Monday, June 14, 2010

El lenguaje artificial de Yucef Merhi


La centralidad lingüística en el discurso filosófico contemporáneo - eso que llamamos el linguistic turn - tiende a explorar una de las cuestiones que más incumben a ciertos pensadores: ¿donde comienza y termina el lenguaje, y de que forma las estructuras que gobiernan las tecnologías intervienen y modifican la forma de nuestro lenguaje? Sin duda una indagación de este tipo tiene al menos que ver sobre el misterio del lenguaje que sobre la conciencia y el ser en existencia, la política de la memoria y la artificialidad de la subjetivización.

La axioma de Heidegger sobre el "lenguaje como hogar del ser" la encontramos in nuce en la obra del místico catalán Ramón Llull quien, bajo la convicción que los infieles carecían de lenguaje para llegar al cristianismo, concibió una maquina compuesta de ruedas concéntricas para desarrollar un lenguaje artificial y universal. Aquella "maquina de Lulio" como anota Jorge Luis Borges en una de sus glosas sobre el filósofo, buscaba una universalidad que, desde la Torre de Babel hasta los grafemas de Jacques Derrida, anhela la humanidad para poetizar su imagen bajo la sombra del signo.

La obra del artista venezolano Yucef Merhi se abre hacia un tipo de exploración sobre los límites del lenguaje en la "era de la tecnología". Su obra es una apuesta a la artificialidad del lenguaje: a la creacion de nuevas intensidades, rutas, modos de expresion donde la poesia se vuelve vida a escala virtual.
.
Desde la década del ochenta, Merhi desempeña una mínimas maquinas de un lenguaje artificial donde se compenetra la potencia del habla, al decir de Agamben, y el futuro tecnológico de nuestra comunidad democrática. Aunque sus investigaciones no se detienen en la yuxtaposición o la cruzada entre una forma (filosófica) sobre un problema discursivo, si demuestra, como muchos artistas del arte contemporáneo que divisan los problemas de los co-textos, que el lenguaje y la tecnología forman parte de un núcleo inseparable. Como la tecnología (liberada bajo el píxel) ha remplazado la capacidad del evento poético, una de las lecturas que sobresalen de la obra de Merhi es su capacidad de llevar – o dejarla precisamente ahí – la poesía a la tecnología. Su obra pudiéramos situarla en esas fronteras de la diseminación "post-poética" que Agustín Fernández Mallo discute en Postpoetica acerca de la intimidad entre poesía y tecnología entre esa "inestabilidad sin método".

Cuando hablo de la tecnología sin embargo, no solo me refiero a la vieja problemática heideggeriana – posteriormente llevada al escrutinio por Bernard Stiegler – del "tecne" como recurso en el fin del humanismo, sino la tecnología como dependencia política de nuestro pasado contemporáneo. De ahí que el artista rescate de algunos artefactos de la cultura pop (el televisor, el atari o el Nintendo, el Internet, la database, el e-mail) para interrogar una dependencia que hoy cubre un espacio ontológico.

En piezas como atari ex machina (2007) el artista coloca un televisor conectado a ese viejo aparato Atari (uno de los primeros video-juegos concebidos para las masas). En aquella instalación, Mehri re-programa el sistema operativo de la consola para introducir una capa semántica que emiten apuntes filosóficos y recortes poéticos del propio artista. Who am I? – pregunta una de las frases que aparecen flashing en diferentes franjas del televisor, mientras que la participación del espectador lo lleva, por consiguiente, a otras preguntas que extinguen la relación entre conciencia y mirada, lenguaje y color, forma y contenido.

En otras instalaciones donde aparece el Atari como medio estético como en Super Atari Poetry, el artista coloca unos cojines donde el espectador puede sentarse, y como si estuviese jugando, puede leer fragmentos poéticos que intentan mediar entre el espacio tecnológico y el entorno del ser. Las combinaciones programadas de Merhi permiten que el sistema genere, como en una "gramática universal", 1000 combinaciones de poemas electrónicos. De modo que, en mas de una forma, en la obra de Merhi encontramos una redención de los artefactos de la cultura afterpop como forma del intelecto: en este caso el vuelo poético y la intimidad lúdica entre la televisión y la poesía. La incursión entre poesía visual y medios tecnológicos, recuerdan a los últimos trabajos del grupo Noigrandes, en especial Augusto de Campos, quienes encontraron el concretismo cifrado en la propia iconografía tecnológicas.
.

Poet in New York (2005) alude, desde el título, a la figura de Federico García Lorca, y la correspondencia entre ciudad y poesía, soledad y el quehacer del verso. En esta obra encontramos seis videos de pocos minutos cada unos con una lectura de poesía de fondo. La imagen parece flotar tras las palabras, mientras que la cámara nos lleva por los laberintos de Nueva York con rostros que nunca llegamos a ver del todo. Aquí la obra actúa como un lenguaje de escape, ya que el artista ha colocado una camilla con audífonos, para que el espectador se acueste a ver las imágenes en movimiento. Sentimos la fugacidad total de la vida (y del arte, sin dudas), la naturalidad de las cosas, y por otra parte, la impermanencia de un mundo donde el lenguaje se nos agota en el derroche de las imágenes. Mehri logra producir un lenguaje que no le es del todo propio ni universal y que, sin embargo, recocemos en su diferencia, cierta cautela y conjetura próxima.
... ____
Gerardo Munoz
Junio del 2010
Gainesville, FL.
*Imagenes de Cibernetic

No comments: