Wednesday, July 28, 2010

Former West


¿Dónde estamos y hacia donde nos traslada la historia? – tal parecieran dos de las cuestiones fundamentales que sitúan la inquietud política y estética del Occidente después de la caída del Muro de Berlín y el fin del comunismo. En efecto, tanto los neo-liberales como los conservadores, dieron por terminada la "Historia" (no solo como una gran narrativa, en el sentido de Lyotard, sino como un punto de anclaje del capitalismo de Estado) ante el enfrenamiento ideológico de ambos lados del muro.
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Lo que la historia no recoge y aun ignora, es la forma en que se lee un evento tan simbólico como la caída del muro de Berlín. Como se ha conmemorado o se ha recorded – para hacer uso de una función de la era digital – la caída del muro durante estos veinte años ha sido solo interpretada desde un ángulo, es decir, desde el espacio de la mirada del triunfador. Para el subconsciente occidental, la caída del Muro simbolizó, entre otras cosas, el fin del autoritarismo, de los regímenes comunistas, y la llegada de una supuesta "democracia y libertad" bajo los principios (invisible y naturales, según los ideólogos) del marcado y e liberalismo democrático. En realidad la caída del muro no solo dio lugar a lo que consecuentemente se llamó "former East" – para denominar los antiguos países del bloque socialista – sino también para autodeterminar el malestar y la incertidumbre de la condición de Occidente como invicto de la Guerra Fría.
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En su clásico ensayo "La condición post-comunista", Boris Groys sugiere que el muro de Berlín no cayó solamente hacia un lado de la historia, es decir, del lado de los "perdedores" que ahora se reintroducen a la economía y a las "formas –de-vidas" occidentales, sino que la desaparición del comunismo marca una nueva etapa a escala global nunca antes vista [1]. Si por una parte es innegable que el Comunismo fue derrotado por el Capitalismo, lo que en realidad no existió fue mediador o agente político que le diera al Occidente su trofeo de victoria después de 1989. ¿De qué forma, entonces, debemos leer nuestra historia contemporánea si aun no logramos recordarla? ¿Cómo situarnos en un presente que se nos ha impuesto bajo la falsa premisa de "ganadores y perdedores", dónde hallar la política, la cual ha superado el espectáculo y se ha parapetado en el umbral de los discursos culturales? ¿Qué conexión puede haber entre estas imágenes: la caída del Muro de Berlín, el retiro de las tropas norteamericanas de Afganistán, la presencia de Cuba en Angola, el fin de las dictaduras de derecha en América Latina, y la llegada del World-Wide-Web en Génova?
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El proyecto totalizador organizado por BAK (Basis Voor Actuele Kunst) lleva de nombre Former West, y apuesta a responder las preguntas sobre la condición post-comunista desde el espacio del Occidente en relación al propio "former East". Como concepto, "former" es una manera de repensar la historia después de la Historia, o mejor: de seguir el derrotero común de lo que ha sido la "historia oficial" de los últimos veinte años y buscar en sus interiores momentos de inestabilidad y deconstrucción. Según María Hlavajova, la provocación de usar "Former West" es como la de enfrentar a la historia con su propio espejo, y de esta manera dar a conocer lo mucho que también el Occidente ha cambiado, si bien no reconociéndolo el mismo:
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"To declare this West to be "former" is provocative. Clearly "former West' is a citation of the "former East", the term that is used to account for the events and political geography after 1989 of what used to be the Soviet or Communist bloc in the decades before…the former condition is meaningful because it still has some power over the imagination in the present and though it seems to have passed into history, it calls to mind a way of thinking that carries the possibility for understanding what is going on now. Formerness ten reaches out from the past to haunt parts of the present, at times through rhetoric of lost possibilities and unfulfilled events, at times as a brake on progressive change". [2]
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Pero la espectralidad de la historia volvió sobre Occidente en dos formas que aun amenazan y que pusieron en abierto su condición de agotamiento hegemónico: el ataque a las Torres de Wall-Street en Septiembre 11, demostró la vulnerabilidad y el antagonismo que aun permanecía, aunque invisible, contra la ideología hegemónica de Norteamérica. Si la Historia había concluido y la democracia occidental (en su versión más profana: la norteamericana federalista) era el sistema de paz y estabilidad, ¿qué nos dice, entonces, el nuevo "enemigo" que lleva por nombre 'Terror"?
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...............................................................(Thomas Ruff - Torres 9/11)
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Si la caída de las Torres significó el despertar del sueño que prometía integración con el "fin de la política", por su lado la crisis económica del 2008 encontró otro discurso vacío en el corazón del capitalismo: la supuesta naturalidad de la relación entre mercado y estado, contrajo la contradicción mas grande que se ha visto en cuanto al dogma capitalista sobre la formula leibniziana de los "mejores mundos de los posibles". A diferencia de las crisis anteriores del siglo XX – que afectaban al sector interno de la nación – la crisis del capitalismo corresponde a sus propias contradicciones internas. De ahí que la crisis financiera de Wall-Street y el infame bail-out, presupone que, más allá del desplome financiero nacional, estamos frente a la crisis del sistema como eje global, regulatorio de las formas de vida en todo el mundo, y del cual nadie puede escapar. Con respecto a la economía de libre mercado, el Occidente ha dejado de ser lo que alguna vez fue, para así atravesar un mundo (el presente) que no se puede estudiar ni con las formas tradicionales del Occidente, ni a través de las propuestas anti-universales del Posmodernismo.
