Monday, June 7, 2010

El arte contemporáneo como 'proyecto social'


En el simposio Art and Democracy organizado por la curadora Kerry Oliver-Smith que tuvo lugar el 9 de Abril en el Museo Harn de Gainesville, los intercambios tenían como propósito, repensar la condición del arte tras la caída del muro de Berlín. Las presentaciones de críticos e intelectuales como Francois Cusset, Alex Alberro, María Hlavajova, T.J Demos, y Claire Bishop, entre otros, eran ilustrativas de la incertidumbre que realmente se experimenta hoy en día al teorizar sobre la particularidad del arte contemporáneo. Aunque podemos ofrecer algunas rutas y cambios en diferentes esferas (curatoriales, académicas, y comerciales, como las ferias, bienales, y galerías), el arte contemporáneo en el presente es menos una zona de cierta tendencia estética, que un espacio de gran vacío epistemológico, donde se sitúa toda una heterogeneidad de la producción del nuevo milenio.

Claire Bishop, quien tiene publicado dos libros fundamentales sobre la condición del arte relacional (Installation Art y la antología Participation), ofreció una de las tesis más convincentes de esa haecceity de lo común en el arte contemporáneo. Su ponencia The Projective City in the 1990s, intenta hilvanar dos argumentos para conceptualizar el arte después de 1989. En efecto, Claire Bishop, quien ha venido estudiando el arte contemporáneo bajo marcos marxistas y neo-marxistas (Ernesto Laclau, Guy Debord, o Boltanski), sugiere que el tercer momento, capital por otra parte, del arte social ocurre, paradójicamente, en 1989. Los otros dos momentos que nos refiere son la experiencia de 1917 y la recuperación de espíritu contra el status quo de la revuelta estudiante del 68. La historia del arte seguido de 1989, sugiere Bishop, es mucho mas complicada que los otros puntos referenciales del arte comprometido, pues solo lo hallamos en la idea del "proyecto" como modelo estético de acción social.

Enfatizando la aparición del sema "proyecto", Bishop pasa a estudiar diferentes "proyectos" curatoriales como Project Unité, Sonsbeek 93, Culture in action, y Kontext Kunst todos llevados a cabo en 1993. Bishop dedica parte de su ensayo a explicar – y de paso teorizar – la concepción estética y social de Project Unité, en el cual artistas como Phillip Muller, Regina Moller, Martha Rosler, o Clegg & Guttman, participaron en recrear el espacio domestico del abandonado edificio de viviendas (lo que se conoce en Estados Unidos como un housing project), para residentes de bajos recursos del pueblo de Firminy.
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Lo curioso es que aquel edificio fue ideado por Le Corbusier hacia la década de los sesenta. En las próximas décadas, sin embargo, el edificio fue ocupado (o desocupado) por residentes paupérrimos, emigrantes ilegales, estudiantes, madres solteras, y personas de la tercera edad. Los trabajos de los cuales se ocuparan artistas como Christian Phillip Muller y Clegg & Guttman, reconstruyen el espacio interior de la vida privada en un espacio completamente social y público. El primero hace de un cuerpo un espacio de lujo, donde no habita el ruido; mientras que Guttman genera lo que titula Firminy Music Library, la cual guarda una vasta colección de música, con el fin de que los residentes del complejo residencial dispongan y escuchen de sus artistas favoritas. Así igual, artistas como Martha Rosler y Ditta, indagaron en un espacio más sociológico – a través de entrevistas con algunos residentes del "proyecto" – donde la línea de lo político, entre lo privado y lo público se empañaba. Curada por Yves Aupetitallot, el Proyect Unité, ilustra un concepto del arte como espacio antagónico, el cual Claire Bishop viene trabajando desde su primera crítica al pensamiento de Nicolás Bourriaud en "Antagonism and Relational Aesthetics" [1] (2004) publicado por la revista October. Para Bishop el arte político o relacional (social) no radica simplemente en el hecho que una obra tenga la habilidad de poner a la audiencia en relación o en cierta acción, sino en la recuperación de espacios de antagonismo social y político, para allí encontrar un modelo de participación asimétrica.

