Friday, January 22, 2010

Los filósofos de la urbe global



"En la anchura de las calles, el arte de caminar se vuelve a reaprender…."
-Walter Benjamin



Caminar: pero sobre todo caminar despacio, seguir el ritmo de los respiros, los pasos que nos llevan, las notas musicales que la mañana o en el atardecer de la ciudad nos exija. Estos filósofos no se detienen en ningún confín, y sin embargo, nos hablaban desde los espacios de lo urbano. Aprender a caminar por la ciudad se vuelve, desde el momento de einbahnstrasse, una actividad tan sutil como una obra de arte secreta, o como un idioma prestado, para ser hablado por todos y ser entendido por nadie.

Examined Life (2009), último documental de Astra Taylor embarca una travesía muy manoseada por el arte contemporáneo – desde Esther Ferrer a Judi Werthein –el concepto de crear una obra se entiende como una especie de derrotero o de camino que se va formando con los pasos. Se pudiera hablar de una fenomenología del caminar, de una imaginación de los zapatos, teniendo en cuenta que, ya desde los tiempos de antaño, existía una íntima y fraternal amistad entre los pasos y el pensar. No se trata en lo mas mínimo de una causa y efecto, ni de una dialéctica por la cual el pensamiento llega a cerrarse, sino en dos modos de actuar o de invención ontológica, que convergen en dos ejes políticos del ser posmoderno. Moverse en la ciudad global, quizá sea, en efecto, ir pensándose desde afuera, como veía Foucault en Blanchot, e ir trazando las huellas de un ser desplazado, y de un pensamiento que se adapta y equipara municiones en diferentes umbrales territoriales.

Si nos remontamos a la antigüedad Mediterránea, no es arduo de entrever la relación entre la ciudad, el poder, y el acto de filosofar. En el agora de Atenas o en el stoa poikele de los Estoicos, el espacio mismo de la ciudad tenia una función para meditar y ejercer la practica del elenco o la dialéctica socrática.

Esta idea del filosofar a través del diálogo vital de la vita activa, ha sido lo que, ya sea Hannah Arendt en la Condición Humana o Richard Senett en The Fall of the public man, se ha visto desde el siglo XVIII hasta nuestra globalización. Para ambos pensadores la función del intelectual público ha dejado de tener relevancia y de influir el estado de la res publica tanto en el comportamiento moral como en el funcionamiento de las decisiones políticas. Se pasa así hacia una nueva privatización del pensamiento en la soledad: del elenco discursivo de la vieja Atenas hacia la caminata solitaria y alienada que practicaron los románticos alemanes, quienes buscaban a través de su programa del volkgeist, esa totalidad perdida del Paraíso divino.

Es sabido que Kant diariamente deambulaba solitariamente por los confines de Koninsberg en busca de los placeres del intelecto y de los azófares del pensamiento abstracto. Al igual que Kant, Heidegger también veía en el caminar, un acto de filosofar, pues de allí era que el pensamiento podía desprenderse de la sombras los sentidos y recuperar el peso de la existencia del Dasein. Los caminos - o los pasos – de estos dos filósofos conforman una estética en el documental Examined Life de Astra Taylor, quien además, ha sido la directora del popular y vitriólico largometraje sobre Slavoj Zizek. En esta nueva producción que toma como punto de partida el famoso versículo 38ª de la Apología: "Una vida no examinada no merece ser vivida", lanza a las calles a ocho filósofos de la era global en diferentes ciudades de Estados Unidos: de Nueva York a San Francisco, de las terminales de un aeropuerto al lago de Central Park, de un basurero a un parque desconocido de un suburbio neoyorquino. El documental también intenta desplazar un modo de hacer filosofía hacia nuevas alternativas. Se recordará que uno de los libros de Roberto Nozick también se titulaba The Examined Life, sin embargo, Nozick proponía, amén de su pensamiento conservador y analítico, un examen radicalmente diferente a lo que aquí se puede ver. Si algo une a los filósofos que se recogen en el documental, es la preocupación y el énfasis por el futuro de la humanidad en términos políticos, la convivencia con el Otro(s), la posibilidad de una democracia del futuro, o simplemente, como nos advierte eufóricamente Cornel West durante su viaje en taxi por Manhattan, el coraje de enfrentar al poder con la verdad desde el margen de una continua estancia crítica. Se ha dejado atrás la idea del filósofo perdido en los bosques, para comenzar a entender a los filósofos que cuestionan los poderes de nuestra sociedad moderna, y que lo hacen desde el mismo espacio urbanístico y desde su modo particular de filosofar.
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Cornel West y el cuestionamiento gramsciano del poder, Avital Ronell y el desconstrucionismo del Otro, Peter Singer y la ética de los animales, Anthony Appiah y el cosmopolita multicultural, Judith Butler y las potencialidades del cuerpo, Michael Hardt y los ensueños de la revolución, y Slavoj Zizek y el dilema ecológico como el nuevo 'opio de las masas', son algunos de los temas que los filósofos de la urbe discuten sin perderse en el intricado tejido de nuestra era global. Todos estos planteamientos se van descubriendo y alimentado tras los pasos por diferentes lugares de la ciudad que, aunque diferente en forma y espacio, precisamente es la misma desde aquellas diferencias. Otra diferencia también se dibuja en los temas que cada uno de estos pensadores intenta tratar desde su respectiva estela, aunque el resultado termina siendo un proceso de conciencia intelectual que nos avisa de los peligros que el hombre del siglo XXI debe enfrentar. Si leemos a Foucault como el filósofo que le dio la muerte al sujeto con la llegada de la Posmodernidad, en la filosofía contemporánea, y estos filósofos son actores de ella, se nos asegura que el sujeto ha regresado, y se encuentra a salvo en contextos disímiles y zonas desconocidas. Zonas y contextos que postulan, a su vez, un giro epistémico hacia el espacio, o la interacción del sujeto como ser urbano de la polis, del modo que lo entendió Aristóteles en su tratado sobre la política. De ahí, entonces, el giro socrático de este documental que, más allá de evocar un arcaico lugar común de la filosofía, pone en práctica el movimiento neuronal de lo filosófico al ejercicio de la existencia, de caminar la urbe. Hardt nos habla de las posibilidades multiplicadores de una revolución o movimiento emancipador para el siglo XXI, mientras que Butler, no defiriendo necesariamente de la posición de Hardt, discute sobre la potencialidad del cuerpo, los límites de las capacidades de nuestra finitud corpórea en relación con las normas excluyentes que tienen su base en la homogenización de los estados democráticos. Examined Life, trata de "hacer" filosofía desde el espacio del discurso mismo, o de volver el discurso (desde su tácita iterabilidad) un arma que actualiza la disidencia del poder.

Las investigaciones de Nelly Richard y Néstor Canclini, de Hardt o de Sloterdijk, han lanzado el concepto de la globalización como una posición de lo político, y como epílogo paradigmático del 'fin de la Historia'. La globalización – que ha quedado al margen discursivo durante el documental de Taylor, salvo en la intervención de Anthony Appiah – ha amenazado y puesto en riesgo a los procesos revolucionarios y a los proyectos de emancipación tal y como se entendieron y se llevaron a cabo durante la mayor parte del siglo XX. La caída del Muro del Berlín en Europa, y el fracaso de la Revolución Cubana en America del Sur, dibuja una nueva red que abarca nuevos acoplamientos dentro de las relaciones simétricas del poder que, durante el siglo XX, estuvieron vinculadas al centro y la periferia, o al Imperio y al Subdesarrollo. Examinar la vida significa, desde esta lectura, examinar nuestras vidas desde la producción social en la era de la biopolitica, más que ponderar sobre la existencia, ponderar sobre la existencia de los otros, o desde un pluralismo comunitario.

Si Heidegger hacia énfasis en la idea de una caminata extraviada y rectilínea por el bosque alemán, los filósofos de la era de la Globalización, están convencidos que caminar hoy es un acto que se disemina por diferentes zonas, culturas, redes, espacios, o lenguajes. Filósofos que están dispuestos a entender que los problemas son múltiples, como así también sus resoluciones. El mismo hecho de caminar – nos advierte Judith Butler, acompañada de una discapacitada física – es un acto político que puede traerte tanto enemigos como iguales para la lucha por las minorías y aquellos que, dentro del proceso de la subjetivación política de la Modernidad, enfrentan a una sociedad que aun busca una representación real de todos los sujetos y todas sus identidades. Examinar la vida, a través de una caminata por las ciudades del siglo XXI, no pretende darnos respuestas, ni panaceas culturales o políticas, sino replantear preguntas para enfrentar los límites de nuestro incierto futuro. Es allí, aprendemos en el documental de Astra Taylor, donde encontraremos el espacio de la incertidumbre donde puede nacer otro futuro menos adverso. Examinar la vida iguala a examinarnos.

Si hemos encontrado las catástrofes y las ruinas del presente durante el siglo pasado, este siglo es una nueva etapa para volver sobre el pasado e imaginar el futuro. Quizá una vida política pactada bajo los preceptos del examen riguroso de la existencia, nos permitirá ver nuestras diferencias de participación democrática como elementos de una nueva forma de lo político.

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Gerardo Munoz
Enero del 2010
UF, Gainesville, Florida.

5 comments:

Alexander de la Paz said...
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Anonymous said...

Buen docu Gerry. Un abrazo,

-Pedro

Gerardo Muñoz said...

And Nietzsche walked alot...of course. (never straight)

Pedro, saludos, desde Gainesville.

G

Anonymous said...

"Nozick proponía, amén de su pensamiento conservador y analítico":

No es de ningún modo una descripción precisa de su pensamiento: en todo caso fue un liberal (en el sentido decimonónico), opuesto a la idea de gobierno que defendían los seguidores de Rawls, por un lado, y los conservadores, por el otro,

Gerardo Muñoz said...

Y que son los liberales del siglo XIX sino conservadores y neo-cons en el siglo XX? Si Nozick no es un "conservador" - al igual Hayek por ejemplo - y su pensamiento no parte de los metodos analiticos, entonces hablamos de otro Nozick. Pero todo eso se dibuja con mucha claridad en Anarquia y Utopia, donde se critica toda posibilidad de beneficiones por parte del Estado.

Ahora bien, si usted se refiere al hecho que Nozick mismo rechazaba la etiqueta de "conservador" (por muchas razones) en eso estamos de acuerdo. Pero cuando se le compara - como yo lo hice - con pensadores progresistas, y neo-marxistas, Nozick se encuentra en la antipoda de este pensamiento, y esta ladera es la conservadora. Jonathann Wolff ha analizado este problema en uno de sus libros, partiendo de la idea que la dicotomia entre conservador y liberal en la tradiccion politica americana es diferente a la europea.
Gracias por su comentario.

G