Sunday, July 18, 2010

Fidelidad comunista


Reseña: Sobre la idea del comunismo (comp. Analía Hounie). Paidos 2010


En el umbral del multiculturalismo, la ideología del consumo, la imposición de la renta en la propiedad común de diferentes bienes, y eso que Eloy Fernández Porta llama la "producción de los afectos", ha dado lugar a que reaparezca la idea del comunismo para poder pensar la crisis desde un marco que surge, precisamente, dada las condiciones materiales-objetivas de la historia. Ya Marx en el Manifiesto Comunista explicaba (o repetía de sus Manuscritos económicos): "las concepciones teóricas de los comunistas no se basan en absoluto en ideas" [1]. El giro intelectual que hoy se ha vuelto a tomar hacia el comunismo por un no menor sector de la Izquierda parte, entonces, menos de un aliento elitista del gremio intelectual, que de una condición del presente que exige una lectura de su propios augurios.

Por supuesto, la pregunta más obvia e inmediata que se le encara a estos nuevos (o viejos, como se le quiera ver) de la Izquierda radica en una preocupación semántica o meramente de enunciación de categorías. ¿Por qué retienen el sema "comunismo" y no eligen otros (marxismo, radicalismo, socialismo, etc...), mucho menos arraigados en las pasiones y en las tragedias de los totalitarismos del siglo XX? ¿Por que volver al comunismo si sabemos que, como es ya lugar común esgrimir contra los que lo pronuncian, éste fracasó en todas sus variantes del siglo XX y en las regiones y naciones mas disímiles del mundo (La USSRS, Vietnam o Corea, Cuba, Nicaragua, África…)? Sea quizás por eso que para hablar de "comunismo" en el siglo XXI haya que abordar desde un grado cero del significado la aporía del concepto o categoría política que nos remite al problema del "nombre propio".

Ya Jacques Derrida ha sugerido que cuando se usa un nombre propio estamos alejándonos de una esencia, y en realidad, aludiendo en nuestro deseo una promesa que, desde su estructura, puede convertirse en una fragmentada posibilidad o imposibilidad [2]. La cuestión del nombre del comunismo parte, a mi juicio, desde esa aporía del nombre: por una parte, como están de acuerdo los filósofos ultra-marxistas del presente, el comunismo es un concepto aislado de una realidad histórica del devenir humano, mientras que por otra el comunismo es simplemente un nombre al que no se le puede abandonar ya que nos remite al problema esencial de su proclama: la protección democrática de lo "común" en la esfera pública. Quizá sea Slavoj Zizek quien apuesta por una razón mucho más convincente y pragmática que conviene citar aquí: mantener el comunismo como nombre ayuda, en más de una forma, a mantener cierta distancia con los otros sufijos (-alter, -post, -multi, -anti…y un largo etcétera) que nacen desde un marco, preestablecido de la ideología total del capitalismo globalizado de nuestro presente. Mantener la palabra "comunista" en uso es, a su vez, un gesto totalizador contra las políticas menores del nuevo multiculturalismo o regionalismos, y acudir a la narrativa Universal como derrotero hacia una lucha común y unitaria contra el Estado y las leyes del mercado.

El Comunismo, por ende, menos que una realidad o una política teleológica concreta, es una idea categórica donde podemos pensar el bienestar de un mundo posible. Mientras que el capitalismo es el lugar de la imposibilidad – es decir, desde los límites fijos, y de las estructuras económicas que esfuerzan a sostener la superestructura política – el Comunismo es radicalmente el momento en donde lo común se vuelve el espacio de lo público de participación antagónica y productiva. Si bien la caída del Muro de Berlín tuvo lugar en 1989, los pensadores del comunismo del siglo XXI se resisten a la idea de leer, metonicamente, el derrumbe histórico cómo el fin de la idea. Al contrario, precisamente está en el fallo, al decir de Badiou siguiendo a Beckett, donde se rejuvenece y se recupera la fidelidad de ese "único concepto digno de un filósofo".
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La tarea de cómo pensar e introducir el comunismo en los debates sobre lo político, tuvo lugar en la cita de Marzo del 2009 en la Birkbeck School of Law de Londres donde los filósofos Alain Badiou, Slavoj Zizek, Jacques Ránciere, Michael Hardt, Antonio Negri, Terry Eagleton, y Gianni Vattimo, entre otros discutieron el problema comunista en el presente.
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La Idea del Comunismo, el nuevo volumen que ha publicado la editorial española Paidos – que por otra parte es ha adelantado a la edición norteamericana de Verso que sale en Noviembre – reúne las intervenciones de estos pensadores y la forma en que cada uno de ellos defienden el comunismo como idea del pensamiento político. Para los ya leídos en las obras especificas de cada uno de estos pensadores de la Izquierda, estas conferencias no tendrán mucho nuevo que ofrecer salvo los intercambios y las contraposiciones entre cada una de las propuestas de los filósofos. Una de las impresiones generales que suscitan las intervenciones de la conferencia radica en aquello que Gramsci llamaba el debate de la "formación nuclear del intelectual orgánico". Al leer, sobre todo la presentación e introducción de Alain Badiou, vemos que para el autor de Ser y Evento la conferencia misma es una meta para pensar, entre ellos, cómo usar los posibles significados de la palabra comunista. Aquí Badiou vuelve sobre el problema del "nombre propio" que recuerda en más de una versión al exegesis que Derrida apuntaba en Espectros de Marx:

"Todos los aquí presentes en esta conferencia tienen la convicción que la palabra comunismo tiene un uso positivo en nuestros días. Y no se trata de una mera repetición de los usos clásicos de esta palabra. Lo que necesitamos es una renovación de esta palabra. Hoy no decimos que el comunismo no es una palabra criminal. Aquí hay un punto en común donde proponemos una significación positiva de la palabra comunismo…" [3].

