Sunday, February 28, 2010

Automovilismo: artistas de la ciudad


La potencia a la fragilidad de los cuerpos citadinos, figuran como entes espectrales en una ciudad que a causa de automóviles y todo tipo vehículos mecánicos, amontonan los espacios de vida. Si alguna vez el automóvil fue quizá un instrumento remunerativo para el transporte a largas distancias, en el presente se nos muestra otra función, sin duda más macabra y post-mobiliaria, de la producción del automovilismo global. La selección de artistas reunidos en la última exposición curada por Rafael López Ramos No pedestrians need apply que se muestra en la galería Color Alternative Space, es una incursión sobre la antagónica relación entre el automóvil y el transeúnte de ciudades.

En una ciudad como Miami, donde el Hummer convive con el cachalote Chevy de los años setenta, el carrito de Publix de los desamparados que deambulan por los parqueos del American Airlines con los nuevos ricos con sus Mercedes; una mirada sobre tal espectáculo solo es posible desde la totalidad panorámica de la ciudad, es decir, un fotograma solo es posible si presuponemos, a la manera de Hegel, que la visibilidad de bienestar y felicidad, esconde la dialéctica de otro monstruo subterráneo. Para Rafael López Ramos y Ramón Williams, Armando Marino y Evelyn Valdirio, no solo es el carro el "monstruo" virtual del rodaje real de la ciudad, sino también el instrumento – tanto ideológico como ontológico – de la propia destrucción de sus espacios. El automóvil de por si pudiese ser leído como un globo espacial, como lo ha estudiado Peter Sloterdijk en su trilogía Esferas, en donde la vida queda remplazada y diferida por otro espacio de la existencia virtual. El automóvil es uno de esos espacios en donde la vida es posible bajo la condición que la muerte misma sea también una posibilidad e inmanencia de la temporalida humana.
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En una nota de Roberto Bolaño, el escritor chileno hace énfasis que él comparte con Rodrigo Fresán, además de amor por la literatura y los crímenes, el hecho de no saber manejar ni tener automóvil. Aunque ambos escritores se pasaban la vida viajando, es curioso el hecho que muchos artistas se resisten a las fantasías del volante, una reticencia al canje del flaneur paseante por los honores sedentarios de las cuatro ruedas. Comparto con estos artistas también, el hecho de no saber conducir, y el sentimiento de entender la historia como una serie de catástrofes automovilistas. Desde Martín Lutero quien se estrelló en un carruaje antes de llegar al monasterio dando lugar a la epifanía del Protestantismo, al accidente de Marinetti que le regala la idea de una estética de la velocidad que hoy conocemos como el Futurismo, buena parte del imaginario reciente de la estética cobra una fuerza desde la velocidad y la fidelidad de los automóviles. Claro tendríamos que incluir aquí a Nabokov quien se reusa a montar en su Chevrolet, y a Albert Camus quien muere tras un accidente de coche en Villeblevin. En No Pedestrian need apply no se corre el riesgo que el automóvil decida la muerte por ellos, ya que aquí no se maneja, tampoco se tiene licencia, sino que se camina. Se abren vigas para el peatón.

Las cifras no dejan de ser poco extenuantes: mientras Estados Unidos consume el cincuentisiete por ciento de petróleo del Medio Oriente, los emisiones (más de 1.7 billones de toneladas) de dióxido de carbono contribuyen a la depauperación de los efectos climatológicos de la tierra. Debido a los cambios radicales del clima, el discurso ecologista ha vuelto a surgir en círculos académicos, científicos, e intelectuales. Desde algunas posiciones post-románticas, la Naturaleza ha vuelto a retomar ese esplendor especular de la no-alineación del hombre (como en Feuerbach), y con mayor frecuencia la voz conservadora instrumentaliza el discurso ecológico para legitimar restricciones ideológicas. Lo paradójico es que, y como bien diserta las obras de los artistas rotulados en al exhibición de López-Ramos, mientras el capitalismo instrumentaliza con facilidad el cuidado del medioambiente, la "madre naturaleza", y la capa de Ozono, el despilfarro del consumo, las guerras por el combustible, y la presencia de camionetas megalómanas (como esas que habitan con unheimliche en las actuales piezas de Rafael López-Ramos) son artefactos producidos por la contra-voz de esos mismos capitalistas que desean proteger la salud de la naturaleza y el bienestar climatológico del planeta.
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Las marcas de goma que han perdurado en el pavimento de algún parqueo – método que había sido tratado por Rauschenberg en los cincuenta – es la afirmación de Ramón Williams con "Trace on yellow" (2008) sobre la superficie fantasmagórica de trazas que hacen de la ciudad una cartografía legible. La ciudad se deja habitar, más que por humanos, por máquinas que van dejando sus huellas: que van desangrándose, por así decirlo, en tinta negra. La primera impresión que nos legan las obras de Ramón Williams es el malestar de estar viviendo entre máquinas que de alguna forma tiene la capacidad de sobrevivirnos, de estar mas allá de la muerte por la traza que han dejado en alguna calle. Ignoramos que carro o camino pasó por esas calles, aunque realmente lo importante es que pasó y que allí estuvo un automóvil, un fantasma de la velocidad.

Por su parte, las piezas de Odalis Valdivieso, Rafael Fornés, y Rafael López-Ramos, son meditaciones sobre una ciudad donde no hay peatones, ni seres vivos, sino una distopía de latas, maquetas, y estructuras hidráulicas. Nos legan una ciudad imposible, y el desasosiego de no encontrar a la humanidad del que camina o el que se deja caminar. Atravesada por la maquinación post-industrial, estos artistas comparten, más allá de su consternación sobre el automóvil, su preocupación por la desaparición del hombre de la ciudad.

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Gerardo Munoz

Febrero 28, 2010

Gainesville, FL.

*fotos: 1. Ramon Williams. "Trace on yellow" (2008) 2. Rafael López-Ramos. "Dreadful Sky on LeJeune Road" (2010). 3. Evelyn Valdirio. "Current Affairs series (8 pieces)" (2009)

4 comments:

R.L.R. said...

Muy buena reseña Gerardo, captas muy claramente la esencia del proyecto y la expresas, además, con belleza!
Enlazo el post en Los lirios.
Gracias mil!
Un abrazo

Anonymous said...

Un grupo de artistas muy buenos! Gerardo, gracias por compartir.

Pedro

Gerardo Muñoz said...

Rafa, me place que te haya gustado la resena. Lo cierto es que me ha encantado que hayas podido reunir estos artistas bajo esa estetica que tu has venido hilvanando con mucha cautela. Nos vemos pronto por Miami.
Te abrazo,

G

Anonymous said...

Excelente expo. Pa' lla voy.

A