Thursday, August 12, 2010

Abstracción y el imaginario real


No es difícil entender porqué el marxismo proscribió el arte abstracto. Esto se debió, en efecto, a la suplencia de la "abstracción" en términos de su posición política radical. Solo que, como se ha visto historicamente, cuando un movimiento cultural intenta llevar a cabo su liderazgo, se encuentra con la sorpresa de que este lugar ya ha sido ocupado por otro agente (el Partido). Más difícil de entender esta alteración espacial por reconocimiento simbólico, es localizar el desencuentro filosófico que pueda haber entre la abstracción y el marxismo.

En orden del debate especulativo, cundo Marx dibuja en El Capital la naturaleza del fetichismo, el emplea, en efecto, la idea de "abstracción" para denominar la falsa ideología tras la comodifición de un objeto. Según Marx, la "abstracción" es análoga al símbolo hegeliano que, en otras palabras, y como ha ilustrado con exactitud Sven Lutticken, sigue la manera en que se obstruye la materialidad de la forma y el contenido en las relaciones sociales [1]. El error de lectura de algunos marxistas ha sido en situar la abstracción en el segundo plano, o en un fondo donde la construcción del objeto esconde su mistificación. Sin embargo, para Marx, como para Hegel, un objeto X es abstracto para si mismo, y no como sitio donde se oscurece la abstracción. Es decir, el antagonismo y las relaciones sociales que habilitan el producto son como tal lo "Real", mientras que la superficie o la apariencia formal del objeto es la abstracción.

De modo que el gesto de la abstracción en el arte tiende a duplicar la morfología de la negación de la negación. Como ha visto Alexander Kojeve, la negación en Hegel no solo niega en actualidad de negación, sino también la indiferencia de negar como movimiento que termina en preservar [2]. Cuando el arte se abstrae, esto quiere decir que se abstrae no hacia la abstracción, sino desde un lugar de potencia abstracción. La abstracción se abstrae, entonces, de representar la abstracción como tal, es decir, de la realidad como duplicidad ordenada de lo real. Un cuadro donde vemos un niño jugando con un coche, no es menos abstracto que un cuadro de Malevich donde solo vemos un cuadrado negro sobre el fondo blanco. La diferencia radica en que mientras que el realismo se abstrae en su significación, la abstracción se substrae de la reproducción que oculta una realidad que ya es abstracta.

¿Cómo leer entones, ya pensando en términos formales, la construcción de un arte abstracto? O de otra forma, ¿si el arte llega a la abstracción total – como substracción y reducción formal – qué queda, entonces, después del arte? Tradicionalmente se ha analizado el Suprematismo de Malevich como la muerte de la pintura, pues en aquellas obras la presentación ha quedado reducida al propio marco (en potencia) donde se ejecuta una obra. Con la obra de Malevich llegamos a la destrucción del arte como tal. Lo que continúa, desde luego, sigue siendo arte ahora se coloca dentro del "evento" atemporal que el arte abstracto ha abierto para la pintura. La crítico de arte Adriana Herrera, una vez me comentó que ella creía que la página negra de Yorick en el Tristam Shandy de Lawrence Sterne era un precursor de los rectángulos yuxtapuestos de Malevich.
.
Lo que un juicio de este tipo sobre la abstracción en el arte ignora, es que lo "abstracto" no es una simple liquidación del arte en su forma de producción repetitiva, sino una forma de situar el concepto de abstracción en un caso dado de representación artística independientemente de su contexto.
.
La abstracción en si no es una finalidad – o una conclusión, aunque se presente como tal – sino un abismo que guarda una repetición del acto. En su ensayo sobre San Pablo, Giorgio Agamben interpreta el versículo el tiempo que resta como la huella que ha quedado después del evento mesiánico, es decir, después que el Tiempo ha dejado de ser tiempo y todo ha perdurado: la destrucción como penúltimo acto de la creación. De la misma forma que algo resta en el pensamiento mesiánico-teológico, el arte abstracto destruye para poder substraer o "restar", negativamente, "algo". Ese "algo" queda aun por definir, aunque sabemos que en la abstracción lo que queda reside afuera de la significación, o en el espacio de lo Real. Y lo Real, afuera de la representación abstracta es lo que el fetichismo intenta esconder como abstracción simbólica (mímesis).

Según apunta Aristóteles, la raíz etimológica de la melancolía proviene del compuesto melas + khole = "bilis negro" [3]. Esto quizá pueda explicar el porqué de la página abstracta del Shandy, tras la muerte de Yorick, como la forma en donde la abstracción se vuelve en la única manera de representar la pérdida, el desgaste, en fin, la abstracción misma. La abstracción como tal solo aparece como evento cuando Malevich decide reducir totalmente la forma y el contenido. En otras palabras, la abstracción, además de abstraer a lo Real, no solo se niega a si misma, sino que revisa y reconstruye a posteriori a la formas de la tradición.
..
.
Notas:

1. Lutticken, Sven. "Attending to Abstract Things". New Left Review 54. Nov-Dec 2008.

2. Kojeve, Alexander. Introducción a la lectura de Hegel. pgs.204-05

3. Aristóteles, Problemata: Problema XXX.1 (954b21-27). Obras Completas.
.
___
Gerardo Muñoz
Agosto del 2010
Gainesville, FL.

No comments: