Friday, May 14, 2010

El origen theo-antropurgico del arte


Venerado por la Vanguardia Rusa y por los afanados "utopistas" de la revolución bolchevique, la figura del místico Nikolai Federov, continúa siendo un misterio dentro de la tradición del pensamiento occidental moderno. Se sabe que, desde Dostoievski a Tolstoi y Babel, a la obra de Fedorov se le ha tratado con cierta oscurantismo la influencia de un pensador que aparece, al menos a nivel intertextual, desperdigado en los temas teológicos que aborda Los Hermanos Karamazov. Con la novela rusa de ciencia ficción, como es el caso de Platonov, se destapa en las minucias de Fedorov al padre intelectual de la cosmología del espacio en busca de la transformación de los cuerpos, de la muerte, y de otras posibles formas de existencia.

Federov en su texto fundador La filosofía del trabajo común, adhería una visión redentora universal de la especie humana, donde los restos de los seres muertos (aquellos padres enterrados) se pudieran sepultar materialmente desde sus residuos hallados en las estrellas y galaxias más lejanas. La resurrección, entonces, en la obra de Fedorov toma sentido si entendemos su dimensión estética, o si proyectos este proyecto de salvación material de los cuerpos en el origen del arte.

En un fragmento publicado en el segundo volumen de las obras completas de Federov, "¿Cómo comenzó el arte, en qué se ha convertido, y qué debe ser?", el filósofo explica que uno de los propósitos del arte debe ser volver a la divinidad, su esencia especular en el mundo originario. Ya que en el mundo moderno la división entre hombre – como ser creador – y la naturaleza como espacio de la destrucción se han convertido en vectores del antagonismo, la divinidad, o el regreso a ella, es quizá el movimiento donde la unidad entre naturaleza y arte pueda resurgir. ¿En que consiste el origen de la divinidad del arte para Federov? A diferencia de María Zambrano, los filósofos del trascendentalismo alemán (Schelling, o Novalis), o Sergei Bulgakov para quienes el arte también es el lugar de la resurrección divina, la concepción originaria del arte se supera en una postura constituida por una dimensión "theo-atrntopurgica", donde Dios crea al hombre desde el hombre mismo. De aquí se revela que la primera creación estética no es la de Dios hacia los hombres en una verticalidad esplendorosa, sino en el hecho de la libertad de los hombres en crear otros hombres, para después transmitirlos, con veneración, hacia el cielo. Las lapidas, la liturgia de los entierros, el cadáver, son los tres sitios donde Fedorov localiza el arte en su dimensión de un origen teológico.

No es laborioso pensar como un pensamiento que se destila en Fedorov ha influido en pensadores posteriores como el Boris Groys de la Política de la inmortalidad, donde se vislumbra el museo como un espacio dialógico con los muertos de la tradición estética; o el Jacques Derrida de la teoría de la fantasmagoría, donde se entiende el cine, a través del psicoanálisis, como el lugar donde conviven los muertos con los vivos. Parte del desencanto de Fedorov con la estética moderna se debe a la propia desacralización del arte en el campo secular (lo que Hegel, en sus conferencias sobre arte, vaticinaba avant la lettre Arturo Danto, "la muerte del arte"):

"If art in its beginnings was divine, whereas today it has become industrial-militarily – which means bestial and Savage – then the question arises: How can art once again e given a course to follow which would correspond to its divine beginnings. What should be set up to counter the industrial military exhibition, which presents products which tempt and weapons which destroy?....What should art be is the same as the problem of establishing brotherly universe in order to transform the blind form of nature into a force guided by the reason powers of all the resurrected generations. In other words, what we are talking about is universal resurrection, since it this that represents the complete restoration of kinship and that will provide art with appropriate course to follow, and show it its goal". (p.186)

El "paternalismo de los cielos", es decir, la resurrección de los padres desde el movimiento vertical de los edenes, se convierte en la labor suprema del arte, por la cual el arte regresa a sus orígenes concretos de la divinidad material y trans-humana. Pensar tras el aporte de Fedorov a la estética, es imposible dejar de pensar los problemas y debates sobre el archivo, el regreso a la teología de los últimos años en el campo teórico, y la dimensión del arte hoy, donde en vez de crear o producción objetos originales, se rescatan – como en una especie de resurrección – las obras de pasado en un mismo espacio. Por otra parte, el arte que pretende ser eterno no debe negarse a la premonición de su desaparición, ya que, bajo la figura de hijo, la obra siempre regresa al presente, como un don, en la simultaneidad de los cosmos.

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Gerardo Munoz
Mayo 12, 2010
Gainesville, Fl.
notas: imagen, "Resurreccion de Cristo", siglo XVI, autor ruso desconocido.
[1]. Fedorov, Nikolai. What was man created for? . Honeyglen Publishing 1990.

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