Sunday, August 22, 2010

Ciudad y fenomenología del sueño


La ciudad en la era de la globalización apuesta a instalarse entre el abismo de su propia desaparición, y la resistencia espacial contra el dominio homogenizante de lo externo. La ciudad, entidad que alguna vez se construyó para aislar al hombre de sus miedos y crear organismos de vida, hoy se ha vuelto la esfera donde lo público ha desaparecido para así terminar en espectáculo, es decir, en la barbarie de los anonimatos y los ensueños. En realidad, la "declinación" de la ciudad nace en su propio inicio. De ahí que ya Benjamin, a principios del siglo pasado, al aproximar al problema de la construcción imaginaria de la ciudad y sus pasajes, la localizara como una especie de "ensueño" que nace, precisamente, de la pesadilla histórica del pasado. Como hoy ya no podemos habitar la ciudad, siendo ésta el último espacio que ha quedado, salimos (el plural puede incluir turbas urbanas, DJs, vida nocturna, manifestación cultural, grupo religioso, estudiantes) de la urbe para experimentar el fenómeno del desasosiego y la imaginación de una "otredad" simbólica: convertir una realidad en una fantasía que se desdobla en su propia función material.
.
Pero mientras se convierte en el último espacio de "supervivencia" global, no sabemos si estamos frente a una ciudad como entidad actuada – como sugería Michel de Certeau hace algunas décadas – o a una constricción imaginaria donde se llegan a confundir el sueño, la vida, el éxito y el fracaso, el amor y el desamparo, la necesidad y la gula [1]. Menos que una comunidad y más que una realidad simbólica, una ciudad propone lo que hoy la vida ha dejado un vacío de la historia: el momento de la experiencia como único evento de colectividad humana.
..
Empire of Dreams: Phenomenology of the built environment es el título de la exhibición que el comisario David Liss ha utilizado para rotular una muestra de más de una docena de artistas contemporáneos que miran el contorno canadiense para buscar respuestas a esta crisis. Aunque a diferencia de otra exhibición sobre la ciudad – Atopía: arte y ciudad del siglo XXI organizada por Josep Ramoneda e Iván de la Nuez – el Imperio de los sueños busca imaginar, cifrar el deseo, la diferencia entre la ciudad concreta y lo que el sujeto ha procesado en su "mapa cognitivo". En efecto, si en Atopía entendíamos la función del arte desde un sentido semiológico (de buscar síntomas), en la muestra de Liss, la ciudad es un espacio completamente perceptivo, y construido a la par de preceptos y de la multiplicidad de imaginarios utópicos. Si la primera se encontraba más cerca del "desplome de la ciudad" como entidad urbanística, a la manera de los residuos de Fogwill en Urbana; Empire of Dreams promete una colección de viñetas de una ciudad que ya existe en el futuro, o como en J.G. Ballard, una exposición de atrocidades que aun no se han expuesto a lo abierto del espacio.
.
Ciudades Invisibles – remataba Italo Calvino en aquel precioso libro donde se recogen los diálogos apócrifos entre Marco Polo y el Khan. Las ciudades de este "Imperio" – no menos vasto y atroz que el del antiguo Emperador – se encuentran ceñidas por todas partes de un no-espacio. Y no intentamos dibujar un retazo del discurso de la utopía, sino ilustrar que la ciudad del Imperio está asentada en la fijación de la maqueta sobre la realidad, y en la idea sobre la organización real, que nos remiten a propuestas totales de mirar nuestro contorno urbano. De ahí la proliferación de ciudades en formas de maquetas en toda la exhibición.

Las obras de Tyler Brett, Tony Romano, y Samina Mansuri proponen ciudades imposibles, modelos donde el habitante ha pasado a ser un agente invisible del sistema. Los primeros, en una instalación "relacional", invitan a que el espectador organice y edifique, al estilo del Lego, una ciudad de su gusto: priman eso si, la plantas industriales, y las torres eléctricas…Al fin y al cabo, Lenin definió la revolución como un corte de circuito (a la tradición), donde nacería la totalidad eléctrica del futuro. Mucho mas ajena a la participación alegórica, la maqueta de Mansuri lee la ciudad del proximidad como lugar donde solo existe la máquina y el color metálico. El humano ha llegado del periodo post-industrial a un modelo donde el trabajo, la mecanización, y la vida no tienen límites.

Bruma, monocromía, ausencia: la ciudad del futuro bien pudiera ser la del mismo presente, donde la fantasmagoría prima sobre comunidad, y la conectividad espacial sobre la proliferación de las relaciones inter-subjetivas. La ciudad se retroalimenta de la vida de su ciudadanos, mientras que estos ha perdido toda batalla en la conquista del espacio físico.
.

Artistas como An Te Liu, y Alex McLeod informan que la "conquista de la ciudad se dará a nivel atmosférico, y que no solo pasara por la tierra. Se entiende aquí la ciudad como otra de las esferas eco-fenomenológicas de las que hablaba el filósofo alemán Peter Sloterdijk [2]. En la muy sugestiva pieza tecnológica de Te Liu, se interpreta la conquista de la atmósfera al punto de armonizar acústicamente las nubes. Colgadas de techo, los parlantes nos recuerdan no solo a nubes sino a los interiores de los sistemas de circulación de aire en casas del Primer Mundo. Los sonidos aburren y pactan con un futuro, otra vez, en cual la naturaleza ha pasado a dominar al hombre y sus leyes del parque humano. Hay, sin embargo, una diferencia entre la instalación Clouds y la representación clásica de las nubes; y radica en que principalmente el referente "nube" ha estado ligado al devenir, a la experiencia, o simplemente a la fuga del tiempo. En el trabajo de Liu, las bocinas se encuentran estéticas, es decir, negadas al sometimiento del cambio, o a las postrimerías de la experiencia. En la pieza de Alex McLeod, la ciudad ha sido imaginada desde el diseño electrónico, donde la flotación es la estructura de una posible estabilidad urbana.
.
Si el futuro urbano que Empire of Dreams ha imaginado es tan oblicuo como las representaciones apocalípticas de la literatura, esta mirada siempre surge de la inmediatez estética del presente.
.
David Han Margaret, por ejemplo, ha colocado un carro dentro de la galería donde, al uno montarse, puede ver imágenes tal y como si uno estuviese conduciendo el automóvil. Tiempo, espacio, y conciencia se unen en la totalidad de lo que hoy llamamos "globalización". En realidad se trataría de un proyecto de contrariar técnicas y tiempos, como nos ha ensenado Bernard Steigler, para homogenizar subjetividades del futuro. La imaginativa de esta exhibición ha logrado pensar el lugar donde existimos más allá de la simple crítica social periodística. La imaginación, con en las obras de Philippe Parreno o los Situacionistas, se sitúa en el horizonte donde lo imposible, finalmente, ha podido actualizarse.
.
Notas:

1. Certeau, Michel de. The practice of everyday life. University of Minnesota Press, 1998.

2. Sloterdijk, Peter. Esferas: burbujas (Vol. I). Siruela, 2009. El filósofo alemán ha podido leer la historia social y política reciente – la era de la globalización – dentro del paradigma conceptual de lo "esférico". Este concepto propone variaciones ontológicas y fenomenológicas. En realidad, aquí busco emplearlas pensado en el contorno sistémico de un proceso externo.
.
.
____
Gerardo Munoz
Agosto del 2010
Gainesville, FL.

No comments: