Monday, March 8, 2010

Samuel Weber: la singularidad y la Revolución devenir


Nota:

Hace más de una semana, tuve la oportunidad de participar en una charla sobre teología, mesianismo, y filosofía en la obra de Walter Benjamin con el legendario crítico de literatura y filósofo Samuel Weber. Para los que no sepan a estas alturas quien es Sam Weber, creo que unos vagos datos darán su perfil: fue alumno de Adorno y Paul de Man, tradujo "Prismas" la primera colección de ensayos de Adorno en Estados Unidos, sostuvo una de la pólemicas mas crudas con Stanley Fish en John Hopkins University, es uno de los discípulos fundacionales de Jacques Derrida, y tradujo en su revista Glyph el importante ensayo respuesta de Derrida a John Searle sobre "speech-acts" (Signature-event-context). Weber es autor además, de una docena de libros. Fue realmente una oportunidad maravillosa conversar con este gran filósofo que, por si acaso es necesario decirlo, ha influido mucho en mi pensamiento desde hace varios años. Le agradezco a Weber su gentileza y la oportunidad de grabar y reproducir nuestros diálogos que se produjeron en la Universidad de la Florida, a propósito de su nuevo libro Benjamin's -abilities (Harvard Press 2008).
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Profesor Weber, estimo que central a su discusión sobre las "-habilidades" en la obra de Walter Benjamin está el problema de la singularidad, y por lo tanto me gustaría plantear la pregunta de la singularidad desde el concepto que Giorgio Agamben llama "el cualquier ser" en su La comunidad que viene. Mi primera pregunta busca situar como usted distingue el concepto de singularidad, que atraviesa toda la filosofía occidental, del concepto de Agamben. Y por supuesto, esta primera pregunta sobre el ser – ya sea en su dimensión singular en respecto a lo colectivo – ¿cómo podría habilitar un proceso revolucionario? Pienso sobre todo en el pequeño texto de Kant sobre las facultades que escribió en torno a la Revolución francesa, en donde para el filósofo la revolución es un evento que siempre puede venir (always-already), ya que lo mas importante del proceso es la impresión que deja en las conciencias exteriores al proceso. Mi segunda pregunta entonces seria: ¿cual es la relación del singular con el término de la revolución?
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Estas son dos preguntas muy difíciles. Primero tengo que admitir que, aunque admiró a Agamben, no estoy muy familiarizado con el texto donde el desarrolla la noción del "cualquier ser" (whatever-being). Me preguntas cual es la relación del cualquier-ser con la singularidad, de modo que no podré responder sobre esa particularidad. Lo que si creo es que lo universal – lo singular – es la diferencia de todas las otras instancias de lo universal incluyendo a si mismo. He ahí donde alguien como Freud es tan importante. Ahí tenemos la idea de la psiquis individual irreducible, aunque a su vez alienada de si misma. De modo que eso introduce la dinámica de la singularidad en el yo, al igual que en el individuo y en lo colectivo. El resultado claro está, es que el individuo es diferente del colectivo, pero sobre todo de un colectivo que no es totalizador. Yo seriamente argumentaría – aunque esto pueda ser tomado como sofismo – que en Freud, los conflictos que estructuran y deconstruyen la psique son instancias, por ejemplo, que viene de otro lugar pero que a su vez son respuestas del Otro. Todo esto manifiesta lo que yo llamaría la singularidad. Es singular en el sentido que no puede substancialmente ser conmensurable o igualado con otra singularidad. Por ejemplo, cuando Freud interpreta el sueño, no intentó interpretar una existencia, sino un proceso, una distorsión como parte del proceso. El paciente al contar lo que soñaron está de alguna manera distorsionando, aunque creando unos ciertos patrones. La implicación comunal de esta lección es que debemos aprender a vivir en apartamiento, es decir, a través de la no-equivalencia y la inconmensurabilidad, siendo otro de uno mismo tanto a niveles temporales, espaciales, e históricos. Este seria un modelo social de vida muy diferente a la que actualmente tenemos. Es muy importante también enfatizar que lo singular no es solo una diferencia sobre lo general, sino también sobre el ser que es uno. Al evocar la noción del yo tomo una posición derridieana, es decir, cuando Jacques Derrida habla de haecceity, ya que es el principio del "yo-ser" que es común en los individuos, las cosas, los objetos que uno de problematizar a través de la diferencia.
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Tu segunda pregunta fue acerca de la revolución. Y creo que hacia eso me dirigía cuando dije que la revolución implica un cambio en el modo de vida que no sea agresivo ni tampoco antagónico. Yo veo algo de esto en la tercera crítica de Kant. Creo que si pensamos en el problema del juicio estético como una experiencia singular, entonces la propia experiencia – ya sea de dolor o de placer – podría ser comunicada, y desde esta comunicabilidad participar en algo común. Creo que sigo estas líneas de pensamiento en mi introducción al libro de Benjamin (Benjamin's –abilities 2007), y creo que esto implicaría un tipo de revolución. Desde luego, la revolución es por su parte otra traducción del devenir, aunque es importante saber a que nos referimos cuando hablamos y leemos "la revolución". Quizá lo mas importante sea no pensar en la revolución como un evento como lo hizo Marx, o de tomar el poder – aunque, claro, algo de cambio de poderes habrá en la revolución – sino como algo que no sucederá (y sucederá) en la linealidad de nuestro tiempo.

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