De ahí que la propuesta comunista enfrente contenciones por varios francos. Primero, se coloca como un problema lingüístico, es decir, del propio uso de la palabra comunista sin caer en la nostalgia del pasado o en los usos criminales que dictadores de Estado cedieron a esta ideología. Aunque no de la misma forma que Boris Groys lo discute en su Das kommunistische Postskriptum, el comunismo (con base en el materialismo dialéctico desde Marx, Lenin, y Stalin) parte de una contradicción contra su propia definición, la cual rompe contra las propias leyes de la lógica occidental desde Aristóteles. Segundo, vemos como al presentar el "comunismo como idea", los mismos filósofos se alejan de la aseveración marxistas que sitúa el lugar de las ideas con el movimiento dialéctico de la historia. Al pensar el comunismo desde una forma (el Iedos de Platón) universal, tal y como lo hace Alain Badiou, se olvidan de los problemas más concretos que el comunismo tiene que enfrentar si quiere buscar un espacio político frente al poder global del capitalismo. Y tercero, el problema de la fidelidad - como seguir siendo fiel a una idea que puede o no venir - es una forma de quedarse como una mera propuesta en el horizonte del lenguaje, o en efecto, empleando la clásica metáfora de Marx, como aquel "espectro que recorre Europa".

Otros de los problemas teóricos de estos pensadores del comunismo es establecer el orden de lo común entre las opiniones de su propio gremio. Si se leen con atención las intervenciones se pueden ver la heterogeneidad de propuestas estratégicas, lecturas, morfologías, o dialécticas, de cómo avanzar un nuevo movimiento político del comunismo. Sin embargo, una posible interpretación de este antagonismo es quizá productiva, es decir, positiva en cuanto al cuestionamiento pluriformal que estos pensadores someten al nombre Comunismo bajo exegesis. El comunismo señalaría entonces, una fidelidad futura que existe más allá de las estructuras del capitalismo.

La "fidelidad comunista" – advierte Badiou en varios de sus libros y en especial en el nuevo libro The Communist Hypothesis publicado por Verso el mes pasado – es una forma de substracción del orden social para así encontrar una utopía (no-lugar) de la resistencia. La substracción imposible es sintomática del último lugar en donde puede colocarse los filósofos comunistas: la potencia y el no-acto. Desde Zizek a Negri, de Eagleton (quien se nutre de las ideas de la violencia de Walter Benjamin) a Agamben, del propio Badiou a Ránciere, entrevemos a una izquierda radical menos enfocada en la violencia por los fines, que por la forma de establecer la actualización de la potencia desde la singularidad. Es sintomático acusar a la fidelidad comunista de fe credo quia absurdum y de cierto pathos teológico [4]. Esta acusación, sin embargo, ignora que la Izquierda radica ya es, en efecto, una aliada de la religión. La Izquierda busca ensalzar cierta tradición radical con el pensamiento de la violencia y el universalismo de San Pablo. El Cristianismo, como el Comunismo, según estos filósofos, no es una negativa, sino una forma de rescatar la fidelidad una promesa de transformación material en el mundo. La verdadera religiosidad – sabemos desde que Benjamin escribió su "Capitalismo como religión" – es el mercado, el fetichismo de las comodidades, y la esperanza (ideológica) en el futuro del liberalismo.

Un libro como La Idea del Comunismo (Paidos, 2010) no debe ser leído como un conjunto de escolios ante una "idea imposible", sino como la regeneración de la política en la vida como tal. Si el futuro, aunque todos lo ignoran, no será comunista, al menos sabemos que la protección de lo común hacia el fin del capitalismo es algo que debemos proteger ante las fuerzas del poder. La hipótesis comunista descansa sobre esa fidelidad: sacar a flote o desempolvar una palabra que encierra, como potencia, la promesa de un mejor mañana para todos.
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Notas:

1. Marx, Carlos. Manifiesto Comunista. Ediciones Akal 1997.

2. Derrida, Jacques. On the name. Standford University Press 1995. pgs. 89-90

3. Badiou, Alain. "On the idea of communism", Birkbeck 13-15 March 2009. Apuntes de
http://www.cinestatic.com/infinitethought/2009/03/on-idea-of-communism-birkbeck-13-15.asp

4. Rojas, Rafael. "El fideísmo comunista". En su blog Libros del crepúsculo. Martes 13, Julio 2010.
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Gerardo Muñoz
Julio del 2010
Gainesville, FL.

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