Otros proyectos como Culture in Action (1993) curado por Mary-Jane Jacob, al igual que Project Unite, pueden ilustrar como el arte debe, a la manera del materialismo dialéctico, no solo diagnosticar los males de lo político, sino trasformar, en su capacidad social, las condiciones de un mal común. En este proyecto, liderado por Mark Dion, el artista junto a un grupo de niños de High School se dedican a ir a Belize a limpiar un río y crear la Organización de Acción Ecológica de Chicago. Un modelo que nos recuerda al "objeto esculturado" de Joseph Beuys en "7000 robles", Culture in action se aleja de un arte ecológico de trabajar con los propios habitantes de la tierra, y así volver sobre el problema político de organizar grupos de conciencia en torno al medioambiente. Casi dos décadas después – advierte Bishop – un proyecto como este nos pudiera parecer normal dentro del paradigma social del arte contemporáneo, aunque lo cierto fue que, en los 90s, obras participativas como éstas no tuvieron el alcance a voluntarios que estuviesen concientes que presenciaban un nuevo modelo de hacer arte en conjunción social.
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Uno de los dilemas que enfrenta Bishop, y que imagino que resuelva en su próximo libro que será publicado próximamente, es como introducir en el arte una capacidad pedagógica para que las masas ganen conciencia de una acción o proyecto estético. Al igual que sucede con el "new media art", el arte relacional y el proyecto, al ser nuevas formas de hacer arte en la inmediatez, intuyen que la participación puede ocurrir sin dar, previamente, unas coordenadas de la esencia del proyecto. Seria de inminente importancia que, tanto artistas como curadores, tuvieran la sensatez de abrir el campo relacional - a nivel educativo – para una participación real e incluyente de toda la ciudadanía, sin importar el nivel educativo o artístico de cada individuo.

El fenómeno del "proyecto" entonces, no se trataría de exhibiciones aisladas que se instarían en la comunidad para participar con agentes y márgenes excluidos. Bishop sugiere, hacia el final de su ponencia, que el "proyecto" bien pudiera ser, al igual que el 'arte total' de 1917 o el 'arte contra el poder' de 1968, el nuevo modelo que surge en el post-1989 contra un nuevo poder o "nuevo espíritu del capitalismo":
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"If my suggestion is correct, and the project is the indicator of a renewed social awareness of artists in the 1990ss, this shift is yet to be theorized by art historians and critics. The clearest articulation of the project as a mode of working can found in another discipline, namely Christian Boltanski and Eve Chappello's landmark book The New Spirit of Capitalism (1999)…The key characteristic of this current phase of capitalism, they argue, is the dominance of networks and projects, a "conexionist" world in which fluidity and mobility are most esteemed values…what I want to suggest here that the rise of the "project" in contemporary art is exactly synchronous with the developments that Boltanski outline." [2].

Dibujar esa genealogía del "proyecto" en el arte contemporáneo es, menos que una historia de eventos en el arte de las últimas décadas, entender los límites y las zonas donde lo político y el espacio social convergen con la producción estética. Este concepto – si es que Bishop lo logra desarrollar a profundidad en su próximo libro publicado por Verso– también le permitirá distanciarse de lugares comunes que, desde Hal Foster a Boris Groys y Nicolás Bourriaud, leen el espacio curatorial como el producto del arte, concluyendo así que toda producción de arte hoy es política. La noción del proyecto también contribuirá, al no ser excluyente a nivel de concepto, a otros modelos como "Former West" o la "condición post-comunista" que parecen sugerir respuestas no del todo insatisfactorias. El "proyecto social" del arte, por lo tanto, describe otro saber para continuar el arte: producir malestar, y rescatar de los márgenes de nuestra cultura, una clase social que el poder mantiene en silencio.
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Gerardo Munoz
Junio del 2010
Gainesville, Fl.

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Notas:
1. Bishop, Claire. "Antagonism and Relational Aesthetics". October 2004.

2. "The Projective City: exhibitions as social space in the early 1990s" es un fragmento inédito del nuevo libro que Claire Bishop espera publicar el próximo año en la editorial Verso. Así fue titulada también su ponencia en el simposio Art and Democracy. Lo he usado con autorización de la autora.

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