria. El Museo de Arte de Miami ha presentado una amplia muestra que, aunque es imposible ver la obra de Kuitca como un proyecto concluido ( pues Kuitca sigue trabajando en el umbral de la primera década del siglo XXI), rinde homenaje a uno de los artistas latinoamericanos mas importantes de nuestro tiempo.
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Me sorprende la versatilidad y la pluralidad de los estilos de Kuitca, ya que insospechable es el hecho que en sus primeros cuadros se acerca mucho más al Neo-Figurativismo argentino de pintores como Noe o Maccio, que a los proyectos minimalistas o conceptuales de su obra mas reciente. Durante su primer período la influencia del contexto social y político argentino es crucial para entender a profundidad la significación de estas obras. Tenemos una de las series mas completas de su obra bajo el rotulo de "Nadie escucha", en la cual encontramos cuadros dramáticos, impactantes por la saturación del color y los gestos violentos de las formas desfiguradas, a la manera de Eiriz, que retrata de una forma de lo negativo sublime la persecución y las torturas que fueron llevadas a cabo durante la dictadura militar en la Argentina desde 1976 a 1983. En estas obras, en las cuales apenas aparecen sujetos o personas, nos enfrentamos a espacios vacíos, a cuartos sospechosos, probablemente "Olimpos de la muerte", o a micrófonos desalados donde nadie puede hablar. En muchos de estos cuadros vibra el rojo o lo oscuro– códigos cromáticos de lo trágico – y en el ambiente de estas pinturas se recrea espacios para vivir, al decir de Judith Butler, con la existencia precaria: seres desnudos que, aunque teniendo vida biológica, se encuentran en las periferias de lo político. Dijo una vez Videla: "Los desaparecidos no existen. Simplemente no están". En mucho de sus cuadros reaparece una inscripción del momento más trágico de Potempkin, el film de Sergei Eisenstein, donde cae el coche del niño por las escalinatas de Odessa. Éste, al igual que el tema de la imposibilidad del lenguaje o de la locución, son temas centrales de la primera parte de la obra de Kuitca, en donde la existencia y la biopolitica se unen para ilustrar uno de los momentos mas trágicos y desgarradores de la historia del siglo XX: las desapariciones y los secuestrados en la Argentina de Videla.

Decía Oscar Wilde, entre sus tantos memorables aforismos que "un mapa del mundo que no incluyese la utopía, no merecía ser examinado". La producción de mapas que Kuitca ha venido ofreciendo al arte contemporáneo desde 1989 invierta aquella tesis del autor inglés: estos mapas, pues, no intentan representar la utopía, sino examinar la distopia del siglo XX, la catástrofe de todo un siglo. La idea del siglo de las catástrofes – como también lo entendió Gunter Grass en Mi Siglo, autor que recordamos por su dialogismo con la cultura alemana del siglo XX – se establece en la obra de Kuitca como una sombrilla y eje de la totalidad del espacio y tiempo. Ciudades como las alemanas dibujadas sobre colchones, las del cono sur, o simplemente las imaginarias, caben dentro del espacio estético que ha ideado el artista.

Tal y como supusiera Merleau-Ponty en su importante ensayo Lo Visible y lo Invisible, la obra de Kuitca es aquella totalidad, donde lo fragmentario sin forma no tiene fracturas ni bordes, sino que, además de estar aglutinado mas allá de su representación, resiste a cualquier corte trasversal. Es aquí, en esa "totalidad desformada", en la cual podemos localizar la importancia de los mapas atópicos de Kuitca. Mapas que no pretenden ser significantes de ningún referente espacial, sino que, vuelcan el orden de lo moderno, sobre la representación misma de lo Real.
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Durante su más reciente período, Kuitca ha venido indagando sobre la relación entre la música y la representación visual que no son muy ajenos a un hilo del arte moderno que se tiende desde W. Kandinsky a John Cage. Estos juegos con el vacío son, según Jacques Lacan, la impertinencia con lo Real: momentos de un accidente, de un trauma, de un deicidio, donde la ruta ya no es posible y la inmanencia rompe contra la conciencia de significación. En los auditorios representados, son en buena parte mapas de lo imposible, del sonido irrepresentable en lo visual: el artista ha pegado, a la manera de un collage, cintas de colores, para dar a entender la fragmentación de lo auditivo en la percepción visual mediante el color. La inclusión de una totalidad formal – color, materia, espacio, sonoridad – es el sello de este artista que incansablemente se desplaza entre las fronteras del arte como condición del nómada global.
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Gerardo Munoz
Enero del 2010
Gainesville, FL.

3 comments:

juan felipe hernandez said...

Si, recuerdo los espacios totalizadores y las referencias al film ruso. Kuitca, como ya sabras, toca en los puntos mas sensibles de la geografia que le impacta al el mismo. Tambien acuerdate de la serie 'azul' y de su sucesion de numeros. Estuvo bastante chevere la expo.
Un Saludo,

Jfh

Gerardo Muñoz said...

Serian las no-geograficas, aqui no hay puntos de referencias. Espacios de la vacuidad. La serie azul es impresionante. La serie de los numeros - que si mal no recuerdo se trataba de recordar los muertos de la dictadura - no se donde localizarla.

G

Anonymous said...

Un gran artista. Gracias por compartir G.

-A