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Former West investiga, sin embargo, menos el campo sociológico o económico, que la relación (dialéctica) entre estos cambios sociales y políticos en el campo de la estética. A través de congresos, exhibiciones, charlas pedagógicas, e instalaciones transnacionales, el proyecto de Bak busca situar el "arte" en el horizonte de "Former West". Si antes, nos recuerdan críticos como Katherine Verdery y Maria Hlavajova, eran un lugar común situar a los artistas "disidentes" del Este e incorporarlos en la ideología del Occidente, ahora tendríamos que emplear una táctica opuesta: buscar en el Occidente esos artistas que han dejado de ser occidentales para convertirse en otra cosa, o quizá para regresar a la Historia después de la muerte de la misma. Quedan así por explorar, no solo a artistas individuales, sino a las propias plataformas que exhiben sus obras y reproducen ciertos tipos de saberes en el "Former West. Documenta, Manifiestas, ferias, bienales, y exhibiciones de arte contemporáneo son la malla cultural que nos dejan un espacio para analizar el espacio político del arte en los últimos tiempos. El consenso que advierte que el arte hoy es solo una forma de comodidad, en Former West se contrapone con la idea de un arte que rompe con las ideologías del pasado y con las formas tradicionales del poder.
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El paso del arte como producción autónoma hacia las nuevas formas de arte relacional o participativo, buscan dar un relieve de las ultimas dos décadas. Hlavajova, insinuando en tono luckasiano, admite que:
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"We believe art is a useful device to measure a more general consciousness of the estate of global relationships today and to helps us collectively think beyond them. In this sense, art is more than "the thing itself" of the artwork but a systemic form of imagining from out of the conditions at hand towards something that is not yet formed. This imagining might be connected to what has already been imagined and failed, but beings from the ground around it; in this case the local effect of the Former West, rather than on the bases is of nostalgia or secure ideology". [3].
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En un contexto post-nacional, de migraciones transversales, de exilios y fugas nómadas, una de las lecturas más producentes es ver como el arte ha adoptado a las formas de lo que el filósofo Peter Sloterdijk llama "las normas del parque humano". A diferencia de las ideas "altermodernas" del comisario y ensayista Nicolás Bourriaud, quien pierde todo tipo de criticalidad a la hora de fomentar a los artistas del momento, Former West busca reintroducir la historia política al arte, y el arte en el discurso analítico de nuestro mundo cultural. Leer el arte desde esta categoría sintética también promete ayudarnos a entender cómo y porqué estamos donde estamos y como puede revitalizarse la política en un mundo híbrido que presencia la pérdida de los centros y las orientaciones de centro y periferia. Si para Bourriaud – repitiendo un gastado discurso de Deleuze & Guattari de la década de los 80 – solo nos quedan las fugas, y las raíces para vincularnos con el "exotismo" de otras culturas, la idea de Former West es otra. Y esta radica en destapar, desde la historia, como ha funcionado el arte y que potencia le ha quedado para el futuro.
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El Occidente hoy, más que nunca, debe comenzar a hablar de su "perestroika", al decir de Chto Delat, y dejar atrás los fantasmas que siguen provocando el la "pasión por el eastern" [4]. Un agotamiento de la política en al arte solo se entiende si leemos la historia desde el lado del "former East", de lo contrario, como ha dicho claramente el crítico Desiderio Navarro en su ultimo numero de Criterios, el arte ha vuelto en el siglo XXI, a entrar en diálogo con lo social al punto de politizarse [5]. Aunque es ingenuo seguir pensando que el arte puede llevarnos a lugares de resistencia, ocupación, militancia, o radicalidad (o peor aun, ese bourriaudismo que se ha de llamar 'radicantilismo'); el arte, como sistema de afectos y preceptos, puede establecer, en términos de representación, nuevos contextos de la historia, con el fin de desairar las normas que han sido impuestas. Es con ese fin que el proyecto Former West implementa su guía de estudio: buscar en el arte lo que se ha borrado de la historia. Comunicar, después del funeral de Occidente, como este imaginario (monolítico y victorioso) ha dejado de existir. Quizá la no-existencia del Occidente devenga en una unidad posible, como 'promesa', sin la necesidad de los binarios espaciales y la criminalización sujetiva y unilateral del los escombros del Muro.
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Notas:

1. Groys, Boris. "The post-communist condition". Who if not we should at least try to imagine the future of all this? Edited by Maria Hlavajova and Jill Winder. Artimo 2004.

2. Hlavajova, Maria. "Former West: 1989!" Presentación del Primer Congreso 'Former West' en 2009.

3. Ibid., p.6.

4. De la Nuez, Iván. "Llega el Eastern". Suplemento Babelia, Mayo 8 del 2010.

5. Navarro, Desiderio. Criterios No. 36 . Julio del 2010. Tambien consulte la respuesta de Navarro a las criticas apoliticas de Piter Ortega en "El obsceno encanto del cinismo (I)". http://www.penultimosdias.com/2010/07/22/33937/.
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Gerardo Munoz
Julio del 2010
Gainesville, FL.

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