Monday, May 17, 2010

Cinema X: representar lo pornográfico


Aparece en los panfletos de la liberación sexual y del feminismo de la década del sesenta, ese ultimó anhelo de la utopía, como en la biografía sexual de Catherine Millet, y en aquella máxima del guerrillero de la RAF Andreas Baader: "el hacer revolución va de la mano con el hacer el amor", dando así a entender la liberación nacional desde la inmanencia sexual de los cuerpos Por estos años un escritor cubano-americano, Calvert Casey, hacia una defensa, a propósito de D.H. Lawrence, de la pornografía en un escolio "Notas sobre pornografía" – como género que, según el autor, se podía aun rastrear una bella insólita e insuperable placer visual.

El desmoronamiento de estas demandas (y hagamos énfasis en su apropiación por el sistema capitalista) hace hoy del mundo hoy un escenario total de lo "pornográfico". Representar la forma pornografía hoy, paradójicamente, es uno de las cuerdas por donde caminan de la mano el poder, sus líderes, y el espacio de la cultura de mercado. Basta citar el espacio "masturbaron" de California, y las fotos orgiásticas de Berlusconi publicadas hace un año en el periódico El País, para tomar como muestra, la diseminación de una practica estética que se ha incorporado a la existencia visual de nuestros tiempos. Y quizá no deberíamos quedarnos ahí: Lady Gaga, los shows mas recientes de MTV, el fenómeno latino del "perreo" en las discos nocturnas, y la farándula norteamericana, tiene ya menos que ver con una ética burguesa del estrellato, que con una guarnida reproducción de un sentir que roza con lo pornográfico. La porno conquista el mercado a través del deseo, a la vez que el gusto se manufactura, y la comodidad se remplaza con la ocupación de la libido.

La estética de la pornografía está hoy ligada a la supervisión de las clases pudientes que se distribuye democráticamente hacia el pueblo. En términos políticos, la "revolución del cuerpo", la cual encuentra su última estación en la obra de la artista francesa Orlan, es hoy un medio de la fascinación fascista por la supervivencia de los organismos en su mayor aglutinamiento visual, en su capacidad de unirse, fragmentariamente, a la idealización de otros cuerpos.
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De ahí que críticos como Jean Baudrillard y Boris Groys, nos alerten del simulacro pornográfico como el nuevo medio de un arte neo-conservador y elitista, excluyente y comodificado, voraz y perturbador. Infatigables en un tiempo en donde la Web es el sitio de todo tipo de guerra cultural asimétrica, en donde se llegan a discutir el derecho a la necrofilia y un largo etcétera de iniciaciones sexuales, la "porno" deja de ser un tema para convertirse en forma visual de los placeres. Lo que realmente se entiende por pornografía hoy es en realidad una mutilación del cuerpo, al menos desde su representación visual. No es coincidencia, como ha notado Baudrillard que, en los largometrajes pornográficos, los sexos inundarse el espacio de la toma escénica [1]. Lo que pudiéramos llamar una "lógica de la ideología pornográfica" opera en el centro de la representación de la misma: podemos activar el deseo y la excitación a través de la explicita referencia del coito, a cambio de la suspensión de una narrativa que haga del film una obra cabalmente coherente.
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El sexo que sucede en la pornografía, por lo tanto, es no solamente un simulacro en relación con la temporalidad de su acto, sino un simulacro consigo mismo, con el deber de la representación del erotismo en la toma de tiempo real.

Dani Marti, Erwin Olaf, Anetta Mona y Lucia Tkcova, Santiago Sierra, Regina Galindo, Carlos aires, Steve Reinke, y Jessica Mott, conforman la exhibición Cinema X: I like to watch, curada por Paco Barragán, que se ha presentado en el Museo de arte contemporáneo de Canadá (MOCCA). Estos artistas que forman parte de una heterogénea muestra de las diferencias del arte contemporáneo en la globalización, y si embargo, vemos una orquestada respuesta la "era porn". Estos artistas se sumergen a una aguda crítica de la estética pornográfica que forma parte de uno de los crecidos obstáculos contra el campo estético.
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En su totalidad, la muestra de Paco Barragán tiende a favorecer proyectos video-art sobre el performance, la instalación, o la practica de "post-producción". Artistas como Olaf, Sierra, y las eslovenas Mona & Tkcova, recrean escenarios pornográficos para burlar al espectador en términos de los afectos del deseo que se generan a través de la imagen pornográfica. Bruce Laabruce y Dani Marti, por otra parte, generación un simulacro de la pornografía para ilustrar como el arte puede también, al menos en potencia, ser pornografía, ya no del deseo visual hacia la mirada femenina o masculina, sino desde el mercado. El primero muestra su primera película pornográfica, mientras que Marti participa en un online-dating en el afamado sitio S & M.

Aunque quizá las obras mas agudas y contundentes al "medio-pornográfico" son las de Regina Galindo, una artista guatemalteca que viene haciendo una obra body-art muy nutrida de las influencias de Ana Mendieta; y las participaciones relaciones de Santiago Sierra, quien no olvida de incorporar, en su crítica de lo porno, una mirada global a la relación entre capitalismo, sexo, y prostitución. Ya en la última muestra de su obra en el Tate Modern de Londres, Sierra pagó a un número de mujeres vagabundas de la calle, para que éstas se apearan en una de las paredes del museo de espaldas. Vemos sus cuerpos, pero nunca sus caras. La incomodidad y el desasosiego que destilan estas obras no puede ser menor: el arte de Sierra siempre intenta crear, como ha mostrado Claire Bishop, una tensión antagónica, entre las diferentes esferas que regulan en el nuevo arte paticipativo: el espectador, la institución del museo, y los objetos que allí se exhiben [2]. Aquí Sierra vuelve al tema de la prostitución para mostrar como, a la raíz de la lógica pornográfica, se encuentra una dimensión económica que es imposible o imperdonable éticamente de ignorar.
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El video de Regina Galindo muestra, análogo a su Himenoplastia en la Bienal de Venecia donde la artista se somete a una cirugía para reconstruirse el himen, en la obra de Cinema X, vuelve a reoptar por los límites del cuerpos, esta vez a través de una rigurosa operación vaginal, donde se parodia, desde una estética de lo grotesco sublime y casi imposible de observar, la representación de la vagina en los films pornos. Quizá se pudiera pensar esta obra de Regina Galindo teniendo como referente al "Origen del Mundo" de Courbert, y las últimas instalaciones de video-art de Cristina Lucas, que se podrían recorrer como "obras vaginales". La obra de Galindo, como la Shigeko Kubota, se coloca dentro de la crítica de la mirada masculina a los órganos de la mujer, para así encontrar otro de los dilemas del arte porno: la mujer como fantasma proyectado del deseo del hombre.

Otra de las formas de pensar Cinema X: I like to watch, seria desde el doblaje pornográfico hacia el espectador. En realidad, la muestra no busca situar a la pornografía como eje cultural del presente, sino insinuar formas de cómo el arte es capaz de apropiar algunos de sus mecanismos más conocidos. Sin embargo, en la exposición queda por explorar a fondo cómo se atraviesa la pornografía en la era digital, en diferentes sitios Web y dominios de la Internet. De modo que, para un próximo futuro, una retoque de Cinema X seria adoptar un modelo curatorial digital, y desde allí, reformar las inquietantes preguntas que ha dibujado sobre el mapa de estos artistas de la imagen en movimiento. Por ahora el mérito de las investigaciones estéticas de esta exhibición, es ilustrar una degeneración del sexo en la pornografía, a la vez que nos indica como la saturación de los cuerpos podría significar de algún modo, el fin de la sexualidad y su representación en el arte.
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Gerardo Muñoz
Mayo del 2010
Gainesville, FL.

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Notas:
1. Baudrillard, Jean. “Pornographie de la guerre” In Liberation, 2004.
2. Bishop, Claire. "Antagonism and relational aesthetics". October 2004.
*otras fuentes: Casey, Calvert. Memorias de una isla. "Notas sobre pornografía". Ediciones R 1964.
Imágenes: Anetta Mona y Lucia Tkcova, vista general de Cinema X, Regina Galindo, y Santiago Serra en Tate.

2 comments:

R.L.R. said...

Gracias Gerry, excelente reseña y exposición idem. Ojalá la podamos ver acá en Miami.

Anonymous said...

buena expo de Barragan. Ya termino?